Despedir un modelo de coche que ha sido importante para la industria siempre duele, pero hacerlo con un icono de la automoción, más. Y 2018 será recordado, entre otras cosas, por ser el año en que dijimos adiós, por segunda vez, al Escarabajo. Solo por historia ya es algo duro de hacer, pero después de comprobar todo lo que puede ofrecer, como he hecho durante la prueba del Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV, la pérdida se lamenta todavía más.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

Y es que el adiós del Beetle lo ha provocado la aplastante lógica, una lógica que se impone en un mercado en el que lo emocional parece tener cada vez menos cabida. La compañía de Wolfsburgo ha decidido cesar su producción debido al bajo volumen de ventas, algo que ha hecho que no sea rentable fabricarlo, pudiendo dedicar los recursos crear nuevos modelos más populares, es decir, todocamino -recuerda que Volkswagen tendrá estos 12 SUV en 2020-.

Ewan McGregor pide ayuda para recuperar su viejo Beetle

De hecho, en declaraciones de sus responsables tras surgir rumores sobre una futura vuelta, eso sí, en forma de vehículo 100% eléctrico, la clave de su regreso sería su nueva plataforma, con la que ganaría en versatilidad -mayor batalla y carrocería de cuatro puertas-. Y ese es el punto definitorio, el clavo sobre el ataúd del Volkswagen Beetle, porque, por simplificar, el Escarabajo es un coche recreacional, no un vehículo práctico.

La esencia del modelo

prueba VW Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CVSi se buscaba un modelo de estas características dentro de la gama de la firma alemana, se contaba con opciones como el Volkswagen Polo o el Volkswagen Golf; el Beetle tenía otro objetivo muy diferente: ser un vehículo para el disfrute, para divertirse, un capricho, si así lo prefieres; algo que todavía es más patente en su variante descapotable, y que se recalca todavía más en el Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV de la prueba.

PRUEBA: Volkswagen Scirocco 2.0 TDI 150 CV DSG R-Line

El Beetle siempre ha sido un modelo bonito, que ha ido evolucionando según sus generaciones. La primera fue mítica, la segunda hizo de las formas redondeadas su leitmotiv y la tercera optó por una imagen más dura, con mayor presencia de las aristas. La variante Dune no hace sino llevar esa filosofía a otro nivel, sumando a sus bondades cosméticas los elementos propios de los tan de moda SUV, como las protecciones de plástico inferiores y los refuerzos de aluminio, en este caso con el añadido de unas grafías en la parte baja de los laterales y un mayor ancho de vías que refuerza su imagen musculosa.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

El coche de pruebas luce un bonito gris oscuro metalizado, uno de los colores más discretos de la paleta, y más si tenemos en cuenta que también se comercializaba en un naranja bastante llamativo. A pesar de ello, ha sido un auténtico imán de miradas. Y el número de cuellos girados a su paso se multiplica claramente al descapotarlo. El vehículo de la prueba, el Volkswagen Beetle Dune Cabrio, es uno de esos descapotables cuya silueta es muy agraciada, tanto con la capota -de lona negra- puesta como quitada, transformación que apenas lleva unos segundos y puede realizarse hasta a 50 km/h.

PRUEBA: Volkswagen Beetle 2012 2.0 TDI 140 CV

Un interior cuidado al detalle

Y si el Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV es bonito por fuera, por dentro lo es incluso más. Todo el habitáculo está considerablemente bien rematado, destilando calidad allá donde se mire. Sus cuatro plazas individuales están tapizadas en una mezcla de cuero en los laterales y tela en la parte central, negro el primero, gris la segunda, con unas vistosas costuras amarillas que se extienden también a otros elementos como el volante forrado en piel. Todas las molduras tienen un acabado en negro lacado que, a pesar de ser sucio -se marca con mirarlo-, tiradores de las puertas y marcos de los distintos módulos del salpicadero son de aluminio y todas las superficies son agradables al tacto.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

Respecto a modelos de última hornada peca de no tener un cuadro de instrumentos digital, pero el analógico está bien distribuido y se ve bastante bien, con el velocímetro de gran tamaño presidiendo el centro (y una pequeña pantalla LCD que muestra información de todo tipo), el cuentarrevoluciones a la izquierda y el nivel del depósito a la derecha. La consola central, con pantalla táctil de 6,3 pulgadas, es de fácil uso y equipa el Discover Media que incluye navegador. Hay que destacar el detalle exclusivo de este modelo, que cuenta en el salpicadero con una barra que muestra tres relojes, un cronómetro en el centro, la temperatura del aceite a la izquierda y la carga del turbo a la derecha.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

