Puedes estar ojeando las especificaciones del Ferrari 296 GTB durante horas, que no encontrarás en ellas las cualidades más importantes de la última berlinetta de Maranello. Llevarlo al límite te crea tal agujero en el estómago que difícilmente podrás traducirlo en un papel.

Ferrari, con su nuevo 296 GTB ha creado una bestia, ligera, compacta y ágil que supera incluso al (prueba) F8 Tributo con su colosal V8. No lo reemplaza, sino que ambos conviven en una gama donde copan lo más deportivo y prestacional en circuito hasta el momento.

prueba del Ferrari 296 GTB en el Circuito de Monteblanco

Pero no, no lleva un V8 detrás; el 296 es el segundo Ferrari híbrido enchufable de la historia y el primero en combinar una parte eléctrica con un motor V6 biturbo. Sí, son solo seis cilindros, pero créeme… tiene sus ventajas.

De todas formas, no te pienses que Ferrari se ha enamorado de la noche a la mañana de las arquitecturas de seis cilindros en V. Al igual que el resto de la industria, no ha podido escapar de las estrictas regulaciones sobre emisiones y ha hincado la rodilla. Lo increíble es cómo lo han hecho, cómo han sabido aprovechar ese mandato para superarse a sí misma y lograr las prestaciones que exhibe este 296 GTB, con un 0 a 100 km/h en solo 2,9 segundos y 330 km/h de velocidad punta.

Entro en harina para explicarte cómo se mueve este Cavallino: el bloque V6 tiene 2,9 litros y está escondido lo más abajo posible en el vano motor para rebajar el centro de gravedad al máximo. Bloque y culatas están fabricados en aluminio, y las cámaras de combustión cuentan con la tecnología punta del Ferrari SF90 Stradale, con el que comparte muchos elementos.

La V está abierta a 120 grados (que es mucho) y en el centro encuentran hueco los dos turbos que giran a nada más y nada menos que 180.000 rpm. Todo está pensado en lo que podría bautizar como una maravillosa obra de ingeniería. El motor de combustión ofrece por sí solo 663 CV de potencia a 8.500 rpm (un régimen bastante alto); el resto de la fuerza, hasta llegar a ese pico máximo de 830 CV, lo pone el motor eléctrico.

Este motor va situado justo entre el bloque de combustión y la caja de cambios, y se alimenta de una batería de 7,45 kWh, que no es mucho, pero sí lo suficiente como para mover al Ferrari 296 GTB durante 25 km en modo ‘0 emisiones’ y hasta una velocidad de 135 km/h.

Por fuera, el nuevo cavallino híbrido enchufable de esta prueba, el Ferrari 296 GTB, se presenta con un espectacular color Rosso Mugello que le queda como un guante. Flavio Manzoni, el diseñador jefe de la marca italiana, ha vuelto a hacer una obra de arte, esculpiendo una carrocería donde la deportividad y la elegancia se dan la mano, donde la técnica y la funcionalidad van en paralelo.

prueba del Ferrari 296 GTB

A los más detallistas y fans de la marca no se les habrá escapado el detalle de que su línea trasera está inspirada en el 250 LM. Y como cualquier cavallino que se precie, este Ferrari 296 GTB esconde mucho túnel del viento en sus formas: ninguna, absolutamente ninguna línea está dibujada al azar.

PRUEBA: Ferrari 250 GTO

No cuenta, por ejemplo, con el famoso conducto F-Duct del (prueba) Ferrari 488 Pista, pero en su lugar, el aire que golpea el labio inferior es inmediatamente enviado debajo del coche para encontrarse con un suelo totalmente carenado hasta llegar a la parte trasera, donde se halla con el enorme difusor para pegar el coche literalmente al suelo a altas velocidades.

Pero si hablamos de magia y de cómo Ferrari hace las cosas cuando se trata de aportar más carga aerodinámica, el 296 GTB presenta una innovadora pieza retráctil en la zaga: un alerón que emerge para dotar de una mayor estabilidad al 296. Está inspirado en el (prueba) Ferrari LaFerrari y es capaz de aportar 100 kilos de fuerza descendente a 250 km/h.

