Su belleza, cautiva, y su longeva trayectoria pone de manifiesto que es uno de los coches más importantes de la historia de la automoción. Todo comenzó con la arriesgada idea del visionario Max Hoffman, que tras las victorias obtenidas por el Mercedes-Benz W194 en las competiciones internacionales más importantes, pruebas, además, con un componente social de alto nivel como son las 24 Horas de Le Mans o la Panamericana, convenció a los mandamases de la firma de la estrella para producir un glamuroso coche de calle a partir del bólido de carreras.

Mercedes-Benz W194
Mercedes-Benz W194.

La idea del austriaco consistía, sobre todo, en vender este vehículo en suelo estadounidense, país que estaba inmerso en un período de prosperidad y gran crecimiento económico. De esta forma nació, en 1954, el (prueba) Mercedes-Benz 300 SL Gullwing (W198). Y no se equivocó, como pone de manifiesto que el 80% de las unidades producidas se vendieron al otro lado del charco.

Tras el éxito obtenido, no fue difícil persuadir, una vez más, a los dirigentes de la casa de Stuttgart para crear una versión descapotable. Y tres años después, en 1957, fue presentado el (prueba) Mercedes-Benz 300 SL Roadster en el Salón de Ginebra, iniciando la serie más duradera de compañía.

Ahora me encuentro, frente a frente, con la última generación, la R232, que vuelve a sus orígenes al incorporar un techo de lona y dos asientos traseros como el (prueba) Mercedes SL R129 y el R107 -en el R230 y R231 se suprimieron y se optó por equipar un techo rígido escamoteable- y que me tiene ganado por su belleza. Si no es el coche más bonito del actual mercado, poco le falta.

tres cuartos delantero del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

No podía faltar su enorme capó, tan largo, casi, como la cochera de un tren. Tampoco su parrilla panamericana, sello de identidad de los últimos modelos de la compañía, que escolta unos faros muy afilados. Ni su trasera redondeada, que ahora se parece más a la del AMG-GT, cosa que no le veo problema alguno y sí claras ventajas, estéticamente hablando. La guinda la ponen el alerón trasero activo, los escapes trapezoidales, dos a cada lado; los faros con diseño 3D y una forma muy estilizada y las llantas de 21″.

PRUEBA: Mercedes-AMG GT R

Debido a su mayor batalla y a sus voladizos más cortos, podría engañar al ojo y parecer más compacto que el anterior. Pero sus seductores atributos, si los contrastas con el papel, dicen la verdad: es 7 cm más largo. Y es que tiene una longitud de 4.705 mm, una anchura de 1.915 mm y una altura de 1.359 mm.

El interior es una auténtica pasada, sobre todo el de esta unidad de pruebas del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ con debido a su tapizado en rojo, me recuerda al habitáculo de algún Mercedes-Benz 300 SL ‘Gullwing’ que he tenido la suerte de ver. El del moderno combina elegancia con deportividad, sin olvidar el punto tecnológico.

interior del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Adopta dos pantallas, la del cuadro de instrumentos, que es de 12,3″ y que en este modelo sí trae una capilla parcial. La otra es la del sistema de infoentretenimiento, que es de 11,9 y que se puede inclinar hasta 30 grados, a gusto del conductor, para evitar reflejos. Ambas tienen una resolución sobresaliente y funcionan sin atisbo de lentitud.

Te he dicho que el habitáculo cuenta con dos pantallas… Bueno, quizá debería haber dicho cuatro, porque aunque sean muy pequeñas, el volante equipa dos. Son la de los conmutadores de los modos de conducción, la de la derecha, y la del acceso rápido a diferentes funciones como el sonido del escape, el despliegue del alerón, la opción de subir el morro ante un resalto, apagar el Star-Stop o el control de estabilidad y modificar los ajustes de la suspensión, en la izquierda.

Por estas pantallitas y por su diseño, me parece el volante con más magia. Otra cosa son sus botones táctiles para moverse por los menús o controlar el volumen del sistema multimedia, que no terminan de convencerme por su respuesta.

