Después de probar miles de coches durante 40 años de profesión creo que sé detectar en muy poco tiempo cuando un vehículo merece la pena. Aunque este “merece la pena” habría que explicarlo de una forma un poco más detallada porque es verdad que hoy en día casi todos los coches a la venta se podría decir que merecen la pena. Pero a veces te encuentras con un modelo que te sorprende y que aconsejarías a tu mejor amigo o a un familiar cercano con los ojos cerrados. Y ese coche, os aseguro, merece la pena más que cualquier otro.

prueba del KIA Sportage Tech PHEV 1.6 T-GDi 265 CV 4X4

Es lo que nos ha pasado con el KIA Sportage en general y con esta versión híbrida enchufable en particular. Porque cuando pruebas un coche en el que todo funciona fino, con calidad, agrado, silencio de marcha, sin vibraciones ni grillos, rodeado de una ergonomía sobresaliente y con todo lo necesario para disfrutar al volante, todo eso transmite una calidad de conducción y una tranquilidad que se agradece muchísimo y que diferencia, junto a otros atributos, un coche bueno de verdad del resto.

El KIA Sportage Tech PHEV 1.6 T-GDi 265 CV 4×4 de la prueba no es el todocamino perfecto, ni mucho menos, pero le hemos encontrado muy pocos puntos débiles, lo que le convierte en un modelo muy a tener en cuenta siempre que estés dispuesto a pagar los 47.000 euros que cuesta.

PRUEBA del KIA Sportage Tech PHEV 1.6 T-GDi 265 CV 4X4

prueba kia sportage tech phev 1.6 265 cv 4x4

Para empezar destaca la calidad, que nos parece comparable con la de un modelo alemán premium. Y esto no es una sorpresa porque tanto Hyundai como KIA (diferentes marcas, mismo propietario) nos llevan deleitando con esta precisión en los acabados desde hace unos cuantos años. Sin embargo en los modelos más recientes ambas marcas coreanas han apretado aún más y se han puesto al nivel de las mejores firmas premium e incluso por encima de muchas marcas europeas que se han relajado en este aspecto abaratando costes con resultados penosos. La calidad real del Sportage es extraordinaria y en la última generación la calidad percibida por el cliente ha alcanzado unos niveles envidiables.

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El año pasado el Sportage se alzaba con el galardón al todocamino compacto de mayor calidad en los EEUU, gracias a un estudio realizado por la prestigiosa consultora norteamericana JD Power y por delante de modelos como el Honda CR-V (prueba), el Jeep Wrangler, el Mazda CX-5 (prueba), el Toyota RAV4 (prueba) o el Volkswagen Tiguan, además de un buen número de modelos de marcas producidas en los Estados Unidos.

Incluso como marca, KIA en 2020 consiguió por sexta vez consecutiva el primer puesto como marca generalista con menores problemas de calidad durante los primeros 90 días tras la compra. Datos excelentes que ahora, además, se rodean de un diseño llamativo y moderno que no cae en la vulgaridad, es decir que no es presa de una originalidad radical que está comprobado termina cansando con el paso del tiempo.

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También sorprende el equipamiento de este acabado Tech y la cantidad de soluciones prácticas que incluso le roban un poco de protagonismo al eslogan “Simply Clever” de Skoda, la “dueña” de este tipo de triquiñuelas económicas pero muy efectivas de cara al comprador que busca una buena dosis de practicidad. Hablamos de equipamientos como las entradas USB-C en los laterales de los respaldos, de las perchas y la guantera delante de los pasajeros traseros o la genialidad de esconder el antiestético limpiaparabrisas trasero bajo el alerón en la parte superior del portón, una idea brillante que pocas marcas ponen en práctica.

