Duele mirar al pasado y comprobar cómo el atractivo segmento de los cupés, que tanto brillo tuvo antaño, hoy se encuentra de capa caída, sobre todo en lo que a modelos asequibles atañe. Pero también entra cierta morriña y hace ilusión recordar aquella etapa en la que prácticamente todas las marcas tenían uno, los años 90 fueron una década especialmente prolífica al respecto y entre la marabunta de ejemplos que existieron hoy queremos recordar al Fiat Coupé.

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Parte de un amplio grupo que poblaba el mercado, desde el primer momento el italiano se desmarcó de la competencia gracias a un diseño como mucha personalidad que incluso a día de hoy resulta armonioso y llamativo. Fue obra de Chris Bangle, que por aquella época trabajaba para Pininfarina y, por ende, con Fiat. Su silueta afilada transmitía dinamismo y tenía muchos detalles distintivos, como los faros casi rectangulares de doble burbuja, los traseros dobles circulares o el curioso diseño formado por el paso de rueda delantero y la línea de cintura sobre el eje trasero.

Presentado en 1993 y lanzado al mercado español en 1993, compartió plataforma (la Type 2) con infinidad de modelos de la casa (Tipo, Bravo, Tempra, etc), colocándose como el coche más deportivo que ofrecía la marca por aquel entonces, con una configuración de 2+2 plazas (las traseras algo justas), una distancia entre ejes de 2.540 mm y un maletero de 295 litros más que interesante dada la tipología de vehículo del que hablamos.

Fiat Coupé

Y si su estética era uno de sus aspectos destacados, lo mejor fue que se ofreció con unas opciones mecánicas que iban en consonancia, añadiendo además nuevos propulsores a lo largo de los años que incrementaron todavía más su dinamismo.

De lanzamiento el Fiat Coupé estaba disponible en dos versiones, un motor 2.0 16v de 142 CV con el que aceleraba de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos y llegaba hasta los 208 km/h, y un motor 2.0 16v turbo que entregaba 195 CV y le permitía hacer el 0-100 en 7,5 segundos y llegar hasta los 225 km/h. En ambos casos el cambio empleado era manual de cinco relaciones.

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No sería hasta 1996, cuando recibió una ligera actualización estética, cuando incorporaría otros tres motores a su oferta, entre ellos el que ha sido el más vanagloriado del modelo. Para abrir la gama por abajo llegó el 1.8 16v tetracilíndrico de 130 CV, el 2.0 20v de 147 engrosaría la zona media y el mismo bloque, pero turboalimentado, entregaría 220 CV, convirtiéndose no solo en el Coupé más rápido, sino en el Fiat más potente y veloz de la historia (0-100 en 6,7 segundos y 250 km/h de punta).

Lógicamente si atendemos al equipamiento, deja mucho que desear si lo comparamos con lo que es habitual hoy en día, pero no estaban mal para la época. Todos tenían de serie ABS, airbag para conductor, servodirección y aire acondicionado; y el turbo añadía a la dotación de serie las llantas de 16 pulgadas y el diferencial de deslizamiento limitado Viscodrive. Los opcionales (la mayoría de ellos) son elementos que actualmente consideramos imprescindibles, tales como el airbag para el pasajero, el antirrobo, la radio con sistema de sonido con seis altavoces.

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Al final de su vida comercial, que cesó en 2001, del Fiat Coupé se habían comercializado algo más de 72.000 unidades.

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