Desde que Henry Royce y Charles Stewart Rolls fundasen Rolls-Royce en 1904, los coches que ha creado la empresa británica se han caracterizado por el hiperlujo; la compañía siempre ha teniendo en mente a los más ricos, a los más adinerados. Ahora, después de 114 años, la firma de Derby se suma a la moda de los SUV, de ahí el nacimiento del coche de la prueba, el Rolls-Royce Cullinan.

prueba Rolls-Royce Cullinan 6.75 V12

Su imagen es imponente. Del frontal destaca su capó, que es enorme. También la parrilla, que aunque no es la más grande de la gama, que es la del Phantom, su vehículo top, se nota la importancia que ha tenido al ser diseñada, y se ha ubicado más arriba. Gracias a unas guías no pasa desapercibido el Espíritu del Éxtasis, el ornamento más robado de la Historia, de ahí que tenga un sistema que lo esconde.

Rolls-Royce Cullinan 2019
El Espíritu del Éxtasis no podía faltar en este RR.

También llaman la atención los faros con tecnología láser y LED, que se ajustan a medida que el vehículo circula. Son grandes y están colocados en una posición más profunda, con lo que se amplía la musculatura de la zona, además de crear las formas clásicas de Rolls-Royce. Se suman unas lamas en acero inoxidable en la zona inferior para darle una apariencia visual más ancha y un cubre cárter, también metálico, para recordar al conductor que con este coche se puede salir del asfalto.

De perfil se aprecia que el vehículo es gigante. Una longitud de 5.341 mm, una anchura de 2.164 mm y una altura de 1.835 mm lo corroboran. Para poder distribuir la cantidad de masa han jugado con unas líneas de tensión que recorren la cintura y que, además, aparecen y desaparecen en los hombros. También han intentado disimular el pilar b, pero no el C, que destaca por el cromo que recorre las lunas. No pasan desapercibidas las llantas de 22”, que han sido completamente rediseñadas para soportar la fuerza en una conducción off-road. Tampoco, la ondulación que hace el portón, que me encanta, y con la que además de aumentar un poquito el área de carga, se hace un guiño a los coches de hace 100 años -como los vehículos no tenían maletero, las maletas se ataban fuera-.

En el coche de la prueba, el Rolls-Royce Cullinan, un alerón bastante ancho, bastante largo y con una tercera luz de freno corona el portón. Además, equipa un parabrisas en la parte baja que ayuda a reducir el ruido y unas ‘alas’ laterales que ayudan con el flujo de aire. El diseño de la zaga es bastante limpio, imponente y reconocible como un Rolls-Royce.

Rolls-Royce Cullinan 6.75 V12Los faros son relativamente pequeños… si los comparamos con los grupos ópticos delanteros. Los diseñadores lo han hecho a propósito para dar un contraste en el volumen total. Por último, señalar las salidas de escape, que están incluidas en el paragolpes, recurso típico en los automóviles de lujo, pero sobre todo en los vehículos clásicos.

Accedo al interior y una vez sentado en la banqueta del conductor verifico que es extremadamente cómodo; no me esperaba menos tratándose de un Rolls-Royce. Los materiales que han sido utilizados son buenísimos, muy consistentes, manteniendo la calidad de todos los automóviles nacidos en Derbi, una de las grandes prioridades… Los botones, el cuero de las puertas, la madera; no sacrifica boato en ninguna parte. El cuadro de instrumentos, aunque parezca analógico y mantenga su diseño, es totalmente digital.

interior del Rolls-Royce Cullinan

El volante, que adopta cuero y acero inoxidable, es ajustable en altura y profundidad y tiene el mismo diseño que el de los otros modelos, aunque me da la sensación de que es más grande. La consola mantiene algunos elementos tradicionales de RR; se nota que los diseñadores han prestado especial atención a la colocación de los botones. Por su parte, la pantalla del sistema de infoentretenimiento, que está cubierta y que aparece al encender el coche, equipa unos botones de acero inoxidable que son sensibles al tacto.

PRUEBA: Rolls-Royce Wraith

Continúo con la prueba del Rolls-Royce Cullinan, abro la puerta suicida y me traslado a los asientos traseros, donde encuentro un espacio muy amplio, sobre todo para las piernas, como se exige en un coche de la marca. Su batalla de 3.285 mm influye en ello. Como ocurre en la primera fila, la segunda también es extremadamente cómoda, perfecta para viajes largos. Tres adultos entran, pero lo ideal son dos. De hecho, RR da la opción de poder elegir entre dos o tres plazas. Disponen de USB y HDMI, porque, además de las mesas plegables de los respaldos de los asientos delanteros, también equipa pantallas, que por primera vez en la marca son táctiles. ¿Y cómo no iba a equipar los botones para abrir las puertas y el mítico paraguas oculto en la puerta posterior?

plazas posteriores del Rolls-Royce Cullinan

Y si de espacio de trata, no podemos olvidarnos del de carga. Cubica 560 litros, que se pueden ver ampliados hasta los 600 si se quita la bandeja, que doblada se puede guardar en un compartimento creado especialmente para ello. Para ampliarlo a 1.930 litros, tenemos dos botones, uno a cada lado: con un solo toque, automáticamente se bajan los respaldos de la segunda fila, algo bastante práctico, aunque existe un escalón. Éste se salva tocando otro pulsador: el piso se iguala de forma totalmente eléctrica. Al maletero se accede a través de un portón, que está dividido en dos partes; a pesar de la altura del vehículo, introducir la carga es una tarea sencilla.

