El inicio de la década de los 80 en Reino Unido estuvo marcado por dos acontecimientos: la boda en 1981 del entonces Príncipe Carlos y Diana, conocida después como Diana de Gales o ‘Lady Di’, y la Guerra de las Malvinas en 1982, entre el Reino Unido y Argentina. Pero ese mismo año hubo otro hecho que alcanzó una gran notoriedad en la sociedad británica. Nos referimos al hijo de Margaret Thatcher desaparecido en el Dakar. Esta es la historia de un suceso que mantuvo en vilo a la ‘Dama de Hierro’.

En 1982, se disputó la quinta edición del rally París-Dakar (cuando la carrera transcurría, realmente, entre París y Dakar), un rally que ya gozaba de una cierta notoriedad entre los aficionados al motor. Aquel año, uno de los participantes fue Mark Thatcher, hijo de Margaret Thatcher que ya llevada tres años como primera ministra del gobierno británico, tras ser elegida en 1979. Mark terminó convirtiéndose en uno de los protagonistas de la prueba en el desierto.

La historia del hijo de Margaret Thatcher desaparecido en el Dakar de 1982

La carrera inició el primero de enero de 1982 en la Plaza de la Concordia de París, antigua Plaza de la Revolución durante la Revolución Francesa, escenario donde se instaló la guillotina que cortó las cabezas de personajes como los reyes Luis XVI y María Antonieta o el propio Robespierre.

Allí se dieron cita los 233 automóviles inscritos, entre los cuales se encontraba un Peugeot 504 4×4 Dengel con el dorsal 178, cuya tripulación la componían una piloto francesa, Anne-Charlotte Verney, un mecánico Jackie Garnier, también francés, y el protagonista de esta historia, un joven piloto de 28 años llamado Mark Thatcher.

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Además de aficionado a los coches, Mark era un claro representante de lo que en francés se conoce como bon vivant: amaba la comida, la bebida, la ropa cara, la compañía femenina, los relojes de lujo… Entre sus ocupaciones profesionales destacaba el asesoramiento a una editorial de revistas eróticas a una empresa de preservativos.

Inicios como piloto

Mark Thatcher se formó como piloto en la escuela de Brands Hatch e, incluso, llegó a montar su propio equipo, el Mark Thatcher Racing, aunque no tuvo mucho recorrido, debido a problemas económicos. Su talento al volante era limitado y ya en sus inicios como piloto tuvo que ser rescatado de un coche ardiendo en el circuito de Mallory Park, en Leicestershire.

A pesar de todo, su apellido le sirvió para hacerse con un lugar en las 24 Horas de Le Mans de 1980, formando equipo junto con “Lella” Lombardi, la única mujer que ha logrado puntuar en la Fórmula 1. La participación de Thatcher en la carrera francesa terminó en accidente, igual que un año después.

Llega el Dakar de 1982

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Uno de los patrocinadores de Mark le ofreció un asiento en uno de los tres vehículos que había inscrito en la edición del Dakar de 1982 y aceptó sin pensárselo dos veces. Por delante, tenía un importante reto, nada menos que recorrer 10.000 kilómetros en una de las carreras más exigentes del mundo. Pero Thatcher no realizó ningún preparativo antes de la prueba.

Preguntado por la prensa por su falta de preparación, Mark respondió con cierta bravuconería y arrogancia: “He corrido las 24 Horas de Le Mans y otras carreras similares, así que el París-Dakar no será ningún problema”. El hijo de la “Dama de Hierro” no sabía dónde se estaba metiendo.

Llega la prueba de verdad

Una vez iniciada la carrera en la capital francesa, la expedición cruzó el Mediterráneo, rumbo a Argelia, para continuar la prueba ya en tierras africanas. El trazado previsto cruzaba el país de norte a sur, para después girar a la derecha, en dirección oeste, hasta llegar a Mali y, por último, en Senegal, donde esperaba la capital, Dakar.

Conviene recordar que, en aquella época, los equipos no contaban con los medios actuales, como navegadores GPS ni dispositivos de baliza electrónica, como el Sentinel o el Iritrack. Aquello era una aventura de verdad y los pilotos solo disponían de una brújula, un libro de ruta y la escasa cartografía que cada participante pudiera llevar.

