Aún no podemos decir que el coche eléctrico sea el presente, aunque, sin duda, la industria automotriz está dando pasos agigantados hacia una movilidad cada vez más electrificada. Sin embargo, el avance de los coches EV está siendo más significativo en otros países, comparado con el nuestro. Aquí te exponemos seis motivos por los que el coche eléctrico no triunfa en España, pero en Europa sí.
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Es cierto que la industria del automóvil ha cogido una velocidad de crucero en el desarrollo de vehículos cero emisiones. Prácticamente todos los fabricantes están centrados en la producción de coches a baterías y cada vez más marcas cuentan con algún modelo puramente eléctrico en su gama.
El futuro de la movilidad está claro que pasa por los coches electrificados, ya sea híbridos enchufables (que se irán imponiendo sobre los híbridos convencionales) o 100% eléctricos. Y esto es así no porque lo haya decidido el sector, sino que viene impuesto de las diferentes autoridades gubernamentales.
El coche eléctrico más vendido del mundo, ahora en España desde 8.995 euros
En el caso de Europa, la Unión Europea impone normativas anticontaminación cada vez más restrictivas y obliga a los distintos fabricantes a acelerar el desarrollo de vehículos a baterías. Está en camino la futura norma Euro 7, que será mucho más drástica que las diferentes variedades de la Euro 6 y que, seguramente, será la puntilla a los motores térmicos, al menos, al diésel.
Porqué el coche eléctrico no triunfa en España

Pero, el coche eléctrico no triunfa en España o no goza de la misma popularidad que en otros países de Europa, especialmente, del norte. Hay países donde el coche eléctrico se ha convertido en la primera opción de movilidad, aunque sigue quedando camino por recorrer para considerarlo como una solución de presente. Sin embargo, ese camino es aún mayor en el caso de nuestro país.
Las ventas de coches eléctricos se han disparado en el segundo semestre en Europa hasta el 124% y un 223% en el caso de híbridos enchufables. Actualmente, la cuota de mercado del vehículo electrificado (ya sea eléctrico o híbrido enchufable), en relación con el resto de las motorizaciones, es del 8,5%, aproximadamente. En cambio, en España no supera el 4,4%, prácticamente, la mitad.
El primer coche eléctrico español se fabricó en Sevilla en 1946
Si nos vamos a un país como Noruega, donde el uso del coche eléctrico está ampliamente difundido, vemos que el 91% de los coches son electrificados con enchufe, mientras que en España ese porcentaje se queda en el 4,4%.
ANFAC elabora un indicador global de electromovilidad que tiene en cuenta la cuota de mercado de vehículo electrificado, la penetración de vehículo convencional respecto de vehículo electrificado y el volumen de puntos de recarga, así como su calidad. Según este indicador, España obtiene 23,1 puntos, mientras que la media europea es de 51,6. Noruega alcanza los 290,3 puntos.
¿Por qué?
Escasa infraestructura

Está claro que uno de los motivos por los que el coche eléctrico no triunfa en España es la falta de una infraestructura amplia de puntos de recarga. El principal miedo de los compradores a la hora de pensar en un eléctrico es quedarse tirado porque se ha agotado la batería y no tenía dónde enchufarla.
En este sentido, España tiene un pequeño hándicap, con respecto a otros países: tiene una superficie muy extensa, con más de medio millón de kilómetros cuadrados de superficie. Aunque esto no debe ser tampoco una excusa, ya que Francia cuenta con una extensión similar y está más desarrollada. Pero es evidente que no es lo mismo electrificar un país como España que Países Bajos, por ejemplo.
Egger-Lohner electric, el primer coche eléctrico diseñado por Porsche data de 1898
Por otro lado, de todos los puntos de recarga que hay en Europa actualmente, el 70% se concentran solo en tres países: Alemania, Francia y Países Bajos. Estos son unos 90 mil puntos, que contrasta claramente con los 11.847 que hay en España. Es verdad que no hay cargadores suficientes para tantos coches y habitantes en Europa, pero la situación es aún más delicada dentro de nuestras fronteras.
Por dos motivos: el primero, ya mencionado, la escasez de puntos de recarga; el segundo, que el 86% de los puntos existentes son de carga lenta, con una potencia de hasta 22 kW. Lo que significa que hacen falta unas tres horas para cargar una batería. Y, para más inri, la mitad no funcionan o son demasiado caros.
España no es Noruega

