Seguro que recuerdas el Ami, ese minúsculo vehículo urbano eléctrico que Citroën nos trajo el año pasado, y que tanto ha dado que hablar por su particular diseño. Y también por el hecho de que no es legalmente un coche, sino que se conduce con licencia de ciclomotor. Pues ahora, el grupo Stellantis tira de sinergias entre sus marcas para presentarnos el Opel Rocks-e, su hermano nacido en Rüsselsheim. Un modelo al que la marca del rayo ha dado su propio toque, tanto estético como de comunicación.

Lo primero es que el fabricante aprovecha el tirón de los SUV para darle a este eléctrico una nueva sigla: SUM, o Sustainable Urban Mobility (Movilidad Urbana Sostenible). Y luego hay pequeñas modificaciones que sirven para proporcionarle la personalidad de Opel. Vemos, por ejemplo, un frontal y una trasera pintados de negro para hacer contraste con los laterales (y algunas molduras) en gris. Tanto los paragolpes como las taloneras son algo distintos, con acentos en el amarillo de la firma. Y, sobre todo, destacan las nuevas llantas de 14 pulgadas.

Opel se convertirá en una marca 100% eléctrica a partir de 2028

 

En cuanto a sus datos técnicos, son idénticos a los del Citroën Ami (prueba). Las dimensiones siguen siendo de 2,41 m de largo y 1,39 m de ancho sin los retrovisores, y el peso también es el mismo: 471 kg. Esto le permite entrar en la categoría de cuadriciclos, por lo que se puede conducir sin carnet. La batería de 5,5 kWh que le concede una autonomía de 75 km según el protocolo WLTP tampoco varía. Ni la velocidad punta (45 km/h).

En el interior, muy pocos cambios, aparte de que los plásticos pasan del naranja al amarillo. Conserva, por ejemplo, el amplio techo solar. Incluso el volante parece muy similar, solo que con el rayo de Opel, y los dos asientos tienen la misma configuración asimétrica, para dar más espacio al acompañante. El cuadro de instrumentos digital incluye la información básica: velocidad, modo de conducción, carga de la batería y autonomía restante. Y hay un soporte para el smartphone en el mismo espacio que ocuparía la pantalla de infoentretenimiento de un coche.

Opel Rocks-e interior

El Opel Rocks-e contará con dos acabados además del de acceso, llamados Klub y TeKno. Pero, aparte de sus nombres, que parecen interpelar más a la juventud de los años 90 que a la actual, no sabemos nada más acerca de ellos. La marca, por cierto, toma prestado el nombre del modelo del Opel Adam Rocks y el Karl Rocks, las variantes ‘camperas’ de estos vehículos urbanos.

Respecto al precio, el comunicado solo revela por el momento que se encontrará “claramente por debajo del de un coche pequeño”, como su Corsa-e (prueba). Sin embargo, desconocemos si partirá desde los 6.900 euros, igual que el Citroën Ami, o si las modificaciones estéticas supondrán un sobrecoste. En Alemania, se podrá solicitar online y a través de los concesionarios ya este otoño. Pero, en el resto de países, tendremos que esperar algo más, hasta 2022.

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