En el mercado actual casi todos los modelos mínimamente prestacionales vienen con una transmisión automática asociada. Sin embargo, hay coches superdeportivos con doble embrague, que suele ser la caja de cambios más rápida en cuanto a transiciones entre marchas, y otros con una de convertidor de par. En esta lista nos centramos en los primeros. ¿Cuáles son interesantes?
Porsche 911

De entre todos los coches superdeportivos con doble embrague el que más llama la atención es el deportivo por antonomasia. Así nos lo dice la historia del Porsche 911, un coche que a lo largo de los años se ha convertido en un mito con ruedas deseado por la mayoría de los que tienen dinero para poder permitirse uno (y de los que no, también).
Muchos puristas prefieren los cambios manuales. Sin embargo, hay que reconocer que de entre todas las transmisiones automáticas, la PDK de ocho relaciones de la firma de Stuttgart es la que más afinada está en cuanto a rendimiento. Casa a la perfección con el 911 y con cualquier modelo de la gama Porsche.
Audi R8

A estas alturas no creo que sea una sorpresa si te decimos que el (prueba) Audi R8 pertenece al mismo grupo automovilístico que el 'nueveonce'. Y aunque resulta curioso, también recurre al doble embrague... pero la caja de cambios no es la misma, y tiene siete relaciones.
Así quedaron estos superdeportivos tras unas inundaciones recientes
Nos gusta en especial la versión con el motor V10 atmosférico de gasolina y 5,2 litros ligado a la variante Performance Quattro. Un coche con 620 CV y hasta 580 Nm al que da gusto subir de vueltas, pero que también resulta utilizable a diario debido a su comodidad en marcha. Pero si le pides marcha, te la da.
Lamborghini Huracán

El tercero en discordia de esta lista también pertenece al Grupo Volkswagen, por lo que comparte con los dos anteriores de montar una caja automática cuya característica principal es el doble embrague. Cuenta con dos embragues multidisco bañados en aceite y tiene siete relaciones.
Hablamos, claro, del (prueba) Lamborghini Huracán, un coche que llama mucho la atención a nivel estético y que no comparte ni con Porsche ni con Audi ese planteamiento de uso en el día a día, pues su comportamiento es mucho más radical. ¿Quieres disfrutarlo? Ve entonces a un circuito.
Nissan GT-R

El (prueba) Nissan GT-R es una auténtica bestia del asfalto, un monstruo. No por nada se le conoce popularmente como Godzilla. No importa si se trata de la versión más radical, denominada Nismo, o de otras variantes más terrenales. Lo que ha hecho el fabricante japonés a nivel técnico con este modelo es para quitarse el sombrero.
De hecho, es uno de los poquísimos superdeportivos que existen actualmente bajo el paraguas de una marca generalista. Y sí, dispone de una caja de cambios de doble embrague y seis velocidades para gestionar toda la potencia de su rabioso motor de seis cilindros en V.
McLaren 720S

El 720S nos parece uno de los coches deportivos más bonitos que hay en la actualidad por sus proporciones y sus formas. Tiene un morro de lo más característico, con unos pilotos muy atractivos y un frontal excesivamente afilado. Una de las últimas obras de arte fabricadas por McLaren.
No obstante, su rendimiento es todavía más interesante. Su bloque V8 de gasolina con más de 700 CV va ligado a una caja de cambios automática de doble embrague y 7 relaciones, con la que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 2,9 segundos, y alcanzar una velocidad punta de... ¡341 km/h!
Mercedes-AMG GT

La caja de cambios del (prueba) Mercedes-AMG GT merece un capítulo aparte. Está fabricada por Getrag y, además de ser una automática de doble embrague con 7 relaciones, está ubicada justo sobre el eje posterior para influir de manera positiva en el reparto de pesos.
Un coche en el que todo está estudiado al detalle, y con el que puedes dar un paseo tranquilo o sacar la quintaesencia de la conducción. No es para menos, pues su mecánica de gasolina V8 de 4,0 litros con 585 CV es uno de los mejores motores fabricados en la última década.
Ford GT

La última generación del (prueba) Ford GT cuenta con una serie de particularidades de lo más interesantes. Por ejemplo, su aerodinámica está trabajada hasta el extremo y la posición de conducción apenas cuenta con regulaciones. ?Incómodo? Quizá un poco. ¿Deportivo? Mucho.
Y en esa gran deportividad latente tiene mucho que ver el gran rendimiento que ofrece su transmisión automática de doble embrague con 7 velocidades. Es capaz de gestionar a la perfección los 655 CV de potencia que proceden de su motor turbo EcoBoost de gasolina V6 de 3,5 litros.
Chevrolet Corvette

Terminamos esta lista de coches superdeportivos con doble embrague con la octava generación del (prueba) Chevrolet Corvette, el primero de su saga en instalar un motor central y que solamente se ofrece con una caja de cambios automática DCT de ocho relaciones.
Eso sí, como hay cosas que no cambian (ni deberían), sigue siendo fiel a sus principios a través de su enorme propulsor V8 de 6,2 litros de cilindrada, el cual eroga 495 CV de potencia y un par motor máximo de 637 Nm. Toda esa fuerza va directa al eje trasero, como en los viejos tiempos.









