En 1967, dos antiguos ingenieros de Mercedes, Hans-Werner Aufrecht y Erhard Melcher, deciden fundar AMG. La compañía, que comenzó su aventura en un viejo molino con tan solo cuatro empleados, pronto sentó las bases de lo que acabaría convirtiéndose en sinónimo de deportividad alemana. En 1971 logra vencer en su clase en las 24 Horas de Spa-Francorchamps con el Mercedes 300 SEL 6.8 AMG y, con el paso del tiempo, incluso revela avances técnicos en los que los ingenieros de Mercedes aún estaban trabajando. Pero el golpe de gracia lo asesta a mediados de los 80, cuando el preparador especializado presenta el Mercedes 300 E 6.0 AMG “The Hammer”.

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Kits de carrocerías, llantas específicas y suspensiones de alto rendimiento eran la tónica de los trabajos de AMG. Sin embargo, con estos cambios simples no se lograba destacar frente a la competencia, por lo que el preparador centraba gran parte de su trabajo en el apartado mecánico. Con esta filosofía, AMG contribuye a que el segmento E de berlinas, en auge en esa época, cuente con un integrante de alto rendimiento.

Del Mercedes W123 al flamante y tecnológico Clase E W124

Mercedes 280 E AMG W123 (1978)
Mercedes 280 E AMG W123 (1978)

AMG ya había trabajado sobre la base del W123, el predecesor del Mercedes Clase E (prueba), y se encargaba de añadir lujo a los Mercedes Clase S (prueba) transformados en limusina. También compitió más allá de esas icónicas 24 Horas de Spa de 1971, incluyendo el DTM y otros campeonatos europeos de turismos. Su área de actividad es amplia, con un gran crecimiento que situó a la empresa con más de 100 empleados y afrontando más de un millar de preparaciones al año. Y en 1984 tiene lugar el punto de inflexión para AMG.

Tras casi una década en activo, el W123 necesita de un reemplazo y en 1984 Mercedes lanza el tecnológico Clase E W124. Este nuevo modelo ofrece como versión más prestacional un motor de seis cilindros en línea y 3.0 litros con 188 CV de potencia. Tras pasar por las manos de AMG, que se dedicó a aumentar la cilindrada del propulsor, primero a 3.2 litros y luego a 3.4 litros, el W124 ya supera los 270 CV de potencia. La mejora era significativa, con casi 100 CV más que el modelo que comercializaba Mercedes, pero los de Affalterbach se guardaban un as bajo la manga.

BMW M5 E28 (1984)
BMW M5 E28 (1984)

La revolución se desencadena después de que BMW presentara el primer M5 (E28) -conoce su historia- en el Salón de Ámsterdam de 1984. El máximo rival de Mercedes tenía un sedán de segmento E con 286 CV que estaba llamado a iniciar un nuevo reinado entre las berlinas deportivas. A no ser que AMG hiciera todo lo posible para impedírselo.

Mercedes 300 E 6.0 AMG “The Hammer”

Aufrecht Melcher Großaspach, toma como base el Mercedes 200 E y decide intercambiar su motor de origen por una unidad V8 adoptada de la Clase S. Esta misión no era desconocida para el preparador alemán, que ya había equipado con éxito algunos coupés CE W123 con el V8 del Clase S en el pasado. El primer prototipo recibe una unidad M117 de 5.0 litros equipado con una culata de 32 válvulas desarrollada por Erhard Melcher dos años antes.

Mercedes 300 E 6.0 AMG The Hammer
Mercedes 300 E 6.0 AMG “The Hammer”

Este motor, tras recibir una serie de mejoras específicas, entrega 340 CV de potencia. Sin embargo, el bloque pesa 55 kg más que la versión de origen. Se decide entonces implementar una serie de refuerzos para el chasis y se desplaza la batería al maletero. El W124 ahora pesa 400 kg más que el Clase E estándar, aunque obtiene un mejor reparto de pesos. Más tarde, los ingenieros deciden mejorar el motor de ocho cilindros e instalan el V8 de 5.6 litros que propulsaba a los 560 SE y 560 SEC. Esto se traduce en un incremento de potencia que le permite alcanzar los 360 CV y al nacimiento del Mercedes 300 E 5.6 AMG. Ya es considerablemente más potente que el M5 E28, y de largo es la berlina de segmento E más rápida del mercado. Pero AMG quiere más.

¿Y si instalamos la última evolución del motor V8?, debieron preguntarse en Affalterbach. De este modo, se decide equipar el V8 de 6.0 litros, realizar una serie de mejoras y ofrecer al 300 E 6.0 AMG una potencia de 385 CV y un par motor de 556 Nm. El motor se asocia a un cambio automático. A partir de ese momento, AMG es reconocido oficialmente como fabricante y abandona el estatus de preparador.

La berlina más rápida del mercado

Mercedes 300 E 6.0 AMG The Hammer
El motor V8 6.0 del Hammer entregaba 385 CV de potencia y 556 Nm de par

AMG siguió las pautas establecidas en todas sus preparaciones y equipó el Mercedes 300 E 6.0 AMG “The Hammer” con un completo kit de carrocería. Su estética ahora ofrecía parachoques nuevos, taloneras, llantas específicas de 17 pulgadas, un spoiler trasero y la eliminación de cualquier anagrama de Mercedes. Se pintó de negro -de ahí que se le conociera como ‘Black Hammer’-, y se le ofreció a la prensa especializada para que lanzaran su veredicto.

El coche fue bautizado bajo el apodo “The Hammer” (martillo en inglés), por su capacidad para dejarte K.O. en sus aceleraciones. El producto de AMG era capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 5,3 segundos y su velocidad máxima era de 300 km/h. En el apartado dinámico, el preparador alemán había equipado nuevas suspensiones, frenos sobredimensionados y un diferencial autoblocante Torsen. También había un juego de llantas con neumáticos semi slick Michelin MXX en 17 pulgadas, unos neumáticos desarrollados para el Hammer.

Mercedes 300 E 6.0 AMG The Hammer

Esta preparación estaba disponible tanto para el Clase E berlina como para el coupé y el cabrio. La división AMG de Chicago replicó las características del 300 E 6.0 AMG “The Hammer” en la carrocería familiar, aunque con otro motor V8. En total, fueron 54 las unidades del Hammer que se ensamblaron entre 1985 y 1990.

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En cierta medida, el Mercedes 300 E 6.0 AMG “The Hammer” sirvió para que Mercedes-Benz reconociera el potencial de AMG y su buen trabajo. Ambas compañías llegan a un acuerdo de colaboración en 1990 y el primer producto de esta asociación surge en 1993, con el Mercedes C36 AMG. El 1 de enero de 1999, AMG pasa a formar parte de Daimler como Mercedes-AMG GmbH, y el resto, como dicen, es historia.

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