Tapa el motor del Ferrari 296 GTB

Vuelvo delante para hablarte de las entradas de aire están muy bien disimuladas, al lado de los faros, y que son las encargadas de dirigir el flujo hacia los frenos delanteros: unos enormes discos de carbono de serie, de 398 mm delante que van mordidos por pinzas de seis pistones (de 360 mm y cuatro pinzas detrás).

Y ya que hablo de las ruedas, no puedo olvidar decirte que ‘calza’ unas llantas de 20 pulgadas en ambos ejes, con neumáticos 245/35 delante y 305/35 detrás, que en el caso de la versión Asseto Fiorano (la versión más orientada a circuito), vienen firmados por Michelin y son un desarrollo exclusivo para este cavallino (son unas PILOT Sport CUP 2R).

Para terminar con este repaso del exterior, simplemente me detengo nuevamente en la trasera para hablarte de los escapes. No son los clásicos redondos de Ferrari. Están situados muy arriba y disimulados por una moldura cromada que es toda una rara avis. Es un nuevo recurso de diseño de Maranello.

pilotos traseros del Ferrari 296 GTB

Aunque lo que no te va a sorprender tanto es que Ferrari haya sabido extraer un sonido tan espectacular, que dice que iguala en las notas más metálicas a su V12. De hecho, lo llaman ‘piccolo V12’.

Toca ponerse al volante y probar este Ferrari 296 GTB. Para no dilatar más mis ganas de dar rienda suelta a esta macchina, ‘arranco’. Bueno, es un decir, porque como en cualquier otro híbrido enchufable, este Ferrari 296 no hace ruido cuando ya está preparado para moverse.

Lo hace siempre en modo eléctrico y es algo a lo que uno no termina de acostumbrarse. Cuando ves un Ferrari, lo miras, babeas un poco con sus formas tan anchas, tan afiladas… y cuando ya has hecho un repaso por todos sus rincones esperas que con la arrancada tus oídos exploten de placer… pero aquí mandan los nuevos tiempos.

interior del Ferrari 296 GTB

En el volante, además del clásico Manettino, convive el llamado eManettino (al igual que en el SF90), que lo que hace es gestionar únicamente el sistema híbrido. Ofrece cuatro modos. El más prestacional es el programa ‘Qualy‘, que es, por así decirlo, el modo de Calificación con el que obtienes toda la potencia disponible hasta que la batería se agota (porque ni el motor ni los frenos recargan la batería).

Un paso por debajo está el modo Performance, donde el sistema híbrido sí que va a dar lo mejor de sí mismo, pero recargando continuamente la batería, por lo que, parte de la potencia del motor de combustión se pierde en estos menesteres (Ferrari cifra esa pérdida de potencia en unos 50 CV).

Luego está el modo Híbrido, que es el más recomendable para el día a día, ya que ofrece el mejor compromiso entre prestaciones y consumo, donde la gestión electrónica determina si el motor de combustión debe activarse o no.

cuadro de instrumentos del Ferrari 296 GTB

Y por último, el modo eDrive, que es el modo completamente eléctrico y que solo lo vas a poder utilizar hasta un máximo de 25 kilómetros con la batería cargada completamente.

¿Primeras sensaciones en movimiento? Extrañísimas

Ir montado en un Ferrari y no escuchar el ensordecedor sonido de su motor de combustión se hace muy raro. Pero todo esto tiene una fácil solución: abandonar la eficiencia y el cuidado del medio ambiente por un momento y activar el modo Performance. De forma inmediata, el V6 arranca y empeiza la fiesta. El sonido llena por completo el habitáculo y tú ya vas con una sonrisa en la cara que no te la quita nadie.

PRUEBA: Ferrari 812 Superfast

Para tensar más los músculos, te recomiendo que le eches mano al Manettino (el de siempre). Si tienes buenas manos y quieres divertirte, pasa directamente al modo RACE. Y sí, de un dócil y elegante deportivo compacto, el 296 GTB se convierte en toda una bestia capaz de sacarte el corazón por la boca con sus aceleraciones.

prueba del Ferrari 296 GTB

Ahora es cuando el Ferrari que yo me esperaba poco a poco va saliendo y asomando la patita; cuando tienes que empezar a medir bien las cosas y cada gesto al volante: ¿hasta cuándo acelerar? ¿Hasta qué punto hundes el pie en el freno? ¿En qué momento? Con una brutal potencia específica de 221 CV/litro, este cavallino no se anda con tonterías cuando le buscas las cosquillas. Corre que es una auténtica barbaridad.