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Precisamente, si de algo escaseaba Mark Thatcher, entre otras cosas, era de falta de conocimientos en labores de navegación. El 10 de enero era jornada de descanso y la caravana procedió al reagrupamiento en Gao. Al hacer el recuentro, se dieron cuenta de que faltaba uno de los Peugeot 504 Dengel, concretamente, el dorsal 178.

Michele Bosi, un piloto de moto, afirmó que lo había visto dos días antes entre Time Aouine y Tite, a unos 50 kilómetros de la ruta de referencia, intentando reparar el eje trasero del coche. Finalmente, la organización confirmó que Mark Thatcher había desaparecido, junto a sus compañeros, y la noticia llegó a Londres.

Perdidos en el desierto

Como era de esperar, la noticia se hizo viral, utilizando una terminología actual. El gobierno de Argelia ofreció ayuda para buscar al piloto británico, aunque fue desestimada. Francia envió tres aviones para encontrarlo, al considerar que era su responsabilidad organizar la búsqueda, ya que la carrera era francesa.

Tras comprobar que las primeras labores de búsqueda no dieron sus frutos, Margaret Thatcher pidió ayuda al embajador argelino en Londres y Argelia mandó cuatro aviones que se unieron a los tres franceses que ya estaban trabajando, además de un Hércules de la Real Fuerza Aérea británica. Hasta el padre de la criatura, Denis Thatcher, se desplazó a Tamanrasset para supervisar in situ la búsqueda de su hijo.

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Como era de esperar, los rumores no tardaron en llegar. Empezaron a circular todo tipo de historias, desde que el vehículo de Thatcher había sido asaltado por unos tuaregs hasta que había sido secuestrado por el Frente Polisario. De todas estas historias se hicieron eco los tabloides sensacionalistas británicos.

El hijo de Margaret Thatcher, encontrado seis días después

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Mientras todo esto ocurría, los ocupantes del 504 Dengel permanecían acampados junto al coche, que había quedado inmovilizado. Así estuvieron durante seis largos días, racionando el agua y los alimentos. Sin embargo, nunca temieron por sus vidas, como luego señaló Mark, ya que tenían un receptor de radio y estaban al corriente de la operación rescate.

Finalmente, el día 15, uno de los aviones argelinos localizó el coche cerca del macizo de Hoggar. Los tres miembros de la tripulación estaban en perfectas condiciones, pero en lugar de mostrarse agradecido, el hijo de Margaret Thatcher afirmó que solo necesitaba una cerveza, un sándwich, un baño y un afeitado, en otro ejercicio de arrogancia. Mark y su padre Denis se reunieron y regresaron juntos al Reino Unido en el avión oficial del presidente de Argelia, Chadli Benjedid.

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Una vez en casa, se organizó una fiesta para celebrar el regreso sano y salvo de Mark Thatcher. Un regreso que la primera ministra se bio obligada a cubrir con su propio bolsillo y cuya factura fue astronómica, según se dijo en aquella época. También se dijo que Margaret Thatcher prometió asumir los costes de la búsqueda, pero solo aportó 2.000 libras.

El impulso del hijo de Thatcher al Dakar

Este hecho provocó mucha polémica en la sociedad británica, debido a la ingente cantidad de dinero que se había destinado para rescatar al que consideraban un “playboy caprichoso”: “Millones de libras para rescatar a un playboy”, publicaban algunos tabloides.

Después de aquello, la figura de Mark Thatcher cayó en picado entre la sociedad británica, hasta el punto de que el secretario de prensa de Margaret Thatcher le dijo que lo mejor que podía hacer para ayudar a los conservadores en las elecciones de 1987 era “desaparecer otra vez”.

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Pero lo cierto es que el episodio del hijo de Margaret Thatcher desaparecido en el Dakar de 1982 sirvió para dar un importante impulso al rally Dakar, una competición creada por Thierry Sabine cinco años antes, que ya tenía un cierta popularidad, pero que, a partir de entonces se disparó, hasta el punto de que, en los años siguientes, muchos personajes famosos se animaron a participar en la prueba, como Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi, en 1985.

Las sospechas de que todo aquello estuvo preparado, precisamente, para impulsar el Dakar siempre sobrevolaron sobre la organización, aunque nunca se confirmó. Al fin y al cabo, todo lo British tiene mucho marketing y más si en el epicentro de la noticia está un personaje tan destacado como el hijo de la “Dama de Hierro”.

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