En 2014, Volkswagen tenía en su portfolio de productos dos eléctricos, el e-Golf y el e-Up!, iniciando así una estrategia cero emisiones que hoy no solo sigue aumentando, sino que ha llegado a su punto de inflexión. Porque es evidente que el ID.3 (prueba) no ha cuajado como la firma quería y por ello la marca alemana ha decidido virar su camino hacia un camino más popular. El mismo que inicia con este Volkswagen ID. Polo que protagoniza esta primera prueba que hemos realizado por Valencia.
Un coche que se convierte ya, de pleno, en el más importante de la marca porque no solo se fabricará en España (lo hará en Martorell), sino que en el futuro más cercano tendrá baterías de origen español (muy cerquita de donde hemos estado, en Sagunto) y será el eléctrico más accesible del momento.
Una historia que continúa
Volkswagen podría haber llamado a este coche ID.2. De hecho, durante buena parte de su desarrollo fue exactamente eso lo que todos esperábamos. Al final prevaleció una decisión bastante más lógica: si se trata del utilitario de cuatro metros destinado a ocupar el mismo espacio comercial que el Polo, mejor utilizar un nombre que conocen varias generaciones de conductores, en concreto 20 millones desde que fuera lanzando al mercado en 1975.
Y es que la marca ha confirmado que trasladará progresivamente sus denominaciones históricas a la familia eléctrica, siendo este Polo el primero en ofrecerla. Una séptima generación que convivirá de manera paralela con el Polo actual y que se fabricará, como te hemos dicho en Martorell junto al CUPRA Raval (prueba), convirtiéndose en una de las piezas principales de la denominada Electric Urban Car Family del grupo.

Pero el hecho de haberse electrificado por completo no le ha hecho cambiar su filosofía urbana. Sigue siendo un utilitario de dimensiones contenidas, que mide 4.053 mm de longitud, 1.816 de anchura y 1.530 de altura, por lo que rivalizará con modelos como el Renautl 5. Si bien es ligeramente más corto que el actual Polo, su diseño (que ha corrido a cargo de Andreas Mindt y que estrena el lenguaje Pire Positive, parece mucho más asentado gracias a detalles como el frontal completamente carenado en el que cruza una barra completamente iluminada y que desemboca en el logo delantero, también retroiluminado
Una zona que tiene su semejanza en la zona trasera, donde también vemos una tira de LED más ancha, con estos pilotos cuadrados y con el logo igualmente iluminado. A destacar también el voluminoso paragolpes, la forma redondeada del alerón o los pasos de rueda prominentes porque esconden llantas hasta de 19 pulgadas. Por último, el pilar C se ha inspirado en el Golf MKI.
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La gama, por cierto, se estructura en tres niveles de acabado, Match, Life y Style, cada una con una dotación específica de equipamiento o más número de elementos. En cuanto a la paleta de colores (obviamente no es tan colorida como la del Volkswagen Polo Harlekin), hay siete tonos, destacando tanto el rojo Tornado, el Amarillo eléctrico o el Azul océano.
Toques retro
El interior también supone un cambio relevante respecto a los primeros ID, primero porque la calidad percibida es mucho mayor, con materiales muy buenos al tacto y a la vista, algunos de ellos reciclados; y segundo porque ahora Volkswagen ha recuperado controles físicos donde realmente hacían falta, en el volante y en los mandos de la climatización.
Eso no impide que contemos con una gigantesca pantalla central de 13 pulgadas que cuenta con el último sistema multimedia de la firma basado en Android con un funcionamiento rápido e intuitivo y con la posibilidad de descargar aplicaciones de terceros.

