Para conocer la historia del Isdera Commendatore 112i, un coche único construido en 1993 bajo el anhelo de homologar una versión de competición que pudiera participar en las 24 Horas de Le Mans, nos tenemos que remontar más de dos décadas atrás en el tiempo. Para ello, debemos conocer a Eberhard Schulz, su carrera como diseñador de coches, su paso por Porsche y los altibajos a los que tuvo que hacer frente para quedarse muy cerca de cumplir su sueño de surcar la larga recta Mulsanne a más de 300 km/h.

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Schulz es un diseñador alemán de coches nacido en 1940 que, 28 años después, en 1968, comienza a trabajar en el que sería su primer automóvil en el jardín de casa, el Erator GT. El vehículo era un deportivo de 400 CV que aspiraba a superar los 300 km/h de velocidad máxima. Pero también era la carta de presentación de un joven y ambicioso Schulz que buscaba abrirse camino entre los reputados fabricantes de automóviles alemanes.

Erator GT
Erator GT – Azhararchitecture | Wikimedia Creative Commons (Licencia: CC BY 2.0)

Así, en 1971 Schulz se presenta ante Porsche y Mercedes en el Erator GT para tratar de conseguir un puesto de trabajo en sus departamentos de diseño. El joven diseñador tenía muy pocas credenciales y una casi inexistente formación, pero el deportivo era muestra suficiente de su talento y ambición, a lo que Porsche accede a contratarlo.

Eberhard Schulz y sus primeros proyectos

Sin embargo, su nuevo trabajo en las entrañas del fabricante de Stuttgart no supone ningún impedimento para que Schulz dedique su tiempo libre a un nuevo proyecto. Schulz trabaja en el desarrollo del CW311, un vehículo llamado a convertirse en el sucesor del legendario Mercedes-Benz 300 SL (prueba). Durante su etapa en Porsche, Eberhard adquiere un Porsche 904, lo restaura y comienza a participar en diferentes carreras de coches clásicos.

CW311
Prototipo del CW311 de 1978

En 1978, Schulz conoce a Rainer Buchmann, un preparador alemán. Nuestro diseñador decide abandonar Porsche y trabajar en la empresa de Buchmann, B&B GmbH & Co Auto KG, en Frankfurt/Main. Esto permitió a Schulz terminar la fase de desarrollo y construir un prototipo del CW311 que debutó en el Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt ese mismo año. Como anécdota, B&B decidió llamar la atención de los medios y asistentes al salón colocando una estrella de Mercedes en la parrilla frontal del CW311, lo que acabó costándole una demanda por parte de Mercedes-Benz.

La relación con Buchmann se deteriora en los siguientes años después de la presentación del CW311, lo que fuerza a Schulz a abandonar B&B y a fundar su propia empresa en 1982. Esta compañía se especializaría en la producción a pequeña escala, en servicios de diseño y en ingeniería. La empresa recibió el nombre de Isdera, una abreviatura de Ingenieurbüro fur Styling, Design und Racing.

Nace Isdera. Schulz está un paso más cerca de llegar a Le Mans

Isdera Imperator 108i
Isdera Imperator 108i – Thilo Parg | Wikimedia Commons (Licencia: CC BY-SA 3.0)

El primer modelo que sale de la empresa recién creada fue el Isdera Spyder. Sin embargo, Eberhard persigue lanzar la versión de carretera del CW311, algo que no tardaría en llegar, ya que en 1983 nace el Isdera Imperator 108i. A la altura de los deportivos de su época, el Imperator 108i contaba con puertas ‘ala de gaviota’ y estaba impulsado por el motor M117 V8 de 5.0 litros de Mercedes. También incluía multitud de piezas originales de Mercedes. La producción se limitó a tan solo 20 unidades entre 1983 y 1991, todas ellas bajo pedido y requiriendo un año para su ensamblaje.

