Es posible que los más jóvenes no llegaran a conocerle, pero los veteranos (y los no tanto) seguramente esbocen una sonrisa al escuchar el nombre del Volkswagen Polo Arlequín. No obstante, durante la década de los 90 fue uno de los coches más llamativos que se podían encontrar en la calle e, incluso, ahora, posiblemente se trate del coche de producción de serie más colorido de la Historia.

Volkswagen Polo Arlequín
El Volkswagen Polo Arlequín era conocido fuera como Polo Harlekin.

Volkswagen Polo Arlequín

Enmarcado dentro de la tercera generación del modelo, el Polo Arlequín (conocido como Polo Harlekin en otros mercados) se caracterizaba por su peculiar carrocería, que estaba pintada por partes combinando cuatro colores: Flash Rot, Ginsterbelb, Pistazie y Chagallblau, como si de un art car se tratase. Las secciones a las que daban color eran el paragolpes delantero, frontal y aletas delanteras, capó, puerta delantera, puerta trasera, portón, paragolpes trasero y al conjunto formado por techo, pilar C y bajos laterales. Como curiosidad, esta zona es la que representaba el tono base del modelo.

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Si ya de por si se trataba de un modelo vistoso, además Volkswagen lo ofrecía en cuatro versiones distintas que cambiaban de sitio los diferentes colores, facilitando que cada cliente encontrase la que más le gustase. Lo más discreto de su aspecto exterior eran su llantas de 14 pulgadas, aunque en algunos mercados contaban con el diseño ‘Inidanápolis’, con las que era algo más resultón.

Volkswagen Polo Arlequín

Aunque en su habitáculo era algo más normal, contaba con múltiples detalles que explotaban la temática colorida del exterior. Así, los asientos deportivos regulables en altura lucían una tapicería específica que combinaba los tonos de la carrocería con el gris, las alfombrillas tenían costuras azules y el volante estaba forrado en cuero azul.

Pero, ¿cómo surgió la idea de fabricar el Volkswagen Polo Arlequín? En principio fue para llamar la atención sobre la carrocería de cinco puertas que estrenaba el Polo Mk.III, y que por aquel entonces era una rareza entre los urbanitas (todo lo contrario que ahora). Y vaya si lo consiguieron: de una producción inicial estimada en 1.000 unidades se acabaron fabricando 3.800.

Volkswagen Golf Arlequín

Volkswagen Golf Arlequín
El Volkswagen Golf también tuvo su versión Arlequín.

De hecho, su acogida fue tan buena que la marca alemana creó un Volkswagen Golf Arlequín, aunque de éste solo se produjeron 275 unidades que se vendieron en exclusiva en Estados Unidos y Canadá. El modus operandi fue muy similar al seguido por el Polo, recurriendo a los mismos colores y combinaciones de los mismos que los que utilizaba este.

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Una historia curiosa sobre este modelo es que se vendió durante los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 en dicha ciudad. Un concesionario tenía varias unidades del Golf Arlequín y las fue comercializando poco a poco, pero, finalmente, se quedó con cuatro que no conseguía vender, una de cada una de las variantes. Tras un tiempo y ver que no les daba salida, tomó una decisión que había estado delante durante mucho tiempo: desmontarlos y hacer cuatro Volkswagen Golf nuevos, cada uno con todas las piezas del mismo color.

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