Pero si hablamos de pantallas hay que poner el foco esta vez en el cuadro de instrumentos, el cual en sus 10 pulgadas no solo nos brinda toda la información que necesitamos, si no que incorpora un gadget de lo más curioso como es el Retro Display que lo transforma en una vista completamente retro, inspirada en el Golf MKI de finales de los setenta. De hecho, en el propio monitor también se puede copiar el aspecto de una radio antigua, un casete o incluso un televisor de época para el navegador. Detallitos que, en definitiva, mola
Más grande que un Golf
Si nos centramos en la habitabilidad, aquí el ID.Polo hace gala de nada menos que 19 mm adicionales de longitud útil en el habitáculo, más anchura a la altura de los hombros y una segunda fila bastante más aprovechable. No tiene la modularidad de un monovolumen, pero tampoco la necesita porque cuatro adultos pueden viajar tan cómodos como en un Golf con 20 cm menos de longitud.
Ahora bien, donde en realidad destaca el espacio de este ID.Polo es en el maletero, ya que al tener tracción delantera, el motor, inversor y transmisión se concentran en el frontal, consiguiendo así un eje trasero de torsión extraordinariamente compacto que repercute en que el maletero tiene un 25% de capacidad que un Polo de combustión, logrando nada menos que 441 litros pudiendo colocar el piso en dos alturas para guardar grandes objetos. En caso de requerir más espacio, puedes llegar a los 1.243 litros con los asientos posteriores abatidos
La autonomía del Volkswagen ID Polo es tan lógica como la gama mecánica
En lo que respecta a la gama mecánica, VW ha tirado de lógica y ha dividido sus potencias en función de la batería. Así, tenemos dos alternativas de 116 y 135 CV asociadas a la batería LFP de 37 kWh netos; donde ambas desarrollan 267 Nm y tienen una autonomía oficial de 316 y 328 kilómetros.
La versión restante, declara 211 y 290 Nm combinándose en este caso con una batería NMC de 52 kWh netos con la que homologa hasta 449 kilómetros WLTP, a una media de 13,5 kWh/100 km, y acelera de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos. La velocidad máxima queda limitada a 160 km/h en toda la gama.
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Pero si queremos hablar de prestaciones, hay que hacerlo del Volkswagen ID Polo GTI que llegará más adelante con 226 CV, 290 Nm y la misma batería de 52 kWh para bajar el dato de aceleración por debajo de los 7 segundos y subir a los 175 km/h de punta, añadiendo además diferencial electrónico delantero, suspensión DCC y una puesta a punto mucho más ambiciosa. Será además el primer GTI eléctrico en los cincuenta años de historia de las siglas.
En cuanto a la carga la batería grande admite 105 kW en corriente continua y necesita unos 24 minutos para pasar del 10 al 80%, mientras que la pequeña de LFP carga a 88 kW y realiza la misma operación en aproximadamente 23 minutos. Todas admiten 11 kW en alterna y suman la tecnología V2L. Todos los ID.Polo suman el motor es el nuevo APP290, síncrono de imanes permanentes y con solo 75 kilos de peso.
Se conduce como siempre
Durante esta toma de contacto hemos conducido el ID.Polo de 211 CV, una potencia que puede parecer excesiva para un coche de este tamaño, aunque Volkswagen ha evitado esa respuesta brusca a la que nos han acostumbrado algunos eléctricos. Empuja mucho desde baja velocidad y los 290 Nm aparecen inmediatamente, pero la entrega resulta progresiva.

El 0 a 100 en 7,1 segundos lo coloca en un terreno prestacional serio sin convertir cada salida de semáforo en un pique propio de Fast & Furious. También sorprende lo bien que el eje delantero administra la potencia, aportando una motricidad muy buena incluso acelerando pronto a la salida de las curvas.
Durante nuestro contacto, lo que más convence no es la aceleración sino el equilibrio del chasis, es decir, como si estuviéramos conduciendo un Polo de combustión. De hecho, este ID. Polo pesa 1.576 kilos en esta versión, una cifra respetable para un eléctrico. Cambia de dirección con facilidad y la suspensión permite llevar un ritmo bastante elevado sin obligar a pagar después el precio en cada bache.
