El SEAT Ibiza es uno de los coches más vendidos en España, y lleva siéndolo ya varios años. Sin embargo, detrás de este modelo se esconde una historia llena de versiones especiales o unidades poco conocidas. Una de las más curiosas es la del SEAT Ibiza Bimotor, una variante del urbano español que data de la década de los años 80. ¿Su misión? Competir en rallyes en la época dorada de los mismos. Sin embargo, y a pesar de que llegó a debutar, su vida no fue precisamente larga.

El SEAT Ibiza Bimotor, con genes de competición

Al mirar al SEAT Ibiza Bimotor vemos un Ibiza de primera generación claramente preparado para las carreras. Se trata de un coche con varios colores, entre los que destacan el rojo, el blanco y el gris, así como con vinilos de competición. Llama la atención también su spoiler trasero, situado justo encima de la luneta.

seat ibiza bimotor estático

Las llantas son blancas y cuenta con tres puertas, aunque para lo que hay en el interior casi que vale solo con la del conductor. Y es que en el habitáculo de este coche reina el minimalismo, si bien hay un punto de diferenciación muy extravagante, como es el contar con dos instrumentaciones.

Al tener dos motores, como su propio nombre indica -algo que trataremos justo en el siguiente apartado-, dispone de todos los relojes relativos al propulsor… pero multiplicados por dos. Es decir: dos cuentarrevoluciones, dos indicadores de la presión del aceite y otros dos de temperatura del agua.

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Bimotor: un Ibiza con dos motores

Aun con lo raro que puede sonar de primeras, el SEAT Ibiza Bimotor tiene, efectivamente, dos propulsores. Cada uno de ellos era el encargado de proporcionar la potencia a uno de los dos ejes y estaban diseñados por Porsche. Este fue uno de los aspectos por los que el Ibiza de esa generación se hizo famoso en sus versiones conocidas como System Porsche.

De serie, cada uno de estos dos propulsores entregaba 80 CV de potencia. Sin embargo, los ingenieros encargados del proyecto fueron capaces de exprimirlos hasta obtener 125 CV de cada uno, lo que significa que con la suma de ambos la potencia del SEAT Ibiza Bimotor ascendía hasta los 250 CV.

Para lograrlo, lo que se hizo fue modificar varios elementos, como el árbol de levas o el cruce de válvulas. Además, se instaló un sistema de doble carburador y se aumentó la compresión. Destacar igualmente que cada uno de los motores contaba con 1,5 litros de cubicaje.

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De todas formas, existieron varios problemas. Para empezar, la refrigeración era complicadísima dado el calor que desprendían los dos motores. Además, la sincronización entre las dos cajas de cambios y los dos motores fue lo más difícil, ya que por inercia el frontal giraba entre 1.500 y 2.000 rpm por encima del trasero.

La estructura fue clave

No importa que por fuera pareciese un SEAT Ibiza normal. La estructura del Bimotor fue modificada para conseguir un mayor rendimiento del conjunto. Así las cosas, para alojar los dos motores fue necesario unir dos frontales, lo que significa que la suspensión en ambos ejes era McPherson.

seat ibiza bimotor frontal

Por supuesto, también incluía dos transmisiones y dos embragues, entre otras cosas. La carrocería estaba construida con materiales como fibra de vidrio en el capó, en el portón trasero y en los ensanches para que el peso total fuese lo más contenido posible. Al final, el peso del SEAT Ibiza Bimotor se quedó en poco más de una tonelada.

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Pero también lo consiguieron gracias a la utilización de kevlar o de fibra de carbono, elementos que el los años ’80 eran impensables para un coche de calle. Hoy en día no los llevan muchos deportivos, pero algunos de los más radicales que hay a la venta sí que lo pueden incluir.

El SEAT Ibiza Bimotor y la competición

seat ibiza bimotor derrape

La idea principal con la que fue creada el SEAT Ibiza Bimotor fue para competir en rallye. No obstante, dio la casualidad que a su llegada fue prohibido el famoso Grupo B de la FIA debido a su peligrosidad. Pero todavía quedaba una esperanza: el Grupo S. Sin embargo, este nunca llegó a arrancar.

El origen del nombre del SEAT Ibiza

Eso sí, a modo de premio de consolación este SEAT Ibiza sí que pudo estrenarse en una competición. Esta fue el Campeonato de España de Rallyes de Tierra, en donde llegó a participar durante las temporadas de 1987 y 1988 -en este año llegó a los 300 CV-. A día de hoy descansa en el museo de la marca, si bien en 2011 estuvo presente en el Goodwood Festival of Speed.

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