Bautizado como el rally más duro del mundo, parte de esa fama se la ha ganado gracias a todas a las anécdotas que llenan las páginas de su historia. Los participantes del Dakar ya han arrancado sus motores y aprovechamos para echar la vista atrás rescatando, así, uno de esos episodios: Ari Vatanen y el día que perdió el Dakar porque le robaron el coche.

La historia de los dedos humanos hallados dentro de un Peugeot 205 T16 del Grupo B

En 1988, el rally más duro del mundo empezó el 1 de enero en La Plaza de Armas de Versalles con un recorrido de 12.974 kilómetros que atravesaba países como Francia, Argelia, Nigeria, Mali, Mauritania y Senegal hasta el Lago Rosa (Cabo Verde). Aquella edición ya fue histórica porque participaron 603 participantes, una cifra récord hasta nuestros días, entre los que estaba el gran favorito: el finlandés Ari Vatanen que se subiría al Peugeot junto a Juha Kankkunen, Henri Pescarolo y Alain Ambrosino.

Un rescate de 100.000 dólares

El objetivo era repetir el triunfo del año anterior y lo cierto es que todo apuntaba a que así sería a pesar de lo complicado que fue el rally de aquel año: varias etapas fueron canceladas porque las asistencias no podían llegar a los lugares establecidos, por problemas diplomáticos o por las tormentas de arena que se produjeron. Sin embargo, lo que marcaría el devenir de la prueba fue lo sucedido en la 14ª jornada.

Ari Vatanen en el Dakar de 1987

La caravana del Dakar había llegado a Mali y había establecido su base de operaciones en la capital: Bamako. Vatanen era líder y tenía una ventaja suficiente para afrontar las últimas cinco etapas con cierta tranquilidad, pero no para hacer frente al retraso que provocó el robo de su coche. Según un testigo del equipo Honda, a las 5.45 de la madrugada varias personas accedieron al parque cerrado, se llevaron el Peugeot 405 T16 y pidieron un rescate de 100.000 dólares. Tal y como aseguraba Jean Todt, jefe de Peugeot Sport, “era una voz europea”.

Tres horas tarde

El piloto finlandés, que aseguró que el coche era muy fácil de robar porque sólo había que “apretar dos botones para ponerlo en marcha”, recuperó el vehículo horas después cuando apareció en un descampado con el depósito vacío y sin que Peugeot hubiera pagado lo que pedían. A pesar de que en el cómputo global Vatanen no había perdido mucho tiempo, llegó tres horas tarde a la salida y teniendo en cuenta que tienen un margen de 30 minutos… fue descalificado.

19 prototipos homologados del Grupo B que no llegaron a competir

Jean Todt apeló la decisión y el finlandés se puso en marcha un día después, pero los demás participantes elevaron sus voces de protesta porque consideraron que, a pesar de cómo había sucedido, Vatanen había abandonado la competición. La Federación Internacional del Automóvil, dirigida por Jean-Marie Balestre, determinó que se debía respetar la sanción original y así fue cómo Ari Vatanen perdió el Dakar de 1988.

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