Con el Audi SQ8 TDI que protagoniza esta prueba, Audi no solo respalda el empleo del diésel como combustible sino que prosigue con su saga de todocamino de alto rendimiento alimentados por gasóleo. Una estirpe que nació en el 2012 con el primer SQ5 TDI y se confirmó con nuestra prueba del Audi SQ7 TDI en 2016. Un testigo que ahora, como decimos, ha recogido el Q8, el primer SUV coupé de la firma alemana.

foto delantera del Audi SQ8 TDI

Un vehículo que derrocha poderío por los cuatro costados. Porque si el Q8 ya impresiona, este SQ8 TDI con sus elementos visuales diferenciadores, consigue algo que nos suele encantar cuando cogemos un coche de esta magnitud: que se nos queden mirando a nuestro paso. Parte de culpa la tiene la unidad configurada por Audi que, en ningún caso, pasa desapercibida.

Despampanante, pero no exclusivo

Comenzando por la pintura exterior Naranja Dragón Metalizado que Audi lanzó como tono de lanzamiento para este modelo y que, ojo, cuesta 1.385 € (aunque más adelante entraremos en el tema opcionales), pero que sin duda realza los 5 metros de carrocería de este SUV deportivo. Otros detalles que consiguen que este SQ8 TDI capte la atención de los viandantes, más allá de ese gigantesco tamaño, son el difusor posterior con cuatro salidas de escape (ojo aquí de nuevo porque las dos exteriores son de atrezzo) y el logo SQ8 colocado en la parte izquierda del portón trasero. Porque el resto de elementos que montaba nuestra unidad no dista de las que podemos equipar si probamos un Q8 TDI con el paquete S line: llantas de 22 pulgadas, pinzas de freno en rojo, paquete de alto brillo negro… Quien busque algo más de exclusividad quizá deba subir un escalón y optar por el descomunal Audi RS Q8.

foto de las llantas y escape del Audi SQ8 TDI

Discreción de calidad

De puertas para dentro, los elementos distintivos están igualmente velados circunscribiéndose a la cantidad de dinero que uno tenga o quiera invertir en dotarle de un aspecto mucho más deportivo del que ya trae de serie. Me refiero a elementos que deben ser un ‘must’ (obligatorios, pero queda más cool emplear el término inglés) en nuestro listado: asientos deportivos plus con el tapizado en cuero Valcona romboidal, volante deportivo tapizado en cuero con ajuste eléctrico, el sistema de iluminación ambiente o las molduras Carbono Vektor.

Audi SQ8 TDI salpicadero

Por lo demás nada cambia frente a cualquier otro Q8 convencional, pudiendo disfrutar en la parte delantera de las tres pantallas digitales que presiden el salpicadero, así como de un amplio espacio en la zona trasera tanto en los asientos como a la hora de colocar nuestras pertenencias gracias a los 605 litros de maletero de los que dispone.

Una joya de motor

Tras este breve repaso al apartado estético del Audi SQ8 TDI, es de recibo que entremos a comentar el que sin duda es su gran protagonista: el motor. Nos gustaría hablar de él como una parte completamente nueva, aunque la realidad es que dicho bloque es de sobra conocido no por haber sido empleado en otros Audi sino por todo el Grupo Volkswagen. A su favor, eso sí, que estamos hablando del bloque diésel más potente que actualmente puedes adquirir en el Viejo Continente, hecho que ya de por sí es impresionante.

foto del motor del Audi SQ8 TDI

Nos referimos al V8 de 4.0 litros que entrega nada menos que 435 CV y, atención, un par máximo de 900 Nm disponibles únicamente ¡desde las 1.000 rpm! Aunque dichas cifras ya las viéramos en el SQ7 TDI o, incluso, en la prueba del Bentley Bentayga, lo cierto es que siguen sorprendiéndonos. El responsable de que la respuesta sea tan instantánea y provoque que nuestra espalda se funda con el respaldo del asiento pese a llevar un bicho de más de cinco metros y 2,5 toneladas de peso, no es otro que el compresor de accionamiento eléctrico (electric powered compressor o EPC). Ese se asocia a los dos turbocompresores convencionales (movidos por los gases de escape) asistiéndoles al iniciar la marcha y al acelerar cuando el motor gira a bajas revoluciones.