La consola tiene muy pocos botones físicos, algo que no es de mi agrado, pero por lo menos se accede de forma rápida a las funciones a través de su pantalla. Y siempre tienes a tu asistente virtual, que diciendo: «Hola Mercedes», ejecuta las acciones que le pidas. No debe de ser alemana, porque cuenta incluso chistes, como puedes ver en el minuto 5:09 de la prueba en vídeo del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232).

La única pega que podría ponerle a su habitáculo es que es bastante caluroso, aunque tengas la calefacción apagada. De hecho, tienes que poner menos grados de temperatura que en otros sistemas de climatización para que el aire sea más frío.

Que el espacio para descansar el pie izquierdo sea algo escaso o que los asientos traseros sean testimoniales podrían ser dos inconvenientes. Estos últimos son muy justos, tienen el respaldo muy recto y sí que es cierto que cabe una sillita infantil, pero los pies de un niño de 4 años, no. Pero en este caso, más que un hándicap, lo trataría como una virtud, porque al menos tienes la posibilidad de ‘acomodar’, si es correcto utilizar esta palabra en este caso, a dos pequeños, no como en las dos generaciones anteriores. También, si lo prefieres, utilizarlas como zona de carga.

maletero del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Y hablando de espacios para colocar bultos, el maletero cubica 240 litros, 213 si está puesta la estructura para guardar el techo. Un ‘obstáculo’ entre el sol y el conductor que aligera 21 kilogramos el conjunto respecto a uno rígido -aunque el coche es más pesado que el anterior– y que se puede desplegar en solo 15″ a una velocidad máxima de 60 km/h.

La gama del SL R232 está compuesta por cuatro integrantes:

  • SL 43, con un 4 cilindros en línea capaz de rendir 381 CV, potencia que es enviada solo al eje trasero, y que es apoyado por un sistema de microhibridación de 48V.
  • SL 55 4Matic+, con un 4.0 V8 biturbo de 476 CV, fuerza que es transferida al asfalto a través de las cuatro ruedas.
  • SL 63 4Matic+, con el mismo V8 biturbo, pero con 585 CV y también con tracción cuatro.
  • SL 63 S E Performance, una salvajada híbrida enchufable con 612 CV nacidos del V8 de la gama, pero al que se suman 204 CV de un motor eléctrico para generar una potencia conjunta de 816 CV y un par motor máximo de 1.420 Nm. Este descapotable con enchufe es, por méritos propios, el SL más rápido -realiza el 0 a 100 km/h en solo 2,9″- y potente de la Historia.

Prueba del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+, el más puro

He tenido la posibilidad de probar cualquiera de los integrantes de la gama, salvo el PHEV, que aún no está a la venta, pero me he decantado por el Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ porque me parece la opción más jugosa -el 63 S E Performance puede ser el más rápido, pero no el que mejor vaya en curva por el extra de peso que le genera su sistema eléctrico-.

motor del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Las cifras del 63 4MATIC+ también son dignas de mención, porque gracias a sus 585 CV entre las 5.500 y las 6.500 rpm y a su par de 800 Nm entre las 2.500 y las 5.000 vueltas, acelera de 0 a 100 km/h en 3,6″ y alcanza la velocidad punta de 315 km. Culpa de ello la tiene la transmisión AMG Speedshift MCT 9G de nueve relaciones, que a pesar de no ser de doble embrague, es muy rápida, tanto subiendo como bajando marchas.

Y es que lo mejor de todo en este coche lo tengo delante: su motor V8 biturbo. La primera vez que lo arranqué, el sonido que emitió junto con el del escape, me recordó a una tormenta con truenos y centellas. De verdad. Impresionante. Pero es que en marcha sigue siendo increíble, y siempre perfectamente maridado con sus cuatro colas trapezoidales, que son las encargadas de escupir las detonaciones que consiguen alegrarte el día. Lástima que en pocos años, al paso que vamos, será una odisea disfrutarlos.