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Volkswagen ha reducido las frecuencias propias de ambos ejes un 5%, ha trabajado los casquillos y ha incorporado soluciones específicas en amortiguadores para reducir vibraciones y ruido de rodadura. La dirección es precisa y suficientemente rápida, aunque no especialmente comunicativa cuando se fuerza el ritmo. Es más Polo que GTI, como corresponde pero lo importante es que resulta natural y no obliga a realizar pequeñas correcciones continuamente, algo a lo que por desgracia también nos hemos acostumbrado con los modelos chinos.
También merece mención el freno. Todos los ID. Polo llevan discos en las cuatro ruedas y un sistema one-box que mezcla recuperación y frenada mecánica intentando mantener el mismo tacto independientemente de cuánto esté regenerando. El pedal ofrece una respuesta mucho más convencional de lo que acostumbran algunos eléctricos aunque nosotros hubiéramos deseado tener unas levas tras el volante para gestionar este cambio, ya que por primera vez en esta familia existe One Pedal real: seleccionando B, el coche puede detenerse completamente al levantar el acelerador.
Conclusión y precio del Volkswagen ID Polo
Llegamos al final confirmando que el ID. Polo es el mejor eléctrico que VW ha construido (quizá con el permiso del e-UP!, por concepto). Es fácil de conducir, está bien terminado, ofrece mucho espacio y tiene una autonomía suficiente tanto para el día a día como para ser exclusivamente el único coche de una familia.

También corrige varias decisiones de los primeros ID.: vuelven los botones físicos, desaparece parte del aspecto experimental de los interiores y un nombre conocido sustituye a una denominación difícil de asociar emocionalmente con nada.
Y la guinda la pone con un su precio, porque VW ha querido por fin democratizar su movilidad eléctrica con unas tarifas más realistas que parten de los 25.990 euros en el Match y llegan a los 38.920 euros. Sí, a priori pueden parecer altas, pero con las campañas, financiación de Volkswagen Financial Services, Plan Auto+ y otras condiciones incluidas en la comunicación comercial española, la tarifa de arranque será de 17.900 euros, llegando en el peor de los casos a los 27.500 euros.
Cierto es que algo más caro que muchos de sus rivales, pero ofrece algo que hasta ahora faltaba en este precio dentro del grupo: autonomía cercana a 450 kilómetros, espacio de compacto y una conducción perfectamente válida para utilizarlo como único coche. Y todo sin olvidar que se mantendrá viva la llama del GTI.
| Ficha técnica del Volkswagen ID. Polo Style 155 kW (211 CV) | ||
| Motor | Tipo | Eléctrico, síncrono de imanes permanentes |
| Ubicación | Delantero transversal | |
| Potencia máxima | 211 CV (155 kW) | |
| Par máximo | 290 Nm | |
| Autonomía | Kilómetros | 449 km (WLTP) |
| Batería | Tipo | Iones de litio |
| Capacidad útil | 52 kWh | |
| Tiempo de carga | 24 min (10–80%) en carga rápida DC (105 kW) |
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| Suspensión | Delantera | McPherson, resorte helicoidal, barra estabilizadora |
| Trasera | Rueda tirada con elemento torsional, resorte helicoidal |
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| Frenos | Delanteros | Discos ventilados |
| Traseros | Discos | |
| Dimensiones | Longitud | 4.053 mm |
| Anchura | 1.816 mm | |
| Altura | 1.530 mm | |
| Distancia entre ejes | 2.592 mm | |
| Maletero | Volumen | 441 litros |
| Peso | Peso | 1.576 kg |
| Prestaciones | Velocidad máxima | 160 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h |
7,1 segundos | |
| Consumo | Combinado WLTP | 13,5 kWh/100 km |
| Otros ciclos | Baja: 9,8 kWh/100 km Media: 10,2 kWh/100 km Alta: 12,1 kWh/100 km Muy alta: 17,8 kWh/100 km |
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| Emisiones | CO₂ | 0 g/km — Etiqueta 0 |
| Precio | Precio oficial | 31.405 euros |





















