La historia del Audi A3 comenzó con Ferdinand Piëch liderando la compañía de Ingolstadt. El nieto de Ferdinand Porsche quería introducir, de nuevo -en la década de los 70 existía el Audi 50-, un integrante de la firma alemana en el segmento C. Volkswagen pegaba fuerte con el Golf y BMW tenía el Compact. Así que los ingenieros alemanes se pusieron manos a la obra para fabricar la primera generación del A3.

frontal del Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV S line

En un principio surgió la idea de un Audi A4 con motor longitudinal, el puente torsional del Golf y un portón trasero recortado; se quedó en el cajón. Sí salió adelante cuando Piëch se convirtió en el consejero delegado y presidente del consejo de administración del Grupo Volkswagen, siendo el primer modelo del conglomerado alemán en utilizar la plataforma ‘PQ34’ -también conocida como ‘A4’-, apareciendo un año antes que la cuarta generación del Golf y creando el segmento compacto premium en 1996.

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Y desde entonces, con más de cuatro millones de unidades vendidas, el A3 ha ido evolucionando, aunque siempre, independientemente de la generación, se ha caracterizado por incorporar las últimas innovaciones de la firma de los cuatro aros. El de la prueba, el Audi A3 30TDI, no iba a ser menos. Solo es necesario echar un leve vistazo a los faros matrix LED con luces diurnas digitales para darse cuenta de ello. También a su tecnológico interior con dos pantallas -la del MMI touch de 10,1 pulgadas y la del cuadro de instrumentos Audi virtual cockpit plus, de 12,3 pulgadas-, 30 colores y efectos luminosos. O abrir el coche con la llave digital Audi connect para smartphones con el sistema operativo Android.

puesto de mandos Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV S line

Lo que no ha cambiado es la deportividad que irradia, incluso sin estar disponible, por primera vez, la carrocería de tres puertas -el modelo de 1996 no fue lanzado con cinco-; por cierto, tampoco lo está en descapotable. Presenta una ancha parrilla Singleframe con trama de panal que está escoltada por dos grandes tomas de refrigeración, un perfil con marcadas formas cóncavas y convexas que consiguen unas destacados juegos de luces y sombras, unos señalados pasos de rueda y una zaga con unos pilares C fuertemente inclinados. Se suma un destacado alerón y unas salidas de aire integradas en los extremos del paragolpes, sin olvidar los escapes con forma trapezoidal.

Dentro se respira ese ambiente premium que caracteriza a la marca. Muy buenos materiales, muy buenos ajustes y un diseño soberbio donde prevalecen las líneas horizontales. Además, la consola está orientada hacia el conductor y, demos gracias a Audi, equipa botones físicos para las funciones esenciales -el que sí es táctil es el del volumen del sistema de audio, pero tiene un borde que ayuda a localizarlo sin perder la vista de la carretera-. De hecho, es el único compacto del Grupo junto con el Skoda Scala que los mantiene. También conserva una toma USB y añade una del más novedoso USB-C -la mayoría de vehículos nuevos prescinden del antiguo, algo que no comprendo-.

La cuarta generación del Audi A3 ha crecido en algunas cotas, como la longitud (3 cm) o la anchura (3 cm), pero no en otras como la distancia entre ejes o la altura, en las que se podría haber ganado espacio para las piernas o la cabeza. Aún así, cuenta con un hueco considerable tanto para las primeras como para la segunda: con mi 1,78 m son siete y tres dedos, respectivamente, los que me salvan de rozar con el asiento delantero y con el techo. Eso sí, la plaza central es bastante dura y el túnel de transmisión es alto, por lo que realizar largos viajar en ella puede resultar algo incómodo.

Tampoco cambia el maletero, pero sus 380 litros no le hacen que se sitúe a la cola, puesto que tanto el Volkswagen Golf, como el BMW Serie 1 y el (prueba) SEAT León 2020 cubican lo mismo. Además, en su caso cuenta con formas regulares, una boca de carga baja, piso de doble altura y algunos ‘gadgets’ que nunca vienen mal: cuatro ganchos, dos perchas y una toma de 12V, todo ello iluminado con dos luces LED.