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En cierta medida, el Imperator 108i era la base para el proyecto más ambicioso de Schulz: lanzar un deportivo de calle que sirviera para homologar una versión correspondiente de carreras para participar en las 24 Horas de Le Mans. Eberhard no es un hombre que se duerma en los laureles y pronto comienza a trabajar en el sucesor del Imperator. A finales de los 80 y principios de los 90, una época dominada por el tamaño de los motores, la innovación tecnológica, la máxima velocidad y el extremismo visual de los diseños, Schulz presenta el Isdera Commendatore 112i.

Isdera Commendatore 112i (1993): comienza el sueño de Schulz de participar en Le Mans

Isdera Commendatore 112i 1993
Rémi Dargegen | RM Sotheby’s

Revelado en 1993 y bautizado en honor a Enzo Ferrari (conocido como “Il Commendatore”), el Isdera Commendatore 112i presentaba una carrocería alargada con multitud de detalles estilísticos propios de varias épocas. Por ejemplo, en el frontal encontramos dos faros escamoteables que recuerdan a los del Porsche 928. También había grandes entradas de aire laterales y uno de los detalles más llamativos, el espejo retrovisor de tipo periscopio que sobresale del techo.

El Commendatore 112i estaba construido sobre un chasis espacial sencillo y una carrocería de fibra de vidrio. La suspensión presentaba una configuración similar a la del 928, aunque con una función activa desarrollada en colaboración con BBS y Bilstein. Esta función permitía reducir la altura del vehículo en hasta 76 mm a altas velocidades. Esta tecnología era fruto de la obsesión de Schulz con la resistencia aerodinámica, al igual que el parabrisas construido específicamente o el ya mencionado espejo retrovisor de tipo periscopio. Cuando Schulz probó el 112i en el túnel de viento de Mercedes, el coche arrojó un coeficiente aerodinámico de 0,306 en sus especificaciones de calle, lo cual dejaba un amplio margen de mejora para su variante de competición.

Isdera Commendatore 112i 1993
Rémi Dargegen | RM Sotheby’s

Las puertas y la cubierta del motor, dividida en dos secciones, crean una configuración de alas de mariposa. En su interior, el poderoso motor M120 V12 de 6.0 litros de Mercedes, con doble árbol de levas por banco y más de 400 CV de potencia. Los ingenieros de la firma de la estrella jamás crearon un cambio manual para el motor M120, por lo que Schulz recurrió a una transmisión RUF Porsche modificada para agregar un sexto engranaje y alcanzar así los ansiados 340 km/h de velocidad máxima. La potencia se canalizaba al tren trasero a través de un volante de inercia a medida.

Abandono del proyecto

No era ningún secreto que el Isdera Commendatore 112i tenía la mira puesta en las 24 Horas de Le Mans. La idea de Eberhard Schulz era lanzar la versión de calle del 112i, cumplir con las exigencias de producción de la FIA y desarrollar el modelo de competición para correr en el circuito de La Sarthe. Sin embargo, los sueños de Schulz quedaron truncados cuando en 1993 comenzó la recesión económica en Japón, de donde provenía la mayor parte del capital de Isdera, y provocó el abandono del proyecto.

Isdera Commendatore 112i 1993
Rémi Dargegen | RM Sotheby’s

A pesar del revés que sufrió Isdera, el proyecto fue rescatado por un consorcio suizo que llevó el Commendatore 112i original al Salón de Frankfurt de 1999 bajo un nuevo nombre: The Silver Arrow. Este rescate tuvo su coste, ya que el coche que se reveló a finales del siglo XX no contaba con las llantas originales BBS de dos piezas ni el retrovisor de tipo periscopio, elementos reemplazados por llantas de aleación más convencionales de cinco radios dobles y retrovisores similares a los que encontramos en el Mercedes CLK GTR.

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Con el nuevo siglo, el Commendatore 112i acaba en manos de un reputado coleccionista suizo, quien lo vende en 2005. No sería hasta finales de 2016 cuando Isdera logra recuperar el coche y lo devuelve a sus especificaciones originales de 1993. El coche actualmente luce sus llantas BBS originales, que tuvieron que ser encargadas a medida, pintura Porsche Arctic Silver, asientos Recaro en azul y negro y, lo más importante, el icónico espejo retrovisor de tipo periscopio.

Fotos: Rémi Dargegen | RM Sotheby’s

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