La década de los 80 protagonizó la época más gloriosa de la historia de los rallyes, con aquella locura llamada Grupo B, compuesta por auténticas bestias, a veces indomables. Coches con potencias desorbitadas, turboalimentados, desprovistos de electrónica… Tan solo el hombre y la máquina ante al peligro… y ante los miles de aficionados que se agolpaban en las cunetas. Esa es la historia de un espectador que se sintió orgulloso porque Ari Vatanen le rompió la pierna en un atropello.

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Nos situamos en el inicio de la temporada 1985. Rally de Montecarlo. Audi llevaba dos campañas dominando la competición, pero Peugeot empezaba a sacar los colmillos y amenazar el dominio alemán con su potente Peugeot 205 T16, con el que Ari Vatanen ganó las tres últimas pruebas de 1984.

La temporada 1985 se presentaba interesante, con un apasionante duelo entre Audi y Peugeot, mientras Lancia estaba más centrada en el desarrollo del coche que sería determinante un año después, el Lancia Delta S4.

Rally de Montecarlo y la desgracia de Ari Vatanen

Ari Vatanen espectador atropellado

El Rally de Montecarlo no arrancó bien para el piloto finlandés, que en las pruebas previas sufrió un accidente y a punto estuvo de perderse la cita, pero, finalmente y gracias a los médicos del equipo, pudo correr, aunque no exento de dolor.

Apenas empezó la prueba, en el segundo tramo de la especial St. Bonnet-Le Froid ocurrió la desgracia, aunque finamente no sería para tanto. Vatanen salió decidido a superar al Audi Quattro, que todavía no era el Quattro S1 y era inferior al coche francés. Pero, en una curva a derecha, el finlandés perdió el control y se salió por el exterior de la pista.

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En aquellos años locos, era habitual que el público que colocara en los bordes de la pista y otras zonas donde estaba prohibido, una práctica terriblemente peligrosa que ponía en riesgo la vida de muchas personas. Parecía que nunca pasaba nada… hasta que pasó. Cuando Vatanen salió de la pista, se fue directo hacia el público que estaba incorrectamente ubicado, atropellando a dos personas.

El espectador que se sintió orgulloso porque Vatanen le rompió la pierna

Ari Vatanen espectador atropellado

En un primer momento, Ari Vatanen y su copiloto, Terry Harryman, pensaron lo peor, que habían matados a dos personas. Afortunadamente, el balance no fue tan grave y solo uno de ellos acabó con una pierna rota, por lo que reanudaron la marcha.

A pesar del tiempo perdido por el accidente, además de una penalización de ocho minutos, el finlandés consiguió llevarse la victoria, sacando cinco minutos a Walter Röhrl más de diez minutos a su compañero de equipo, Timo Salonen, quien se proclamaría campeón del mundo esa temporada.

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Unos años más tarde, en 1991, Ari Vatanen se encontró con el aficionado que había arrollado en una prueba del Trofeo Andros y, para su sorpresa, el espectador le reconoció que se sentía orgulloso porque Ari Vatanen le rompió la pierna.

Así lo contó el propio piloto finlandés: “Hace unos años me lo encontré en el Trofeo Andros. Vino a verme y me dijo: ‘Ari, soy el tipo al que rompiste la pierna, ¡y estoy muy orgulloso de que Ari Vatanen me rompiera la pierna!’“.

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