Es hora de comenzar la prueba dinámica del Rolls-Royce Cullinan. Para ello presiono el botón de encendido, que se encuentra a la izquierda. En ese momento comienza a funcionar el único motor disponible en la gama: un V12 Twin Turbo de 6.749 cc que puede producir 571 CV de potencia y 850 Nm de par, que van dirigidos a las cuatro ruedas a través de una transmisión automática de ocho velocidades. Los cambios, N, D, R y P se realizan mediante la palanca, que se encuentra en el lado derecho de la columna de dirección, como siempre.

botones del Rolls-Royce Cullinan

Uno de los objetivos principales era el de mantener en marcha la sensación de ir a bordo de un Rolls-Royce, y con un excelente trabajo lo han conseguido. Comparte algunas piezas clave con el Phantom, como son las torretas de la suspensión. También se han introducido cien kilos de material para aislar la cabina lo máximo posible. Los neumáticos están rellenos con espuma para minimizar el ruido del interior. Asimismo, los cristales ponen su granito de arena: todos menos la luna posterior tienen 6 mm de espesor. Y es que el silencio inunda la cabina, sorprendentemente y sobre todo con una arquitectura tan rígida como esta.

PRUEBA: Maserati Levante Diésel

Desde que uno arranca un RR, siente algo diferente a los otros vehículos de lujo. Es como si uno fuese flotando. Las transiciones de marcha son imperceptibles; tienes que estar bien atento para notar esos cambios, y en el Cullinan se ha logrado. La suspensión neumática controlada electrónicamente hace un gran, gran trabajo. Y es que el SUV cumple para el día a día porque es cómodo, puedes acomodar a tus hijos, a tu familia y realizar viajes largos sin problema. Suman las ruedas posteriores direccionales, una diferencia en la conducción del vehículo, en su maniobrabilidad.

prueba del Rolls-Royce Cullinan

El Rolls-Royce Cullinan también cumple en conducción off-road, algo que me ha sorprendido bastante. Es realmente un coche para ello, como demuestra la prueba que he hecho por caminos con lluvia, nieve, piedras y barro; sinceramente, no me esperaba tanto. La tracción, que puede repartir la fuerza hasta 50/50, rinde ante cualquier condición. Y la suspensión hace un gran trabajo absorbiendo los golpes. También al poder aumentar la distancia al suelo, que es de 190 mm, en 40 mm mediante un botón situado en la consola -desde el mando se puede bajar con tan solo pulsar dos veces el botón de apertura, facilitando así el acceso al interior-. Las cámaras también asisten con su imagen 360º en tiempo real.

PRUEBA: Bentley Bentayga W12

En definitiva, con el Cullinan, Rolls-Royce ha creado un SUV con la suavidad característica de sus modelos. Además, es muy capaz en conducción off-road. Este es un vehículo que tiene su propio estilo, totalmente diferente a lo encontrado en los otros coches de la casa.

prueba del Rolls-Royce Cullinan 2019

Ficha técnica Rolls-Royce Cullinan 6.75 V12
Motor Cilindrada 6.749 cc
Cilindros 12 en V
Potencia máxima 571 CV / 5.000 rpm
Par máximo 850 Nm / 1.600 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática, 8 velocidades
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable / Resorte neumático / Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable / Resorte neumático / Barra estabilizadora
Dimensiones Longitud 5.341 mm
Anchura 2.164 mm
Altura 1.835 mm
Distancia entre ejes 3.285 mm
Alimentación Tipo de alimentación Inyección directa. Turbo
Peso Peso 2.735 kg
Prestaciones Velocidad máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 km/h n.d.
Consumos Urbano n.d.
Extraurbano n.d.
Combinado 15 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 341 g/km (Euro 6.2 C y D-Temp)
Precio Precio oficial Desde 280.000 euros

Fuente: Univisión Autos

Valoración
Puntuación
Compartir
Artículo anteriorPRUEBA: KIA Stonic 1.6 CRDi Drive
Artículo siguienteFord Mustang Giugiaro Concept: ¡el caballo que quiso cabalgar hacia Italia!
Jaime Gabaldoni
Director en Univisión Autos. Nacido en Lima, Peru. Viviendo el sueño en Miami. Devoto de mi hijo y mi trabajo.

Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.