Interior, habitabilidad y maletero

Y no acaban ahí los detalles y curiosidades del Sportage PHEV. Porque los respaldos traseros tienen 11 posiciones de verticalidad con su correspondiente plus de comodidad para los que viajan en esas plazas, el túnel central sobresale solo tres centímetros lo que facilita enormemente el acomodo de un quinto ocupante en la plaza central trasera. Y para completar los mimos a los pasajeros de atrás, se ofrecen salidas de aire con regulación de temperatura digital, más un hueco para dejar objetos cotidianos, y asientos delanteros y traseros calefactables.

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Para los más propensos al mareo hay que decir que el asiento trasero está prácticamente a la misma altura que los de delante, lo que ayuda poco, pero son cómodos y se accede sin pegas y sin que sufra la espalda. Lástima que las guanteras de las puertas traseras sean de un tamaño bastante reducido.

El espacio habitable es muy generoso, de manera que cuatro adultos de talla elevada y un chaval pueden viajar durante horas sin estar preguntando constantemente cuánto queda para llegar. Incluso la cota de altura en las plazas traseras va tan sobrada que con el respaldo en su posición más vertical un adulto de 1,86 metros viajará con su cabeza a 10 centímetros del techo.

Y respecto al maletero, ofrece 540 litros que es una cifra magnífica superior a la de cualquiera de los rivales de su tamaño aunque menor que la del Sportage no híbrido que anuncia 591 litros. Y este espacio de carga, de formas muy regulares, tiene toma de 12 voltios. 4 ganchos de anclaje, dos perchas y debajo del plano de carga va el kit de reparación (esta versión no puede llevar rueda de repuesto) y el cable de recarga de la batería.

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En este nivel de acabado el portón trasero no tiene apertura automática de serie, pero se abre o cierra con facilidad y la bandeja trasera se desplaza sobre una guía muy cómoda que evita los molestos fallos en el anclaje. Eso sí, ojo con el peso que carguemos en el piso del maletero porque este aguanta un máximo de 60 kg, ya que debajo se alojan componentes que forman parte del sistema híbrido enchufable.

El motor híbrido enchufable

La combinación mecánica del Sportage PHEV consta de un motor T-GDI de gasolina, 1,6 litros de cilindrada y 180 CV, un motor eléctrico de imanes permanentes de 66,9 kW (91 CV) y una batería de iones de litio y polímero de 13,8 kWh de capacidad situada en el piso entre los ejes delantero y trasero y con 140 kg de peso . Esta batería de alto voltaje, con un sistema de carga de 7,2 kW, acciona el motor y el aire acondicionado, y una batería tradicional de 12 voltios de plomo acciona las luces, los limpiaparabrisas y el sistema de sonido.

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La batería de 12 voltios, la normal de toda la vida y que llevan casi todos los coches, se carga automáticamente cuando el vehículo está en funcionamiento. Y una carga completa de la batería de litio (Con corriente alterna a 7,2 kW serían necesarias 2,2 horas para realizar una carga completa y 5,5 horas con los 2,3 kW de un enchufe convencional) proporciona una autonomía de hasta 70 kilómetros en modo eléctrico en un uso variado de vías o incluso de 78 kilómetros en circulación urbana siempre según la homologación WLTP.

Y aquí entran en juego las ventajas de un híbrido enchufable si el coche se carga cada noche en el domicilio. Dejando al margen los datos de homologación del coche, siempre demasiado optimistas, la autonomía eléctrica del Sportage no pasará de alrededor de 45 km si circulamos todo el rato por autovía o autopista a una velocidad fija (velocidad máxima en modo eléctrico de 140 km/h).

Se quedará en unos 65 km circulando en ciudad pura y dura con circulación media o densa, y podría incluso llegarse a los 75 km si uno se empeña en bajar el consumo y mimar el acelerador con el pie derecho siempre que circulemos por ciudad. Cifras que ya empiezan a considerarse muy interesantes y que además son de las más elevadas de su clase y que permiten moverse a diario  sin gastar un solo euro en gasolina y por muy poco dinero en electricidad.

