Todo porschista sueña con tener o al menos conducir un 911 alguna vez en su vida, pero hay múltiples razones (seamos sinceros, normalmente la económica) que lo impedirán. Pensando en ellos Porsche sacó al mercado dos modelos de acceso, Cayman y Boxster, en principio una suerte de versiones mini del ‘nueveonce’. Sin embargo la situación escaló hasta el punto de llegar al Porsche Cayman GT4 Clubsport. ¿Lo conoces? Pues ahora puedes hacerte con uno.

Porsche Cayman GT4 Clubsport: ¡ya es oficial!

Se trata de una unidad muy especial del modelo ya que, aunque se matriculó en 2016, nunca se ha conducido realmente, ya que su cuentakilómetros apenas registra 25 millas (apenas 40 km). Esto, en un deportivo pensando para uso exclusivo en circuito, es una auténtica rareza, algo que han considerado en RM Sotheby’s, donde esperan que la puja ganadora que se haga con él en la subasta que celebrarán en Amelia Island en marzo se encuentre entre los 200.000 y los 250.000 dólares.

Porsche Cayman GT4 Clubsport

Casi un cuarto de millón de euros puede parecer una cantidad exagerada, pero dado el inmaculado estado en el que se encuentra y el hecho de que cuenta con repuestos de fábrica originales que incluyen llantas y frenos (entre otras cosas), es algo más entendible. Además, no podemos olvidarnos de que se trata de un auténtico ‘juguete’ para disfrutar en el trazado.

En su día la marca alemana pedía el orden de 110.000 euros por él. ¿Qué traía consigo dicha cifra? El motor era el mismo que el del Cayman GT4 de calle, un bloque bóxer 3.8 de seis cilindros que desarrollaba 385 CV, asociado a una caja de cambios PDK de doble embrague y seis velocidades, y con diferencial autoblocante mecánico para el eje trasero.

PRUEBA: Porsche 911 GT3 RS en Le Mans

La suspensión aligerada procedía del 911 GT3 Cup, utilizaba un sistema de frenos de alto rendimiento, con discos de acero de 380 milímetros de diámetro en ambos ejes mordidos por pinzas monobloque de seis pistones delante y de cuatro detrás, el ABS podía configurarse en 12 modos distintos, la dirección asistida era electromecánica y en el interior solo había un asiento Recaro de competición, un arnés de seis puntos y una jaula antivuelco.

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