Gracias a los modos de conducción tienes un coche con el que te puedes mover en el día a día, si su largo capó y el amplio radio de giro no es un inconveniente en ciudad -en marcha si se nota la ayuda que proporciona el eje trasero direccional-, pero también ser la herramienta perfecta con la que disfrutar en tu puerto de montaña favorito o dar rienda suelta a tu adrenalina en circuito.

prueba del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Lo que sí te recomendaría es pagar los 2.767 euros que cuesta la opción que permite elevar unos centímetros el morro, porque si bien la distancia libre al suelo es justa, el daño que puedes causarle con un resalto o un bordillo es alto -trae el tren de rodaje rebajado-.

Porque es un coche confortable, aunque menos que la generación anterior y que un Porsche 911 Cabrio en su modo Normal, que filtra mejor las irregularidades de la calzada y se aprecia menos ajetreo en calzadas rotas. Pero también puede disponer de una configuración en la que la carrocería no balancee ni lo más mínimo en curva. Y a pesar de tratarse de un vehículo descapotable, se nota que la rigidez estructural es muy alta. Que se fabrique sobre la plataforma del nuevo AMG GT es toda una declaración de intenciones.

En la pantalla multimedia o en el conmutador de la derecha del volante puedes elegir entre los modos: Calzada resbaladiza, Comfort, Sport, Sport Plus y Race, este último viene de serie en el Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ -en las otras variantes de la gama, previo paso por caja-. Por cierto, olvídate del ECO. Dependiendo del seleccionado, la entrega del propulsor, el funcionamiento del cambio y del tren de rodaje y la permisibilidad de los sistemas de deslizamiento, varía. Asimismo, dentro del Race puedes modificar aún más parámetros de forma individual para tener un arma con un ‘setup‘ al gusto y casi de competición.

Es rapidísimo en curva, da mucha confianza y su aceleración consigue que vayas pegado al asiento por su casi infinita aceleración. Y todo manejado desde una dirección informativa, directa y precisa.

prueba del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Se puede atribuir ese comportamiento casi perfecto al sistema AMG Dynamic Plus, que trae apoyos del motor dinámicos, altura libre al suelo rebajada y diferencial autoblocante AMG en el eje trasero. También al AMG Active Ride Control, con barras estabilizadoras activas, que varían su resistencia a la torsión dependiendo de las características de la vía; y con amortiguadores con conexión por circuito hidráulico, con lo que el ajuste de la compresión y de la extensión se realiza de forma más rápida y eficaz.

Si tienes los 223.337 euros que pide Mercedes por él, quizá no te importe, o por lo menos no te debería importar, que el gasto medio de carburante ronde los 15,0 l/100 km, en ciudad los 20 y en carretera los 10. Y más cuando si el disfrute y las sensaciones se midieran en euros, este deportivo no tendría precio.

PRUEBA: Porsche 718 Spyder

No veo mejor forma de finalizar esta prueba del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232) que descapotando su techo, poniendo el modo más deportivo, hundiendo el pedal derecho y escuchando el espectacular sonido de su motor V8 y de su escape cuádruple. Gracias, profesión. Gracias, Mercedes. Gracias, Max Hoffman.

prueba del Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)

Ficha técnica Mercedes-AMG SL 63 4MATIC+ (R232)
Motor Cilindrada 3.982 cc
Cilindros 8 en V
Potencia máxima 585 CV / 5.500 – 6.500 rpm
Par máximo 800 Nm / 2.500 – 5.000 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa. Turbo
Transmisión Caja de Cambios Automática, 9 velocidades
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados / 390 mm
Traseros Discos ventilados / 360 mm
Dimensiones Longitud 4.705 mm
Anchura 1.915 mm
Altura 1.359 mm
Distancia entre ejes 2.700 mm
Maletero Volumen 240 – 213 litros
Peso Peso 1.970 kg
Prestaciones Velocidad máxima 315 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 3,6 seg
Consumo Combinado 12,9 l/100 km
Velocidad baja N.D.
Velocidad media N.D.
Velocidad alta N.D.
Velocidad muy alta N.D.
Emisiones Emisiones de CO2 292 g/km Euro 6 – Etiqueta C
Precio Precio oficial Desde 223.337 euros

Fotos: Slinkar Photography

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