Prueba de consumo

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Seleccionando el modo de conducción automático con la batería cargada, el consumo que hemos medido ha sido de 4,5 l/100 km en un combinado de ciudad-carretera-autovía sin pasar de 100 km/h porque es el ordenador el que decide cuándo utilizar exclusivamente el motor eléctrico, cuándo el de gasolina o cuándo ambos. Y al agotarse la carga veremos que ocurren varias cosas. Por un lado el sistema inteligente del coche siempre deja alrededor de un 10-13 por ciento de carga de la batería para mover el vehículo en modo eléctrico a muy baja velocidad y en situaciones orográficas muy favorables. Una carga y una autonomía que se pueden incrementar ligeramente sin pasar por el enchufe a base de retenciones y frenada regenerativa. Lástima que KIA no haya ofrecido un modo de reserva de batería o uno que permitiese cargar con el funcionamiento del motor de gasolina como sí hacen otras marcas.

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El consumo aumenta cuando se agota la batería, pero no a valores que asusten. Por ejemplo en autopista circulando a 120 km/h y sin carga eléctrica hemos medido alrededor de 7,5-8,0 l/100 km. Y tras casi 500 km de prueba el consumo medio total comenzando con una carga completa de la batería, ha sido de 5,8 l/100 km. Cifras consecuentes si tenemos en cuenta que con dos ocupantes el Sportage PHEV rondará en orden de marcha las dos toneladas de peso.

Al volante

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El Sportage híbrido enchufable utiliza un cambio automático de convertidor de par con seis marchas, levas en el volante y un funcionamiento suave y eficaz. Utilizando las levas y pisando a fondo, el cambio pasa a una marcha superior cuando el cuentavueltas llega a 5800 rpm, aunque la zona roja empieza en 6.500 rpm, el típico funcionamiento conservador de este tipo de cambios. En cualquier caso y aunque nunca va a detectarse una falta clara de empuje, porque aún sin batería el motor de gasolina de 180 caballos mueve al Sportage sin pegas, sí que es verdad que las prestaciones de este gran todocamino no son para tirar cohetes.

El dato de 0 a 100 km/h completado en 8,2 segundos es de los más modestos del grupo de rivales que en algunos casos tienen incluso menos caballos pero mejor aceleración. Dicho lo cual nos reafirmamos en que en ningún momento se echa en falta más empuje.

Ponemos al Sportage a prueba y comprobamos que, si queremos, alcanza una velocidad de crucero en un abrir y cerrar de ojos y adelanta con seguridad. De hecho en tercera puede llegar a 120 km/h si pisas el acelerador a fondo y se activa el kick down además de aprovechar también en situaciones de solicitud de potencia inmediata, el remanente de electricidad reservada en la batería. Tras la utilización de las levas y el modo de cambio manual, dejamos pulsada una leva más de 2 segundos y se activa el modo D de nuevo.

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Pero el Sportage Plug-in Hybrid es de lo más completito mecánicamente hablando ya que además del modo automático ofrece dos modos de conducción más: eléctrico e híbrido. Eso sí, cuando se agota la batería solo está disponible el modo híbrido que como ya hemos explicado activa la función cien por cien eléctrica ocasionalmente en maniobras a muy baja velocidad o con orografía muy ventajosa, pero normalmente se va aprovechando del motor de gasolina.

Un modo de conducción para cada situación

Pero aquí no acaban los modos de conducción. El mando “Drive” tiene modos “Eco” y “Sport” con funciones obvias de cara a la respuesta del motor, cambio, dirección etcétera. Y ya que estamos ante un modelo de tracción total, en el modo “Terrain” el conductor tiene para elegir entre  “Snow,” “Sand” y “Mud”: nieve, arena y barro. El todocamino coreano no es que esté preparado para afrontar una ruta todoterreno que vaya más allá de caminos más o menos deteriorados. Su altura libre al suelo es de 170 mm, la misma que anuncia un Peugeot 2008 (prueba) y mayor de los 143 mm que ofrece por ejemplo un Mercedes GLA (prueba).