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La manera de funcionar de los turbos es secuencial. En un rango de giro bajo, se activa el primero para, una vez que pasemos de las 2.200 rpm, abrir el paso al segundo. Igualmente, en las culatas del 4.0 TDI, la admisión se sitúa en el lado exterior, y el escape con los dos turbocompresores están en el interior de la V que forman los cilindros. Esto hace que el recorrido de los gases de escape sea corto, lo que ayuda también a tener esa respuesta.

detalles del interior del Audi SQ8 TDI

De esta forma no es extraño que homologue unas prestaciones muy a tener en cuenta para su tamaño y peso: 4,8 segundos en completar el 0 a 100 km/h y una velocidad punta autolimitada de 250 km/h. Como guinda, mencionar que el EPC se alimenta de la energía almacenada en una batería de iones de litio que forma parte de un sistema eléctrico adicional de 48 voltios. Al ir también conectada al motor, hace las veces de alternador y motor de arranque, permitiéndole incluso desconectar todo el bloque durante un máximo de 40 segundos realizando una circulación a vela siempre que las condiciones sean favorables y se circule entre 55 y 160 km/h. A ello se suma la opción de que el sistema Stop&Start se conecte a partir de 22 km/h y que durante las frenadas, la batería de pueda recuperar hasta 8 kW de energía.

etiqueta ECO del Audi SQ8 TDILa conclusión de esta última parrafada nos lleva a hablar del Audi SQ8 TDI como un coche altamente eficiente o, si lo prefieres, Eco. Al menos así es como está catalogado por la DGT pues esta mole de más de cinco metros, 2,5 toneladas de peso y 435 CV de potencia, luce el distintivo medioambiental ECO con el que, entre otros beneficios, puede acceder sin restricción alguna al centro de las ciudades y aparcar en la zona SER con un 50% de bonificación.

Este SQ8 TDI es bestialmente ágil

Con todos esos datos técnicos en la cabeza, nos ponemos al lío. Ajustamos postura, configuramos las pantallas y, claro está, activamos el modo dynamic del Audi drive select. Enseguida notamos cierta sonoridad del motor que, sin llegar a ser tan pegadiza y emocionante como la de un V8 de gasolina, sí agrada a su manera. Bronco y con cierto aire de enfado, salimos del garaje y avanzamos los primeros metros.

foto dinámica trasera de la prueba del Audi SQ8 TDI

Los primeros compases resultan hasta sencillos, en parte gracias al eje trasero direccional que reduce sobremanera el radio de giro en las intersecciones convirtiéndose, como veremos posteriormente, en uno de los socios de lujo cuando circulemos por tramo serpenteante.

Afrontamos ya nuestro recorrido de pruebas habitual y tras dejar atrás los resaltes urbanos, que por cierto hemos pasado casi sin inmutarnos a causa de la suspensión neumática (en el modo Comfort parece que estemos casi en una alfombra voladora), aceleramos a fondo. La primera sensación no puede ser más grata: hay turbo lag, sí, pero muy ligero pues gracias a la actuación del EPC salimos catapultados hacia delante, ¡si incluso el morro se eleva como si fuera una drag race! El sonido se vuelve más presente, no es artificial, pero sí está amplificado en el habitáculo.

foto dinámica lateral de la prueba del Audi SQ 8

Volamos en las primeras curvas rápidas, hecho que nos deja casi más perplejos (soy pesado sí, recuerda su magnitud) y a medida que nos acercamos al primer vértice cerrado por nuestra cabeza pasa “a ver cómo detengo yo esto ahora”. Pues de nuevo, sin sorpresas. El potente equipo de frenos, compuesto por discos ventilados de 400 mm delante y 350 mm detrás, nos detiene casi por completo antes de afrontar el giro. Opcionalmente existen los carbocerámicos, más efectivos pero también más lentos de calentar, por lo que con lo que creemos que ya es suficiente.