Fabricando en aluminio y con un peso en orden de marcha de 1.470 kg, hundir el pie derecho es quedarte pegado al respaldo. Ahí es cuando te olvidas de que el motor que llevas a tu espalda es un ‘simple’ V6 y que todos los componentes eléctricos, por sí solos, aportan 130 kilos al total del coche. Cuando vuelas a velocidades prohibitivas en un abrir y cerrar de ojos, solo quieres disfrutar del viaje. Del resto, te olvidas…

El chasis va duro, pero no es para nada incómodo. El nuevo 296 monta un sistema de dureza variable en sus suspensiones con el que puedes ajustar la respuesta de los amortiguadores. La dirección, por su parte, se siente muy liviana, quizá hasta demasiado, pero no cabe duda de que es rápida y precisa a la vez. Es el clásico feedback de los modelos de Maranello: al principio sorprenden por su excesiva asistencia, pero luego, una vez te haces a ella, te encanta.

Manettino del Ferrari 296 GTB

La caja de cambios automática no tiene secretos: es la DCT de ocho velocidades con dos embragues que utilizan los Ferrari SF90, Roma y Portofino. Funciona muy bien, sin tacha: es accionar la leva y al instante ya estás en la marcha seleccionada.

Cuando le empiezas a coger el tranquillo a este Ferrari 296 y te haces con sus descomunal respuesta, es cuando empiezas a frenar más y más tarde. Y es ahí cuando puedes aprovecharte de una de las novedades más importantes de Maranello: el bautizado como ABS Evo, un nuevo sistema de gestión que ayuda tanto a reducir las distancias de frenado como a entrar frenando en la curva.

Por otra parte, el control de deslizamiento lateral es asistido por un nuevo sensor en la dirección que te ayuda a deslizar mejor la zaga. Hay mucha electrónica en este Ferrari, pero su actuación pasa muy desapercibida.

motor V6 del Ferrari 296 GTB

¿Y el motor? Qué te voy a decir: ya se me ha olvidado que es un sistema híbrido. El empuje en todo el margen de revoluciones es demencial y cuando alcanzas las 8.000 vueltas, el sonido es alucinante. Empuja tanto y de forma tan intensa que las rectas parecen desaparecer y en una carretera de montaña muy revirada, pisar el acelerador a fondo más de dos segundos es un ejercicio demasiado intenso.

PRUEBA: Ferrari F40

Bajo el ritmo y decido tomarme un descanso. Este Ferrari te hace sudar de lo lindo y te lleva a tu límite. Después de exprimirlo durante muchos kilómetros solo puedo concluir que ofrece la combinación perfecta entre deportividad y eficiencia. La electrónica obra el milagro de convertir a este cavallino es un coche de circuito o un viajero muy rápido.

prueba del Ferrari 296 GTB

Ficha técnica Ferrari 296 GTB
Motor Cilindrada 2.992 cc
Cilindros 6 en V
Potencia máxima Potencia motor combustión:
663 CV / 8.000 rpm
Potencia motor eléctrico:
166 CV
Potencia máxima: 829 CV
Par máximo Par motor combustión:
740 Nm / 6.250 rpm
Par motor eléctrico:
315 Nm
Par máximo: n.d.
Alimentación Tipo Inyección directa. Turbo.
Eléctrica
Transmisión Caja de Cambios Automático, 8 marchas
Doble embrague
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos carbocerámicos
398 mm
Traseros Discos carbocerámicos
360 mm
Dimensiones Longitud 4.565 mm
Anchura 1.958 mm
Altura 1.187 mm
Distancia entre ejes 2.600 mm
Maletero Volumen n.d.
Peso Peso 1.470 kg
Prestaciones Velocidad máxima 330 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 2,9 segundos
Consumo
(WLTP)
Combinado 6,4 l/100 km
Velocidad baja n.d.
Velocidad media n.d.
Velocidad alta n.d.
Velocidad muy alta n.d.
Emisiones Emisiones de CO2 149 g/km Euro 6
Precio Precio oficial 279.055 euros

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