Hemos comparado anteriormente España con Noruega, si bien, no es correcto hacer esto. Es cierto que en el país nórdico el coche eléctrico está muy generalizado, pero también se dan una serie de condiciones que favorecen el uso del coche eléctrico en aquel país y que no se dan en España.
Noruega es un país mucho más pequeño que España y con solo 5.300.000 de habitantes, es decir, 300.000 habitantes más que la Comunidad Valencia. Es un país rico, ya que cuenta con reservas de petróleo, y las rentas son bastante elevadas, por lo que la gente tiene mayor accesibilidad a los coches eléctricos
El primer Renault 4 eléctrico llega a España de la mano de Zity
Pero, además, en Noruega se da una peculiaridad que no ocurre en España: el automóvil está considerado un bien de lujo, por tanto, está gravado con muchos impuestos (muchos más que en España). Alrededor de la mitad del precio de un vehículo son impuestos. Sin embargo, los coches eléctricos allí son más baratos, porque están gravados con menos impuestos. Aunque es cierto que la situación está cambiando.
Por último, en Noruega los coches eléctricos disfrutan de una serie de ventajas fiscales y de otros beneficios, como no pagar peajes o descuentos a la hora de cruzar en barco de una isla a otra (debido a la orografía del país, existe un servicio de transporte naval para ir de una isla a otra cuando no hay puentes).
Precio de los coches eléctricos

Otro motivo que frena la compra de coches eléctricos es, naturalmente, el precio, unido a las rentas más bajas, en comparación con otros países. España fue duramente castigada por la crisis de 2008 y, cuando todavía no se había recuperado del todo, llegó la crisis provocada por la pandemia del coronavirus.
Esto ha hecho que muchos conductores hayan apostado en la última década por vehículos más económicos y prácticos, especialmente, en los últimos meses. Basta con decir que el Dacia Sandero, un modelo ‘low cost’, es uno de los modelos más vendidos en los últimos años.
Un coche eléctrico medianamente equipado y para uso diario, como un Renault Zoe, sin ningún tipo de ayuda económica por parte del Estado, cuesta alrededor de 30.000 euros. Y la cifra aumenta si nos vamos a modelos más grandes y sofisticados. Por mucho menos se pueden encontrar alternativas con eficientes motores diésel y mucha más autonomía.
Para comprar un coche eléctrico hace falta capacidad económica. La media de la renta per capita en Europa es de 29.848 euros, mientras que en España es de 23.690 euros.
El coche eléctrico no triunfa en España: Logística difícil

Otro motivo por los que el coche eléctrico no triunfa en España es que, para tener un coche eléctrico, hace falta tener un lugar donde enchufarlo para cargar la batería. En España, solo el 65% de los habitantes vive en una casa o vivienda unifamiliar. El resto lo hace en pisos, siendo el segundo país de Europa con más habitantes en este tipo de vivienda.
Muchos pisos no cumplen con los requisitos técnicos necesarios para instalar un puto de recarga persona o colectivo para varios vecinos, ya sea porque son edificios antiguos o por cualquier otra razón.
Precio de la electricidad

En los últimos meses, estamos asistiendo a un aumento considerable del precio de la electricidad, con la tarifa de la luz batiendo récords casi cada semana. Esto ha motivado que algunos potenciales compradores de un coche eléctrico se lo hayan pensado mejor. No obstante, es cierto que el precio se está disparando, no solo en la electricidad, sino en la energía en general, también en los combustibles.
El coche eléctrico no triunfa en España: la burocracia

Por último, terminamos con otro de los motivos por que el coche eléctrico no triunfa en España y un enemigo de casi cualquier cosa que nos imaginemos, la burocracia. Muchas veces son las propias administraciones públicas las que dificultan la difusión de la red de puntos de recarga, debido a las exigentes normas para instalarlos.
Gestionar permisos para instalar estaciones de recarga es un proceso complejo, lento y caro, lo que hace que algunas de estas estaciones permanezcan mucho tiempo fuera de servicio.
Por otro lado, el gobierno lleva a cabo iniciativas como el Plan MOVES, que ya ha superado su tercera edición, para incentivar la compra de vehículos cero emisiones. Sin embargo, solo seis de las 17 Comunidades Autónomas lo activaron.