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Al realizar el toque de volante, varios aspectos se nos pasan por la mente. El primero, la propia dirección, con una respuesta más viva y directa que la de cualquier otro Q8, pero también con más peso (cuesta más volver a la posición original). Segundo, el eje trasero direccional mencionado previamente, que nos inscribe en la curva con una agilidad pasmosa. Tercero, las barras estabilizadoras activas, con las que reducimos cualquier balanceo e inercia, propias de un vehículo de este tamaño.

foto dinámica de la prueba del Audi SQ8 TDI

A ellas se suman tanto la suspensión neumática capaz de regular la altura de la carrocería hasta en 90 mm, rebajándola en modo dynamic y aumentándola en los programas Offroad y Lift en caso de que se nos ocurriera sacarle del asfalto. Pero es ‘en lo negro’, donde este SQ8 TDI se muestra más cómodo. Vamos dejando atrás vértices con un ritmo increíblemente rápido, mayor incluso que con el SQ7 TDI. El SUV cupé alemán vira muy plano y es capaz incluso de redondear las curvas sin demasiadas correcciones de volante. Aquí hay que reconocerle el mérito al diferencial trasero autoblocante que opcionalmente se puede equipar a la tracción total quattro.

Que el diésel siga resistiendo, por favor

Unas sensaciones ultra deportivas a las que, además, se suman un beneficio económico en forma de ahorro de combustible. Porque los 11,7 l/100 km obtenidos en este tramo de montaña no resultan para nada excesivos. Cifra que somos incluso capaces de reducir hasta los 9,6 l/100 km e incluso rozar los 9 litros, si nos ponemos el traje eficiente y rodamos con cierta calma. Cualidad que solo podremos lograr con las siglas TDI, las mismas que en circunstancias ‘normales’ irían asociadas a la misma etiqueta que un gasolina (la C), y aquellas que además inciden de manera positiva en la calidad del aire dadas sus menores emisiones de CO2 y a unos valores de NOx y partículas cada vez más similares a sus hermanos de gasolina.

foto dinámica frontal de la prueba del Audi SQ8 TDI

La única pega que le podemos encontrar a este Audi SQ8 TDI después de la prueba es que para optar por una unidad tan dinámica y pintona como la nuestra es necesario realizar un fuerte desembolso. Hablamos de un extra de 35.195 € a sumar a los 122.830 € iniciales. Sobrecoste que, siendo justos, tampoco nos extraña teniendo en cuenta el modelo que es, la sigla que lleva y lo espectacularmente bien que va.

A destacarA mejorar
Diseño exteriorPrecio final
Rendimiento mecánico y dinámicoPeso demasiado elevado
Etiqueta ECODemasiadas opciones y caras
Ficha técnica Audi SQ8 TDI
MotorCilindrada3.956 cc
Cilindros8 en V
Potencia máxima435 CV / 3.750 – 4.750 rpm
Par máximo900 Nm / 1.250 – 3.250rpm
TransmisiónCaja de cambiosAutomático, convertidor de par, 8 velocidades
TracciónTotal
SuspensiónDelanteraParalelogramo deformable / Resorte neumático/ Barra estabilizadora
TraseraParalelogramo deformable / Resorte neumático/ Barra estabilizadora
DimensionesLongitud5.006 mm
Anchura1.995 mm
Altura1.708 mm
Distancia entre ejes2.996 mm
AlimentaciónTipo de alimentaciónInyección directa common rail. Admisión variable. Turbocompresor e intercooler.
PesoPeso2.440 kg
PrestacionesVelocidad máxima250 km/h
Aceleración 0-100 km/h4,8 seg
Consumos WTLPCombinado9 l/100
Velocidad baja12,1 l/100
Velocidad media9,3 l/100
Velocidad alta7,5 l/100
Velocidad muy alta8,8 l/100
EmisionesEmisión CO2232 g/km Euro 6
PrecioPrecio oficialDesde 122.830 euros
Fotos: Karam el Shenawy

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