Poco a poco el sueño de Ron Dennis se ha convertido en una realidad palpable, por más que él no pueda vivirlo desde dentro de la marca. Ese sueño no era otro sino convertir su McLaren en una réplica moderna de Ferrari, proceso que podemos decir que ha sido todo un éxito. Eso sí, mientras que para Enzo Ferrari construir coches de calle fue un medio para financiar su equipo de carreras, en el caso de Ron Dennis, los coches de calle fueron un fin en sí mismo, aprovechando, por supuesto, el aura ganadora del equipo de Fórmula 1.

McLaren 600LT Coupe

Lejos de los superdeportivos de producción limitada que fueron tanto el McLaren F1 como el Mercedes-Benz SLR McLaren, la verdadera historia de la gama de la marca de Woking (Surrey, Inglaterra) arrancó en 2011 con el MP4-12C, nombre que fue recortado solo un año después a un más lógico 12C. Desde entonces, el crecimiento tanto en modelos como en ventas de la marca ha sido exponencial, y hoy en día cuenta con un catálogo que incluye no menos de nueve modelos/variantes diferentes, agrupados en cuatro categorías: GT, Sport Series, Super Series y Ultimate Series. Además, en aras de mantener la exclusividad, su producción se limita a un máximo de 5.000 coches al año.

Prueba del McLaren 600LT Coupé

Nuestro protagonista pertenece a las Sport Series y toma como punto de partida el 570S Coupé. Se trata de una evolución de este, un poco al estilo del Lamborghini Huracán Performante o el (prueba) Ferrari 488 Pista, aunque con modificaciones de mayor calado. McLaren apellida esta versión mejorada como LT, por Long Tail –Cola Larga–, ya que el voladizo trasero crece con respecto al 570S en su búsqueda de una mayor eficiencia aerodinámica. En total, gana 74 mm hasta alcanzar los 4.604 mm de longitud total. Es el cuarto integrante de la saga Longtail, tras el F1 GTR Longtail y los 675LT Coupé y Spider. Todos ellos cuentan con una serie de atributos propios, como son un precio reducido, una aerodinámica optimizada, mayor potencia y una conducción enfocada a circuito, siempre con el conductor como centro de la propuesta. Además, se trata de modelos más exclusivos de producción limitada.

foto cenital del McLaren 600LT CoupeMcLaren ha buscado trasladar una experiencia de conducción casi de circuito, aumentando la potencia del V8 biturbo de 3.799 cm3 en 30 CV, hasta alcanzar los 600 CV a 7.500 vueltas, con una cifra de par igualmente mareante: 620 Nm a 6.500 rpm. Además, se ha reducido el peso en 100 kilogramos, hasta los 1.247 kg en vacío, que llevan la relación peso/potencia a unos extraordinarios 2 kg/CV –en un Enzo Ferrari la relación era de 1,9 kg/CV para hacernos una idea–. Para conseguir esta rebaja, el 600LT cuenta con un 23% de partes nuevas respecto al 570S, con un sistema de escape completamente renovado con salidas en la parte superior, llantas forjadas mucho más ligeras, unas pinzas de freno de última generación que ahorran 4 kilos o unos brazos de suspensión en aluminio que son 10 kilos más livianos. Con el tapizado interior en Alcántara, la ausencia de alfombrillas o los baquets de carreras de fibra de carbono se ganan otros 26,6 kg extra.

escapes del motor del McLaren 600LT CoupePor lo que respecta a la aerodinámica, el trabajo también ha sido exhaustivo, empezando por un spliter frontal más agresivo, taloneras modificadas y un difusor trasero de mayor tamaño, algo posible gracias al voladizo extendido y a la nueva posición de los escapes. Por supuesto, todos estos elementos son de fibra de carbono, así como el alerón trasero fijo. En conjunto, son capaces de generar hasta 100 kilos de carga aerodinámica cuando el coche circula a 250 km/h. Las entradas de aire también se han adaptado a las nuevas necesidades de refrigeración del propulsor.

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Pero dejémonos de frías cifras y términos técnicos para pasar a conocer al protagonista de esta prueba, el McLaren 600LT Coupe.

