Fue en el período de entre guerras, con una Europa sumida en la tensión del crecimiento nazi alemán, de las disputas entre países y de las relaciones gubernamentales a punto de estallar, cuando a Citroën se le ocurrió la idea de lanzar un vehículo para el pueblo francés, un coche que fuera capaz de hacer frente a todo, pero que al mismo tiempo fuera sencillo en su construcción y mantenimiento, así como accesible para todo el mundo. Esta es la historia del Citroën 2CV, esta es la historia de un icono del siglo XX.

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Era una época en la que la firma de los dos chevrones no atravesaba su mejor momento. Cambios en la dirección de la compañía y la llegada de Michelin como rescatador de la misma, pusieron a Pierre-Jules Boulanger al frente de Citroën en 1934. Junto al ingeniero André Lefebvre y el diseñador Faminio Bertoni, Boulanger comienza a trabajar en un vehículo que fuera como un paraguas abierto sobre cuatro ruedas, capaz de transportar a cuatro adultos y 50 kilogramos de equipaje sobre un campo arado con una cesta de huevos sin que se rompiera ni uno solo, según su propia descripción.

Historia del Citroën 2CV

Proyecto TPV, el primer capítulo de la historia del Citroën 2CV

La idea principal bajo el nombre de proyecto TPV (Toute Petite Voiture, en francés) era la de crear un coche para el pueblo francés, que fuera sencillo y barato de mantener. Con esto en mente, el vehículo ofrecería un chasis de tubos de aluminio, el bloque y la caja de cambios de aleación y la plataforma de madera. La carrocería sería de chapa ondulada, un motor refrigerado por aire monocilíndrico o bicilíndrico, no contaría con instalación eléctrica ni batería para el arranque, y la suspensión debería ser sencilla pero efectiva.

En 1937 nace el primer prototipo del futuro 2CV. Para realizar las pruebas de conducción, Boulanger adquiere una propiedad situada a 100 kilómetros de París, donde se cree que en 1939 se habrían desarrollado 47 prototipos (otras fuentes consultadas aseguran que 250) para los diferentes test de conducción en un circuito de 2,5 kilómetros especialmente diseñado para la ocasión y con todo tipo de superficies disponibles. En estos dos años se habría desarrollado el primer prototipo puesto a punto para conducir, y el jefe de Citroën habría acordado en septiembre de 1939 que el coche se mostraría al público en París. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial estalló unos días después y todos los planes se verían frustrados.

Historia del Citroën 2CV

Durante la contienda contra los nazis, los prototipos fueron destruidos y los planos eliminados con el objetivo de que no acabaran en manos del enemigo, mientras que la línea de producción del 2CV fue requisada por el ejército para la fabricación de armamento y vehículos militares. Pero no todos los prototipos fueron destruidos, ya que algunos fueron conservados por ingenieros y mecánicos involucrados en el proyecto con el fin de poder continuar su desarrollo en el futuro.

Uno de estos prototipos que se mantuvo oculto fue el Citroën 2CV monofaro, apodado ‘El Ciclope’. La razón por la cual tan solo se instaló un faro en esta unidad se debe a que en ese momento no eran necesarias más luces. En un principio se instaló sobre el capó, aunque finalmente se decidió pasarlo al lado izquierdo del mismo para que el tráfico que circulaba en sentido contrario no confundiera el coche con una motocicleta.

Historia del Citroën 2CV

Durante los años de guerra, Boulanger sigue trabajando en el proyecto aplicando todos los cambios necesarios. Terminada la contienda bélica, el ejecutivo toma la decisión de instalar un motor bicilíndrico de cilindros opuestos refrigerado por aire con 375 cc de capacidad y una potencia de solo 9 CV. Asociado a éste se encontraba una caja de cambios manual de cuatro relaciones (inicialmente iba a ser de tres velocidades). Otros cambios introducidos en la posguerra fueron la adopción de materiales menos sofisticados y costosos, como la chapa embutida para la plataforma y la chapa ondulada para la carrocería.

Coincidiendo con la 35ª edición del Salón de París, en 1948 es presentado oficialmente el primer Citroën 2CV de la historia. La opinión del público asistente quedó dividida, unos lo consideraron una broma y otros una solución interesante. De hecho, sería esta segunda opinión la que acabaría calando entre una generación completa de conductores que apostaron por el sencillo 2CV, por su espacio, su comodidad, su mantenimiento escaso y asequible, su suspensión y una carrocería descapotable con un techo de lona. Además, esta opinión positiva provocó que en junio de 1949 diera comienzo oficialmente la producción del nuevo modelo de Citroën.