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Sin embargo los comentados modos de conducción, a los que se suma el control de descenso de serie, ayudará al Sportage PHEV a superar situaciones delicadas de adherencia como puede ser un camino de tierra embarrado o una carretera nevada. En esas condiciones el sistema de tracción total junto a las ayudas convierten al Sportage PHEV en un magnífico aliado para todos los caminos, es decir, en un auténtico todocamino eficaz y versátil que avanzará con control. Mientras que en uso convencional diario el coche no puede ser más agradable, cómodo y ágil.

En curvas cerradas de carretera el peso se deja notar con un ligero balanceo, sin embargo al tener la batería en el piso (140 kg) el centro de gravedad baja y transmite al volante seguridad y eficacia y con una sensación como de haberlo conducido toda la vida y saber de antemano sus reacciones.

¿Es una compra recomendable?

El puesto de conducción es moderno y agradable. Y todo se encuentra a mano salvo el mando del freno de estacionamiento, “escondido” a la izquierda del volante junto a los mandos de la desconexión del ESP, el control de tracción y el de apertura del depósito. Y ya que hablamos de este último, hay que saber que desde que se presiona este botón pueden pasar hasta 20 segundos para que se abra la tapa ya que el depósito está presurizado, como ocurre en todos los modelos híbridos enchufables.

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Una de las razones de presurizarlo es que un híbrido enchufable no puede repostar mientras recarga enchufado a la red porque una pequeña chispa podría inflamar los vapores que emanan del depósito al abrir la tapa. Además, los vapores inflamables que se forman dentro del depósito tienden a salir a presión cuando se abre la tapa, por lo que para evitarlo este tipo de modelos lo llevan presurizado y la tapa no se abrirá hasta que el sistema detecte que los gases han desaparecido y que la tapa de recarga eléctrica está bien cerrada.  Por cierto, el depósito de gasolina pasa en este modelo de los 54 de un Sportage convencional a los 42 litros, aunque gracias a la recarga eléctrica y a una conducción totalmente ECO la autonomía de un Sportage PHEV puede llegar hasta los 750 km.

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Como conclusión podríamos decir que en una balanza pesarían bastante más las ventajas que los inconvenientes encontrados en el Sportage híbrido enchufable. Calidad, agrado, capacidad de maletero, equipamiento, tracción total o autonomía en modo eléctrico, frente a un peso elevado y a unas prestaciones inferiores a lo ofrecido por la competencia. Y el KIA Sportage PHEV con su etiqueta 0 de la DGT y sus 7 años de garantía son un valor seguro en un segmento cada día más concurrido.

A destacar A mejorar
Espaciosidad y maletero Peso elevado
Autonomía en modo eléctrico Prestaciones frente a la competencia
Relación precio-calidad-tecnología Sin modo de reserva de carga
Ficha técnica KIA Sportage Tech PHEV 1.6 265 CV 4×4
Motor Cilindrada 1.598 cc
Cilindros 4 en L
Potencia máxima 265 CV
Par máximo 350 Nm
Alimentación Tipo Inyección directa
Turbo e Intercooler
Transmisión Caja de Cambios Automática,
6 velocidades
Convertidor de par
Tracción Total
Suspensión Delantera McPherson
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados de 320 mm
Traseros Discos de 300 mm
Dimensiones Longitud 4.515 mm
Anchura 1.865 mm
Altura 1.650 mm
Distancia entre ejes 2.680 mm
Maletero Volumen 540/1.715 litros
Peso Peso 1.905 kg
Prestaciones Velocidad máxima 191 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 8,2 seg
Consumo Combinado 1,1 l/100 km
Velocidad baja n.d.
Velocidad media n.d.
Velocidad alta n.d.
Velocidad muy alta n.d.
Emisiones Emisiones de CO2 25 g/km Euro 6 – Etiqueta 0 Emisiones
Autonomía Eléctrica 75 kilómetros
Precio Precio oficial Desde 46.802 euros

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