Nuestro protagonista

Frente a frente con el McLaren 600LT, sus líneas transmiten belleza, pero no en un término estético tradicional; transmiten la belleza de la máquina perfectamente desarrollada para ejecutar su cometido. Aquí cada forma responde a una función, cada pliegue de la carrocería es fruto de la ingeniería más vanguardista. El objetivo no es seducir al ojo humano, es domar el aire, trabajar con él a altas velocidades para generar carga aerodinámica en curva o atravesarlo con facilidad en línea recta para alcanzar velocidades reservadas a los elegidos. No se trata de ponernos poéticos, la realidad es que las líneas de nuestro protagonista seducen más por su espectacularidad que por su belleza pura. Resultan hipnóticas en cualquier caso.

apertura de puertas del McLaren 600LT Coupe

Para acceder al interior, abrimos la puerta de tipo mariposa clásica en la marca, operación sencilla dado que esta, como todo en el coche, es muy ligera. A continuación nos dejamos caer al interior, casi literalmente, pues el 600LT mide apenas 1.194 mm de alto. Dentro predomina la tela de Alcántara y la fibra de carbono. La posición de conducción es excelente, con todos los mandos simplificados al máximo y perfectamente al alcance. Disponemos de dos tipos de cinturón de seguridad, uno de tres puntos convencional y uno de cinco para los track days. Siguiendo el espíritu del 600LT, el volante prescinde de cualquier botón y cuenta con la clásica marca en la parte superior que lucen los coches de competición. Las levas son de gran tamaño y giran solidarias con el volante. También contamos con un satélite para manejar el ordenador de a bordo y otras funciones secundarias.

Una capilla protege el cuadro de mandos totalmente digital y, por lo tanto, configurable al gusto, pero siempre con el cuentavueltas en una posición prominente. En la parte central del salpicadero se ubica la pantalla del sistema de infoentretenimiento, mientras que el túnel central encontramos el mando del cambio automático, coronado por el botón para activar la posición manual. Junto él, lo que McLaren denomina el Active Dynamics Panel, que cuenta con modos de conducción Normal, Sport y Track. Por otro lado, el Control de Estabilidad Electrónico (ESC) dispone de reglajes propios, con posiciones ESC On, ESC Dynamic and ESC Off.

puesto conducción del McLaren 600LT Coupe

Antes de ponernos en marcha, el personal de la marca nos explica cómo levantar la suspensión, de forma que podamos bajar a la calle o pasar por pasos de cebra elevados sin dañar el spliter delantero. Empleamos para ello el satélite del que hablábamos antes.

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Arrancamos

Ponemos en marcha el motor mediante el botón situado en el túnel central y el V8 nos devuelve un sonido grave. La visibilidad exterior es mucho mejor de lo que cabría esperar, incluso hacia atrás, a través del pequeño cristal situado a nuestra espalda. También los espejos retrovisores nos proporcionan una buena visión. Giramos la ruleta del cambio a la posición D y salimos a territorio urbano. Apenas unas calles y sus correspondientes rotondas sirven para aclimatarnos al McLaren 600LT, que en conducción normal se muestra dócil y absolutamente sencillo de conducir. La única pega es que no conseguimos hacer funcionar la conexión del móvil con Apple CarPlay. Solo hay un momento de estrés, cuando nos encontramos con el primer paso de peatones elevado y tenemos que recordar la secuencia de comandos para levantar la suspensión si no queremos rozar con la parte delantera.

detalles del McLaren 600LT Coupe

En vías rápidas, empieza a mostrar de qué pasta está hecho y responde con inusitada contundencia a cualquier insinuación de nuestro pie derecho, empujando y recuperando a un ritmo endiablado. No se puede decir que el V8 biturbo enamore por su sonido, pero sí lo hace por su respuesta en todo el rango de revoluciones. La velocidad a la que suben las cifras del velocímetro es mareante. Llama la atención que este 600LT ni siquiera resulta excesivamente incómodo, al menos en modo de conducción Normal, pues la suspensión muestra un buen compromiso entre confort y prestaciones. La dirección es tan precisa como directa y todo el coche transmite una gran sensación de ligereza, además, se hacen notar sus casi dos metros de ancho ya que pisa con un aplomo sobresaliente.

