PRUEBA: Mercedes-AMG GT Roadster

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

El tiempo pasó como si hubiera estado en un sueño. Cuando me pude percatar, ya era hora de poner el punto y final a mi prueba con el Mercedes-AMG GT Roadster, un auténtico deportivo del que te enamoras rápidamente, del que disfrutas conduciendo con su capota plegada, los asientos calefactados (al menos en estas fechas) y el rugir de su potente mecánica V8 4.0. Es el segundo modelo íntegramente fabricado por Mercedes-AMG y han sabido trasladar la esencia del Mercedes-AMG GT (prueba) a una carrocería descapotable con la que sentir el aire alborotando tu pelo.

El Mercedes-AMG GT Roadster fue presentado a principios de este año después de que en 2014 fuera lanzada la versión original, el coupé. A nivel estético apenas cambia, pero incluye una elegante capota de lona compuesta por tres capas sobre una estructura de magnesio, acero y aluminio que, además, está disponible en tres colores -negro, beige y rojo-. Mientras tanto, el interior se presenta también sin cambios sobre el AMG GT, pero añade el sistema AIRSCARF de calefacción en el reposacabezas y la climatización en los asientos con el fin de mejorar el confort cuando circulas con la capota plegada y el clima no acompaña.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

Sobre el diseño en la mesa de dibujo, los desarrolladores de Mercedes-AMG tuvieron claro que el Mercedes-AMG GT Roadster sería un vehículo ligero, un gran turismo descapotable enfocado en la máxima experiencia de conducción. Por ello, la carrocería está compuesta por diferentes elementos de fibra de carbono y aluminio que mantienen a raya el peso, pero es que, además, las versiones descapotables, a las que se suma el Mercedes-AMG GT C Roadster, incluyen también algunos elementos propios. La tapa del maletero, por ejemplo, está fabricada a base de lámina compuesta moldeada y fibra de carbono, mientras que la mencionada capota de lona que incluye materiales como el magnesio y el aluminio, y contribuye a reducir el centro de gravedad, también incluye un travesaño de aluminio que actúa como protección antivuelco.

Pero lo que realmente sorprende en el AMG GT Roadster es lo que esconde su enorme capó. Estamos hablando de un motor V8 biturbo de 4.0 litros que es bien conocido dentro de Affalterbach, ya que está disponible con varios niveles de potencia e impulsa a modelos como el Mercedes-AMG C63 en sus diferentes carrocerías y al nuevo Mercedes-AMG E63, donde encontramos la máxima expresión de este propulsor al ofrecer 612 CV de potencia. Sin embargo, en el Roadster no hablamos de estas cifras. La variante GT entrega 476 CV de potencia y 630 Nm de par motor, mientras que el AMG GT C Roadster llega a los 557 CV y 680 Nm de par motor. El colofón de la gama lo pone el Mercedes-AMG GT R, con 585 CV.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

El bloque se asocia a una transmisión de doble embrague Speedshift DCT AMG 7G de siete velocidades que canaliza la potencia al tren posterior a través de un árbol de transmisión de fibra de carbono y un diferencial autoblocante mecánico. En cuanto a prestaciones, logra pasar de cero a 100 km/h en 4,0 segundos y registra una velocidad punta de 302 km/h (304 km/h en el coupé). Incluye tecnologías tan avanzadas como la inyección múltiple con inyectores piezoeléctricos, diferentes soluciones heredadas del mundo de la Fórmula 1, como el revestimiento NanoSlide de las camisas de los cilindros, el engrase por cárter seco y un sistema de escape AMG Performance con mariposas de reglaje variable en función de los modos de conducción disponibles en el sistema AMG DRIVE SELECT.

Los modos de conducción permiten, además, ajustar el Mercedes-AMG GT Roadster a las preferencias del conductor. Encontramos tres modos preestablecidos, ‘C’ (Comfort), ‘S’ (Sport) y ‘S+’ (Sport plus), así como un cuarto modo totalmente personalizable denomiando ‘I’ (Individual). Con cada programa se modifican diferentes parámetros, como la respuesta del motor, el cambio, el tren de rodaje deportivo AMG, la dirección, el control de estabilidad y la propulsión. Además, las levas del cambio tras el volante permiten experimentar sensaciones más directas sobre la mecánica. Basta con accionar las levas para activar el modo, pero volverá a automático si no presionamos la tecla ‘M’ situada en la consola central.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

Al volante, el Mercedes-AMG GT Roadster incluye la dirección paramétrica deportiva de acción electromecánica y un sistema de frenos con discos compuestos autoventilados y perforados, los cuales pueden ser, de manera opcional, reemplazados por el sistema de frenos AMG cerámicos con pinzas de otro color. En materia de aerodinámica, el AMG GT Roadster que he podido probar incluye el sistema activo de aire AIRPANEL que está compuesto por diferentes lamas verticales ocultas en el faldón delantero que se abren o cierran en un segundo para garantizar el mejor rendimiento térmico, así como un alerón trasero activo.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