De viaje con el VW Beetle Dune

Al contrario que en otras ocasiones, en las que el test es eminentemente en ciudad con tramos interurbanos, con la prueba del Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV he hecho, entre otras cosas, un largo viaje por autopista. A priori no es su ámbito, ya que, como he apuntado al principio, su vocación no es la de un coche para hacer kilómetros, sino más que nada un vehículo recreacional. Es por eso que la sorpresa ha sido grande y grata.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

Sus cuatro asientos son válidos para personas de todo tamaño, pero para gente de más de 1,80, si se va a hacer un trayecto de varias horas, las traseras pueden quedarse algo justas. A pesar de ello, son cómodas y el principal problema viene de la capacidad del coche para cargar los bultos de cuatro viajeros. Sus 225 litros no son ninguna maravilla, pero pueden con las maletas de dos personas, o incluso tres si es una escapada corta, eso sí, no pueden ser muy grandes de manera individual porque la boca de carga es estrecha, lo que disminuye su practicidad. Entre los puntos positivos, la capota no se come espacio del maletero al plegarse, lo que se agradece bastante.

Otro punto que me preocupaba era la combinación de descapotable con capota de lona y motor diésel, lo que en principio adelantaba una rumorosidad bastante alta. De nuevo, estaba bastante equivocado, ya que el bloque está muy bien aislado y la capota elimina, además, mucho ruido exterior, escuchándose solo más de la cuenta en espacios cerrados como túneles.

PRUEBA: Volkswagen T-Roc

Ya al volante, el hecho de ser automático supone un plus de comodidad, y la caja de cambios DSG de seis relaciones funciona de una manera muy suave. Existe la posibilidad de conducir en modo 100% automático y en secuencial, bien usando la palanca para subir y bajar marchas, bien empleando las pequeñas levas que se encuentran tras el volante. Salvo en zonas reviradas para poner a prueba el modo manual robotizado, he conducido la mayor parte del tiempo desentendiéndome de las relaciones, y la transmisión ha hecho muy buen trabajo, con transiciones muy suaves, buscando siempre marchas en las que desahogar el motor. El único pero se lo pongo a la hora de hundir el pedal del acelerador, momento en el que, como es normal en estos cambios, la caja agradece levantar un poco la presión para desacoplar la marcha y empalmar la siguiente.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio

El motor es más que suficiente para mover el Beetle Dune Cabrio con soltura, con una respuesta rápida y contundente en un amplio rango de revoluciones -el par máximo, de 340 Nm, se entrega entre las 1.750 y las 3.000 vueltas- y la caja DSG gestionando bien la entrega. En zonas de curvas la dirección se muestra bastante precisa, mientras que la amortiguación es, quizá, algo más dura de lo que sería deseable para viajes largos, aunque también es algo que se agradece a la hora atacar giros, siendo bastante estable y sin balanceos indeseados.

Un Volkswagen Beetle en Ruanda: 50 años de historia

El grueso del tiempo ha sido por autopista, donde las ocasionales juntas del asfalto e irregularidades se han dejado sentir, pero donde también ha mostrado una estabilidad total, con un confort de marcha bastante alto. También me ha sorprendido el consumo, bastante ajustado dado que la velocidad a la que he circulado ha oscilado entre los 120 y los 130 km/h: apenas 5,6 l/100 km de media.

PRUEBA: Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV

A destacarA mejorar
DiseñoPrecio
Acabados Habitabilidad
ConsumoBoca de carga del maletero
Ficha técnica Volkswagen Beetle Dune Cabrio 2.0 TDI 150 CV
MotorCilindrada1.968 cc
Cilindros4 en línea
Potencia Máxima150 CV / 3.500 rpm
Par Máximo340 Nm / 1.750 – 3.000 rpm
TransmisiónCaja de CambiosAutomática, dos embragues multidisco, 6 velocidades
TracciónDelantera
SuspensiónDelanteraTipo McPherson / Resorte helicoidal / Barra Estabilizadora
TraseraParalelogramo deformable / resorte helicoidal / Barra estabilizadora
DimensionesLongitud4.286 mm
Anchura1.822 mm
Altura1.490 mm
Distancia entre Ejes2.542 mm
AlimentaciónTipo de AlimentaciónInyección directa, turbo, intercooler
PesoPeso1.595 kg
PrestacionesVelocidad Máxima196 km/h
Aceleración 0-100 km/h9,6 seg
ConsumosUrbano5,7 l/100 km
Extraurbano4,5 l/100 km
Combinado5,0 l/100 km
EmisionesEmisión CO2130 g/km (Euro 6)
PrecioPrecio finalDesde 37.080 euros

Fotos: Álex Aguilar

Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.