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Prueba del Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV

Toca ponernos en marcha para ver cómo ha cambiado dinámicamente. Lo primero que me llama la atención es el torrente de energía a muy bajas vueltas que entrega su motor de 116 CV. Perfectamente me podría creer que rinde 130, incluso 150 CV. Y es que no es para menos, puesto que todo su par, 300 Nm, comienza a desplegarse a solo 1.600 rpm y se mantiene hasta las 2.500. Un poco más tarde es cuando surgen esos 116 CV entre las 2.750 y las 4.250 vueltas. Esa potencia te permite mover el coche con solvencia, por lo que no te recomendaría el 35 TDI, de 150 CV, a no ser que en los viajes, tu pareja sea de esas que mete hasta la última prenda del armario “por si acaso”. ¿Que eres más de disfrutar de un puerto de montaña? Pues también te lo permite. Y si esa es tu intención de fin de semana, te recomiendo que optes por el paquete S Line como nuestro Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV de la prueba porque, además de su sugerente imagen, la suspensión está rebajada 15 mm (3.350 euros). Eso sí, independientemente de la potencia, este 2.0 TDI es algo ruidoso a baja velocidad, pega que se desvanece cuando se coge ritmo gracias a la buena insonorización que se ha conseguido en el habitáculo -aquí tienes la prueba del Audi A3 Sportback 2020 35 TFSI MHEV, con microhibridación-.

prueba del Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV S line

Este cuatro cilindros en línea de inyección directa va asociado a un cambio manual de nueva factura de seis velocidades de guiado rápido, preciso y de tacto agradable.

Colabora a esas buenas sensaciones que brinda al piloto una dirección bastante precisa y rápida y que tiene una dureza que me encanta. Y claro está, que la suspensión mantenga la carrocería firme en los virajes, ayuda a realizar unos cambios de apoyo muy rápidos y con solvencia. También el mayor ancho de vías y los diferentes modos de conducción ponen su granito de arena y puedes configurar el coche de la prueba, el Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV, a tu antojo: más cómodo, más deportivo, menos gastón… Tanto que puedes moverte con un consumo medio de unos 5,1 l/100, un poco más de los 4,4 declarados por la marca, pero inferior a los 5,4 l/100 oficiales del anterior 1.6 TDI de 116 CV. Artífices de esa mejora son los nuevos desarrollos de la transmisión, con una primera más corta y una sexta muy larga para reducir el régimen del motor; y el mejor coeficiente aerodinámico, que pasa de 0,32 a 0,28.

prueba del Audi A3 2020 Sportback 30 TDI 116 CV S line

Un Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV como el de la prueba, sin el acabado S line, tiene un precio de partida de 31.580 euros, lo que significa que a igualdad de potencia, es solo 480 euros más caro que el BMW Serie 1 (31.100 euros), pero mucho más barato que el Mercedes-Benz Clase A 180 d (35.750 euros).

prueba del Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV S line

Ficha técnica Audi A3 Sportback 30 TDI 116 CV S line
Motor Cilindrada 1.968 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia máxima 116 CV / 2.750 – 4.250 rpm
Par máximo 300 Nm / 1.600 – 2.500 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa.
Turbo de geometría variable
Transmisión Caja de Cambios Manual, 6 velocidades
Tracción Delantera
Suspensión Delantera Tipo McPherson
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Rueda tirada con elemento torsional
Resorte helicoidal
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos
Dimensiones Longitud 4.343 mm
Anchura 1.816 mm
Altura 1.449 mm
Distancia entre ejes 2.636 mm
Maletero Volumen 380 – 1.200 litros
Peso Peso 1.425 kg
Prestaciones Velocidad máxima 206 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 10,1 seg
Consumo
WLTP
Combinado 4,4 l/100 km
Velocidad baja 6,0 l/100 km
Velocidad media 4,2 l/100 km
Velocidad alta 3,7 l/100 km
Velocidad muy alta 4,5 l/100 km
Emisiones Emisiones de CO2 115 g/km Euro 6 – Etiqueta C
Precio Precio oficial Desde 31.580 euros
(Sin descuentos)

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