Hace unos días, con motivo del inicio de los cursos de conducción Audi driving experience 2021, tuvimos la ocasión de probar el Audi RS e-tron GT en el madrileño Circuito del Jarama. Una oportunidad única para explorar con seguridad las prestaciones de esta espectacular berlina eléctrica y de paso, ser unos de los primeros medios de comunicación en el mundo que han podido rodar con el recientemente introducido modelo de Audi en una pista de velocidad.

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Unas circunstancias en las que el Audi RS e-tron GT nos ha sorprendido por su increíble rendimiento en circuito. Al fin y al cabo, estamos hablando de un coche eléctrico que no solo está firmado por el departamento de altas prestaciones de la firma de los cuatro aros, Audi Sport. Es que además está basado en gran medida en el Porsche Taycan (prueba del Turbo S) y ya sabemos que todo lo que toca Porsche brilla con luz propia en pista.

Hay muchas diferencias entre el Audi e-tron GT y el Porsche Taycan y no solo estéticas, también de tarados o comportamiento. La variante RS del e-tron GT reduce esas variaciones casi al mínimo y añade características propias de los productos más deportivos de Audi. Equipa dos motores eléctricos, uno en el eje delantero y otro en el trasero, que producen una potencia de hasta 646 CV en modo Boost y un par motor de 830 Nm.

Así se comporta el Audi RS e-tron GT en circuito

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Esas dos cifras y el hecho de que sean gestionadas por sus cuatro ruedas, se traducen en una aceleración brutal. Cuando pisas el pedal del acelerador a fondo te empuja con tanta fuerza contra el asiento que no es raro sufrir ligeros mareos. Completa el paso de 0 a 100 km/h en un suspiro (3,3 segundos) y la capacidad de aceleración no se ve mermada una vez que has sobrepasado esa velocidad. Porque como su ‘primo’ de Porsche, el RS e-tron GT es uno de los pocos automóviles eléctricos que cuenta con una transmisión de dos velocidades.

Es cierto que pesa mucho (2.422 kg), pero acelera tanto, frena con tanta contundencia y gira tan plano gracias a su bajo centro de gravedad que lo disimula muy bien. Pero quizá lo que más nos ha sorprendido sea el silencio con lo que hace todo esto. Porque estamos acostumbrados a entrar a circuito con vehículos con motores de combustión interna, pero no tanto a hacerlo con un coche eléctrico. Y sorprende no escuchar más que un leve sonido de rodadura o del viento, acompañado por la melodía artificial ideada por George Lucas que suena por los altavoces, que recuerda a una mezcla entre un motor V8 y una nave espacial.

Gracias a sus cuatro ruedas directrices, este Audi realiza cambios de dirección con una facilidad pasmosa. Lo único que tienes que tener muy claro es que como pesa tanto hay que entrar en la curva a la velocidad adecuada o de otro modo esa masa te empujará hacia afuera y acabarás abriendo la trazada, recorriendo más metros y perdiendo tiempo. Es mejor frenar con intensidad y aprovechar su brutal empuje y tracción para acelerar desde el vértice de la curva y salir a todo trapo rumbo a la siguiente frenada y giro.

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