La elegante carrocería bañada en color designo blanco diamante bright con una capota en color rojo del Mercedes-AMG GT Roadster que he puesto a prueba es una combinación perfecta para un coche de sus características. Accedo al interior de cuero negro y rojo con molduras en aluminio y ya se percibe que estoy a bordo de un deportivo de raza, con una altura muy baja y una postura de conducción que apenas necesita de ajustes para adaptarte rápidamente. El tacto del volante, con cuero perforado, es muy agradable y rápidamente busco el botón de arranque situado en la consola central, en el conjunto de interruptores situados en disposición cuatro y cuatro simulando los cilindros del motor V8.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

Presiono el botón de arranque y escucho esa sintonía melódica de un motor de ocho cilindros volviendo a la vida. Pliego la capota, apenas lleva unos segundos, activo la calefacción de los asientos y el AIRSCARF, engrano la directa en el pequeño selector situado casi a la altura del apoyabrazos y emprendo la marcha. Lejos de lo que pueda parecer un deportivo, con un tarado de suspensión dura, asientos con poco mullido y un aislante acústico que, desde luego, no es el mejor del mercado, el AMG GT Roadster ha sido concebido para que después de conducirlo varios kilómetros no sientas que tu espalda te pide clemencia.

Es bastante confortable, dentro de los estándares de un gran turismo. Te aseguro que, después de poner a prueba el Nissan GT-R, no es un coche diseñado, construido y concebido para sacar el máximo rendimiento en un track day, sino que es un coche con el que disfrutar al volante, con el que volver a encontrarte con la carretera en un paso de montaña o circular a cielo descubierto por una vía costera, siempre que utilices el modo Comfort, ya que en los modos más deportivos tienes un coche diferente.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

La dirección es muy directa; noto cada paso por curva y como sus neumáticos Continental ContiSportContact se agarran al asfalto. Activo el modo Sport plus y me preparo para lo que viene a continuación. Lo primero es una reducción agresiva de dos marchas que eleva el cuentarrevoluciones a la zona de las 4.000 vueltas, se abren las mariposas del sistema de escape AMG Performance, la suspensión es más dura que antes y la dirección es incluso más precisa. No llega a lo que ofrece el Alfa Romeo 4C Spider (prueba), casi sin asistencia al estilo Go Kart, pero si lo suficiente para sentir con precisión cada movimiento del coche.

El gorgoteo en cada reducción de marcha que emite su sistema de escape es adictivo; confieso que en más de una ocasión aceleré y solté el pedal del gas con el único fin de escuchar de nuevo esa melodía de petardeos que me dicen que bajo su capó, cuyo fin se une con el horizonte, se esconde un potente motor V8, el cual se muestra contundente. Se percibe la presencia del sistema biturbo en cada aceleración, pero también acusa el conocido turbolag, aunque es algo característico de este tipo de motores sobrealimentados.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

Me gusta el trabajo que hace la transmisión de doble embrague, con cambios rápidos, tanto en modo totalmente automático como en manual a través de las levas, y se nota cierta asistencia en las reducciones para evitar cambios de velocidades agresivos y que la retención del motor no rompa con la armonía de equilibrio del vehículo. Y de equilibrio quiero hablarte precisamente.

Durante mi breve prueba con el Mercedes-AMG GT Roadster pude comprobar que su configuración lo hace realmente estable. Como ya te he dicho antes, el motor se encuentra en posición delantera central y canaliza la potencia al tren posterior a través de la caja de cambios en disposición Transaxle, un árbol de transmisión de fibra de carbono y un diferencial autoblocante mecánico. La situación de los asientos te permite ir sentado justo delante del tren delantero y, con ello, se consigue un reparto de pesos de 47/53 delantero y trasero.

Prueba Mercedes-AMG GT Roadster

En un coche como el Mercedes-AMG GT Roadster es casi banal hablar de consumos, pero te diré que homologa unas cifras de entre 9,4 y 9,6 litros a los 100 kilómetros. Sin embargo, Aufrecht Melcher Grossaspach (AMG) ha creado este espectacular roadster con el objetivo de que puedas disfrutar al volante lo máximo posible, que te olvides de la rutina, de lo poco transcendental, y de que puedas volver a enamorarte de la conducción.

Ficha técnica Alfa Romeo 4C Spider
Motor Cilindrada 3.982 cc
Cilindros 8 en V
Potencia Máxima 476 CV / 6.000 rpm
Par Máximo 630 Nm / 1.700-5.000 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática doble embrague, 7 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable, Resorte Helicoidal, Estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable, Resorte Helicoidal, Estabilizadora
Dimensiones Longitud 4.544 mm
Anchura 1.939 mm
Altura 1.259 mm
Distancia entre Ejes 2.630 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa, Doble Turbo, Intercooler
Peso Peso 1.670 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 302 km/h
Aceleración 0-100 km/h 4,0 seg
Consumos Urbano 12,2 l/100 km
Extraurbano 7,8 l/100 km
Combinado 9,4 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 219 g/km
Precio Precio final 159.200 euros

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