Fue una de las pilotos más reconocidas y talentosas que han existido jamás. De hecho, quizá también te suene por haber protagonizado el incombustible programa británico TopGear durante un breve período de tiempo. Sin embargo, por lo que más se le conocía es por ser 'la reina de Nürburgring'. Y estos son varios de los mejores coches de Sabine Schmitz, y que han formado parte de su historia.

BMW 318i

coches de Sabine Schmitz

El (prueba) BMW Serie 3 es toda una institución, y quizá por eso fue el primero de los coches de Sabine Schmitz. Bueno, en realidad no fue suyo. Se trataba de una unidad perteneciente a su madre, pero que en palabras de la propia piloto alemana, "cogí su BMW y me fui directa a Nordschleife". Al fin y al cabo, "nunca lo usaba y las llaves siempre estaban ahí".

Por aquel entonces, Sabine tenía 17 años. Era un 318i, y "mi madre se preguntaba siempre por qué los neumáticos estaban gastados, los frenos suaves y el depósito con poca gasolina. Un día me lo llevé a una carrera y lo dejé con las ruedas lisas. Ella fue luego a la peluquería y, al regresar, me dijo que no sabía lo que le pasaba al coche, ya que giraba a la derecha y se iba a la izquierda".

Volkswagen Polo GT

coches de Sabine Schmitz

Sin embargo, a pesar de que a Schmitz le gustaban, y no poco, los BMW, su primer coche fue un (prueba) Volkswagen Polo en su versión picante GT. Se lo compró su madre cuando tenía tan solo 18 años, con el carnet de conducir recién estrenado. ¿Y a que no sabes qué fue lo primero que hizo? Ponerle una jaula antivuelco.

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Lógicamente, como ya pasó numerosas veces con el 318i de su madre, lo metía en Nürburgring cada vez que podía. Eso sí, no fue un coche que le durase mucho, pues solo estuvo en su poder a lo largo de dos años. Aun así, fue un hot-hatch que mereció, y mucho, la pena.

Ford Sierra Cosworth

coches de Sabine Schmitz

No fueron pocas las marcas que pasaron por las manos de Sabine Schmitz, y la siguiente en discordia fue Ford. Lo hizo con uno de sus modelos deportivos más reconocibles, como fue el Ford Sierra Cosworth. A sus mandos, la piloto germana ganó un par de carreras. Se trataba de una unidad con un sistema de propulsión trasero.

Este coche estaba animado por un propulsor sobrealimentado por un turbo de grandes dimensiones. Tenía una cilindrada de 2,0 litros y su potencia superaba por poco los 200 CV. Su imagen era tremendamente agresiva gracias a su enorme alerón trasero, pero su velocidad todavía sorprendía más: aceleraba de 0 a 100 km/h en 7 segundos. Y es que solo pesaba 1.200 kg.

BMW 850 CSi

coches de Sabine Schmitz

Después de probar algún que otro Ford más, se decidió por todo un (prueba) BMW 850 CSi, una de las variantes más prestaciones de la primera generación del gran turismo de Múnich. Un vehículo con un impresionante diseño gracias a sus líneas de coupé y a sus faros escamoteables.

"Tenía que remolcarlo para ir a una carrera, así que pregunté a un amigo si podía poner un gancho. Era casi imposible, porque el enfriador del aceite del eje trasero estaba detrás. Le dije si podía poner el sistema de refrigeración en otro sitio para así poder hacerlo en otras ocasiones", comentó acerca del mismo.

Porsche 911 GT3 RS

coches de Sabine Schmitz

Entre la lista de los coches de Sabine Schmitz destacó, sin duda, su 911 GT3 RS. Este Porsche era uno de sus favoritos para meterse en el circuito y 'jugar' con él, si bien estamos hablando de un superdeportivo bastante exigente de llevar al límite. Hay que tener mucha pericia, como claramente era el caso.

Y es que no solamente es agresivo por estética, con esas tomas de aire o ese pedazo de alerón fijo. También lo era en su comportamiento, cortesía de un motor bóxer atmosférico de 4,0 litros de cilindrada y una potencia que llega hasta los 520 CV. Un coche de lo más reactivo y deportivo. Muy rudo.

Porsche Boxster S

coches de Sabine Schmitz

Quizá el (prueba) Porsche Boxster S fuese uno de los coches más descafeinados que tuvo la piloto en su poder antes de morir. Un deportivo algo menos radical que la mayoría de los que salen en esta lista, aunque también divertido. Pero con menos potencia, pues su motor 'solo' contaba con algo más de 300 CV. Pero dijo que "es estupendo tener un descapotable para el buen tiempo".

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Aun así, según Schmitz, los Porsche no son como los BMW o los Mercedes, que le parecen más aburrido. Los vehículos de la marca de Stuttgart también "se conducen bien, pero con mucho trabajo. Por eso me aburren los Mercedes y los BMW, porque noto que no tienen alma, algo que no le ocurre a los Porsche".

Porsche GT2 RS

coches de Sabine Schmitz

El último de los coches de Sabine Schmitz fue un (prueba) Porsche 911 GT2 RS, en su generación 991. Un superdeportivo impresionante en el que lo primero que llamaba la atención era su decoración, que incluía vinilos tanto en el capó como en el techo, unas tomas y salidas de aire sobredimensionadas y un increíble alerón trasero fijo.

A este modelo le consideraba como la guinda a su colección de Porsche. De él, decía que "es un arma: si quieres meterte en un circuito con él, realmente tienes que pensar si es necesario. Porque es contenidamente rápido. Su suspensión es tan suave que tienes tracción, pero forzar las cosas con él en Nordschleife es peligroso, ya que es difícil de manejar en la pista".

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