Coincidiendo con los últimos compases del pasado siglo XX, la firma de Wolfburgo presentó el Volkswagen Lupo, un vehículo que le otorgaba representación en el segmento A de urbanos. Concebido inicialmente como un coche de competición para una copa monomarca, el Volkswagen Lupo GTI vio la luz a finales del año 2000 como el urbanita más potente del momento, el cual, además, ya sentó las bases para que hoy contemos con la nueva interpretación de las siglas ‘GTI’ en el segmento de coches más pequeño del mercado.

El Lupo llegó en 1998 como un vehículo de cuatro plazas y carrocería de tres puertas, motor delantero y tracción delantera que compartió plataforma y motores con su hermano español, el SEAT Arosa. Sus rivales directos fueron el Ford Ka, el Opel Agila y el Renault Twingo, mientras que en 2005 fue reemplazado por el Volkswagen Fox, un modelo que es considerado el sucesor del Lupo aunque era 275 mm más largo y pertenecía al segmento B de utilitarios. Pese a ello, era más corto que el Volkswagen Polo coetáneo.

Volkswagen Lupo GTI

Las siglas ‘GTI’ llegan finalmente al Lupo

La Volkswagen Lupo Cup, que se corría en Alemania desde 1999, tuvo como resultado el Volkswagen Lupo GTI de producción. En la época (a finales del año 2000) la compañía anunciaba al Volkswagen Lupo GTI como el verdadero sucesor del Volkswagen Golf GTI Mk.1, un título que parece haber sido arrebatado por el nuevo miembro de la familia, el Volkswagen Up! GTI recientemente presentado.

Entre la variedad de motores de gasolina y diésel, existía una versión del motor 1.6 litros de gasolina y cuatro cilindros de aspiración natural con 125 CV y 152 Nm de par motor que se asociaba en primera instancia a un cambio manual de cinco relaciones, aunque más tarde fue actualizado a una transmisión manual de seis velocidades. Con ello, era capaz de pasar de cero a 100 km/h en 8,2 segundos (frente a los 10 segundos del Golf GTI Mk.1) y llegaba a una velocidad punta de 205 km/h (183 km/h).

Volkswagen Lupo GTI

Exterior deportivo en el Volkswagen Lupo GTI

Pero los cambios no solo afectaban a nivel estético. A diferencia del Volkswagen Golf GTI y Volkswagen Polo GTI (prueba) de la época, el Volkswagen Lupo GTI disfrutaba de un exterior claramente deportivo más allá de las famosas placas identificatorias del modelo. Unos parachoques más anchos con unas marcadas entradas de aire en el frontal, nuevas taloneras, pasos de rueda más grandes y una zaga con un pequeño spoiler sobre el techo y dos salidas de escape gemelas centradas en el parachoques. El broche final lo ponían unas llantas de aleación de 15 pulgadas y los faros rediseñados con lámparas para la iluminación de tipo xenón que equipaba de serie.

El interior, por el contrario, se mantenía algo más sobrio, con unos asientos tradicionales, aunque recordaban a la tapicería de cuadros de los GTI originales, un cuadro de instrumentos rediseñado con agujas en color rojo, así como elementos de gama alta para la época como ABS, ESP, airbags frontales y laterales, y aire acondicionado, entre otros. Además, era la única versión de la gama Lupo que contaba con guantera.

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