Historia del Citroën 2CV

Una evolución que no pararía hasta los últimos días

La historia del Citroën 2CV se caracteriza por la evolución del modelo, el cual seguiría creciendo en potencia y versione especiales hasta prácticamente el fin de su producción en 1990. Antes incluso de que se iniciara la producción del modelo en la planta que la marca gala había inaugurado en Vigo, España, en 1954 apareció el AZL que incorporaba una luneta posterior más grande, una capota de material sintético y un nuevo tapizado.

Las mejores imágenes del Citroën 2CV World Meeting

En 1959, coincidiendo con el inicio de la producción en España se realizan los primeros cambios con la introducción de unas nuevas llantas más pequeñas. En 1961 se reemplaza el cuadro de instrumentos y la potencia se aumentó hasta los 13,5 CV. Lejos de dejar las cosas así, en 1962 se actualiza de nuevo el motor y se incrementa su potencia hasta los 18 CV, lo que permite al 2CV alcanzar una velocidad punta de 80 km/h.

Historia del Citroën 2CV

En los años siguientes se introducirían cambios importantes como las puertas delanteras de apertura estándar (antes eran de apertura opuesta), nuevas ventanillas laterales, nueva calandra, se mejoraron las juntas homocinéticas y los bastidores de inercia traseros fueron reemplazados por otros hidráulicos. En 1966 aparece el primer AZAM 6, (el AZAM llegaría en 1963 para reemplazar al AZL) y contaría con un motor de 602 cc con 28 CV y una velocidad máxima de 110 km/h. En 1967 nacería el Citröen Dyane como sustituto del 2CV y en 1970 se cambiaría la instalación eléctrica a una de 12 voltios.

La potencia sigue incrementando y en 1972 aparece el Citroën 2CV 6 con 32,5 CV y 115 km/h de velocidad máxima, así como diferentes cambios en la carrocería. La producción en España cesa en 1982 y los vehículos se empiezan a importar desde Francia con 35 CV y ya con frenos de disco en el tren delantero. Diferentes versiones como el Spot, Basket, Charleston, Dolly, Cocrico o Bambou también contribuyeron a un éxito asegurado que consiguió vender 5.118.889 unidades, 1.246.306 unidades de las cuales en carrocería furgoneta, del Citroën 2CV hasta que la última unidad saliera de la planta de Portugal en julio de 1990.

Historia del Citroën 2CV

Algunas versiones especiales basadas en el Citroën 2CV

En la historia del Citroën 2CV no solo figura el hito de haber conseguido ser una pieza clave del crecimiento de Citroën, sino también de haberse convertido en el coche más icónico de la marca y de haber contribuido a desarrollar algunas versiones especiales basadas en su chasis, carrocería o parte mecánica. Los más famosos son los siguientes, aunque existen decenas de conversiones, prototipos, estudios de diseño y variedad de carrocerías derivadas del pequeño “dos caballos”.

El primero de ellos nació tan solo un año después de iniciar su producción, en 1950, cuando en el 36ª Salón de París se presentó el Citroën 2CV Furgoneta. Recibe el nombre de 2CV AU e incorpora una zona de carga en la parte posterior ideal para los comerciantes y granjeros de la zona. Podría ser considerado como el modelo ancestral del actual Citroën Berlingo (prueba).

Historia del Citroën 2CV

En 1960 aparece uno de los modelos más interesantes de la historia del Citroën 2CV. Denominado 2CV Sahara, la principal novedad del vehículo era la incorporación de un sistema de tracción a las cuatro ruedas. El sistema contaba con dos motores de 12 CV, uno en cada eje, con dos tanques de combustible separados con una sola palanca de cambios, pedal de embrague y acelerador. Fue diseñado para utilizarse en las colonias francesas de África y cautivó a un gran número de entusiastas de los 4×4. Entre 1958 y 1971 se ensamblaron 694 unidades y 85 de ellas fueron destinadas a la Guardia Civil de Tráfico.

Aunque el Citroën Mehari es un coche posterior que fue lanzado en 1968 y cesó su producción en 1988, estaba basado en la ingeniería del 2CV, más concretamente en la del Dyane. De éste adoptaba su plataforma y el motor de 602 cc con 28 CV de potencia, así como una carrocería de ABS. Este original modelo de con un pequeño techo de tipo bikini fue diseñado para el mercado suramericano, aunque también se comercializó en Francia, España y Portugal. Actualmente ha sido rediseñado como un coche eléctrico y bautizado Citroën E-Mehari.

Fuente: MotorMania.info, 4roues-sous-1parapluie.com

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