En su salsa

Abandonamos la autovía para encontrarnos en un tramo revirado donde de verdad exigir a una máquina que no está pensada para el tráfico del día a día. Ponemos el modo Sport y empezamos a descubrir la bestia que se esconde bajo la piel del McLaren 600LT de la prueba. Súbitamente, las curvas empiezan a llegar a un ritmo desconocido para el que esto escribe. Todas la rectas son más cortas de lo que parecían, algo que se compensa con unas distancias de frenado también extremadamente pequeñas –pasa de 200 a 0 km/h en 117 metros–. Hablando de los frenos, estos responden de forma extraordinaria, como no podía ser de otra manera, con un tacto excelente y sin llegar a dar síntomas de desfallecimiento en ningún momento durante nuestra prueba.

prueba del McLaren 600LT Coupe

Apoyado en los increíbles neumáticos Pirelli P Zero Trofeo R, gira con una precisión de relojero y a unas velocidades que hasta hace nada parecían reservadas a los coches de carreras. Incluso llegando un poco pasado a algún giro es imposible hacerle perder la compostura. El chasis no defrauda y es una delicia, parece increíble que pueda sentirse tan liviano y ser tan bueno; baches, cambios de dirección, frenadas salvajes, apoyos prolongados y ni una sola protesta. Siempre responde a lo que le exigimos. La caja de cambios es tan rápida que podemos dejarla en modo automático, aunque en manual los cambios son poco menos que instantáneos. Resulta especialmente útil en reducción. Las levas cuentan con un tamaño ideal y se agradece que giren con el volante.

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Nos quedamos con ganas de probar el modo Track en este McLaren 600LT, pero el sentido común dicta que es mejor reservarlo para jornadas en circuito, por más que se trate de una máquina que precisamente desafía al sentido común. Además, como suele suceder en este tipo de coches, conviene no confiarse, pues aunque te hace sentir un auténtico piloto, hay que tener muy presente lo que llevamos entre manos, ya que corre como el mismísimo diablo. Hablamos de un aparato que alcanza los 200 km/h en 8,2 segundos, los 300 km/h en 24,9 s y que anuncia una velocidad máxima de 328 km/h. Poca broma. Si prescindimos de todas las ayudas electrónicas, es muy posible que la bestia acabe mordiéndonos.

prueba del McLaren 600LT

Pura adrenalina

Pocos automóviles del mercado disparan la adrenalina como este McLaren 600LT. Es un coche de carreras convenientemente civilizado para poder circular por carretera abierta, pero que pide un circuito para dar lo mejor de sí mismo. Nos permite correr muchísimo de una manera tan sencilla que lo difícil es contener el pie derecho. A sus mandos te sientes un auténtico piloto. Lamentablemente, cada vez queda menos tiempo para hacerse con una unidad, pues todos los modelos LT están en producción por tiempo limitado. Tampoco ayuda su precio de 265.000 euros, eso sí, vale cada uno de ellos.

prueba del McLaren 600LT Coupe en circuito

Ficha técnica McLaren 600LT
Motor Cilindrada 3.799 cm3
Cilindros 8 en V
Central longitudinal
Potencia máxima conjunta 600 CV a 7.500 rpm
Par máximo 620 Nm a 6.500 rpm
Alimentación Tipo Inyección indirecta, biturbo
Transmisión Caja de Cambios Automática secuencial
7 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Independiente
Paralelogramo deformable
Amortiguadores adaptativos
Barra estabilizadora
Trasera Independiente
Paralelogramo deformable
Amortiguadores adaptativos
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos carbocerámicos
390 mm
Traseros Discos carbocerámicos
380 mm
Dimensiones Longitud 4.604 mm
Anchura 1.930 mm
Altura 1.194 mm
Distancia entre ejes 2.670 mm
Maletero Capacidad 150 litros
Peso Peso 1.365 kg
Prestaciones Velocidad máxima 328 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 2,9 SEG
Consumo (WLTP) Urbano 16,3 l/100 km
Extraurbano 9,1 l/100 km
Combinado 12,2 l/100 km
Emisiones  Emisiones de CO2 (WLTP) 276 gr/km
Precio Precio oficial Desde 265.000 euros
Valoración
Puntuación
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Fran del Burgo Peña
Con catorce años ya dibujaba (mal) coches y escribía pruebas ficticias. Desde entonces y hasta ahora, cuando el cuatro ya va delante en la edad, mi pasión no ha hecho más que crecer. Le doy salida escribiendo y probando coches clásicos y modernos. El periodismo fue primero mi vocación y después mi profesión, así que soy uno de esos afortunados que trabaja en lo que más le gusta.

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