¿Qué supone hacer esta prueba del Mazda6 MPS? Este sedán deportivo japonés es una de las berlinas deportivas más impactantes de este siglo. Porque sí, el adjetivo deportivo no le viene grande o impostado, como sí ocurre en multitud de modelos a día de hoy. Es radical, es atrevido y es muy satisfactorio tanto de mirar como de conducir. Emocionante. Un unicornio en el mercado de ocasión.

No obstante, este nipón, que ya puede ser considerado como un 'youngtimer', no se esconde. Una estética agresiva que hace presuponer toda esa radicalidad comentada y que, lamentablemente, a día de hoy ya se ha perdido en marcas generalistas. Al menos en lo que se refiere a su segmento. ¿Y sabes qué? Que esa exclusividad es uno de los grandes valores y atractivos del Mazda6 MPS de esta prueba.

Así es el motor del Mazda6 MPS

En esta prueba me voy a centrar, primero, en lo verdaderamente importante, su conducción. Así dejo aspectos igualmente claves, pero más accesorios, para algo más adelante, como su diseño o su interior. Por lo tanto, ¿por qué no empiezo contándote qué es lo que mueve a este 'japo'? Bajo su capó incorpora un motor de 2,3 litros de cilindrada, sobrealimentado por turbo.

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Un bloque de cuatro cilindros que entrega 260 CV de potencia y 380 Nm de par motor máximo. Para su época, no se trata de un coche ligero, pues sobrepasa los 1.650 kg. Pero igualmente dispone de unas prestaciones que, unidas a su comportamiento dinámico, sobre el cual te hablo un poco más abajo, te sacarán multitud de sonrisas. Así, acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanza una velocidad punta de 240 km/h.

Lo bueno de este propulsor es que está lleno en prácticamente todo el rango de revoluciones. Desde las 2.000 ya empuja como un 'condenao', hasta el corte, situado en las 6.500 vueltas. Y eso por no hablar de su sonido, uno de estos tonos adictivos que te invitan a seguir subiendo, y empujando, y subiendo, y empujando... y no parar.

Pero claro, ese disfrute tiene un peaje claro: el consumo de combustible. Según el ciclo de homologación NEDC, el 'abuelo' del actual WLTP y que era, siendo amables, poco fidedigno, la cifra media es de 8 l/100km. ¿Lo normal? 11 o 12 sin demasiadas concesiones a la deportividad. Porque en caso de que conduzcas un poco emocionado, los 8 se multiplican por 2. Como poco.

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Una conducción emocionante

Al volante es un coche que te da mucha confianza, en gran parte no solo por el reprís de su motor, que también, sino por su sistema de tracción total. Incorpora un embrague Haldex que conecta el eje trasero cuando es necesario para evitar las pérdidas de tracción. Y a pesar de tener una masa nada despreciable se siente ágil en las carreteras reviradas y los cambios de apoyo constantes.

Lógico, por otra parte, con semejante torrente de potencia. No en vano, la recuperación de 80 a 120 km/h le toma tan solo 4 segundos. Al fin y al cabo, una relación de 6,4 kg por CV está bastante bien. No es un superdeportivo, pero nació en una época en la que a las berlinas sedán de cuatro puertas con tracción total y mucha potencia se les daba cariño. Esos rallyes nos marcaron durante mucho tiempo...

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A todo lo mencionado hay que añadir unos petardeos la mar de estimulantes, pero no más que su sonido. Estirarlo de vueltas es un placer para los sentidos; no solo para los oídos. Las vibraciones en el volante, los asientos, la caja de cambios; el sentir que no se te acaba el motor... Lamentablemente son tiempos que no volverán. A no ser que tengas la cuenta bancaria lo suficientemente holgada como para permitirte un superdeportivo actual. Y ni con esas.

El Mazda6 MPS de esta prueba es un coche vivo, con alma. El chasis es propio de la firma nipona y las sinergias con todos los elementos del vehículo son palpables. A pesar de lo mencionado, las reacciones del coche son seguras y predecibles. No es de estos modelos en los que tienes la sensación de haber librado una batalla cada vez que los conduces con ganas de pasarlo bien.

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De todas formas, hay que saber redondear las curvas y no entrar demasiado pasado en ellas, pues en este caso se muestra subvirador. En la unidad probada la suspensión no es de serie y resulta más firme. Por lo tanto, también es más incómodo. ¿Lo peor? Quizá la dirección, con un tacto demasiado asistido para mi gusto. Además, hay un claro juego muerto en la parte central.

La caja de cambios manual es de seis relaciones y me ha parecido muy satisfactoria para pertenecer a un vehículo con tantos años. Inserciones precisas y recorridos cortos. Muy del estilo de la de, por cierto, un (prueba) Mazda MX-5 actual. Se encarga de distribuir la potencia entre los cuatro neumáticos en función de lo que decida la centralita, lo que limita las pérdidas de tracción.

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Por cierto, hacer el punta tacón es sencillísimo (y tentador), pues los pedales del freno y del acelerador están muy cerca. Mientras tanto, los frenos son proclives a la fatiga. Son potentes y efectivos, además de tener el pedal un recorrido cómodo. Pero se 'cansan' rápido cuando estás un rato dándoles candela.

Todo un 'sleeper'

Dícese de aquel coche que es un 'lobo con piel de cordero'. A lo mejor el Mazda6 MPS de esta prueba sí que tiene algunas 'chuches' que nos chivan la versión que es. Sin embargo, resulta discreto para el ojo no entendido, al cual le parecerá un diésel algo tuneado. Pero no. Entre esos chivatos nos encontramos elementos como unos paragolpes diferenciados del resto de variantes.

Asimismo, las llantas también son específicas y las salidas de escape, una a cada lado, están al descubierto. Por lo demás, es más bien normalito, con líneas fluidas y agradables a la vista. Las medidas del Mazda 6 MPS, por su parte, son de 4,77 metros de longitud, 1,78 de anchura y 1,43 de altura. A modo de referencia, un (prueba) Kia Stinger mide 1,40 metros de altura. Y su batalla o distancia entre ejes llega hasta los 2,68. La del Mazda.

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Algunos de sus principales rivales en el momento en el que se vendía como coche nuevo eran el (prueba) BMW Serie 3 en su variante 330i, el Opel Vectra OPC, el Mitsubishi Lancer Evolution IX o el Saab 9-3 V6. Qué buena época para aquellos a los que nos gustaba tener un modelo deportivo que también pudiese usarse con la familia, ¿verdad?

Un interior de otra época

Al entrar dentro de este 'japo' sientes como si retrocedieses en el tiempo. Bueno, en realidad es justo lo que estás haciendo. Te olvidas de tanta digitalización y pantalla, aunque es verdad que hay un 'display' bastante grande para la época en lo alto de la consola central. Pero los relojes de la instrumentación son completamente analógicos y tienen un rollo nipón que le da mucha personalidad y carácter.

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La postura de conducción es muy buena aunque los asientos, que son cómodos, no sujetan muy bien el cuerpo a nivel lateral. Eso sí, el cuero se conserva de maravilla con el paso de los años. El volante es completamente redondo y el diámetro es mayor al que me gustaría. Tiene botones físicos y es muy intuitivo, porque hay pocos. Al igual que en la consola central: los justos y necesarios.

Los 'grillos' no han hecho aparición después de casi 20 años de antigüedad, y los ajustes aguantan perfectamente. No obstante, la unidad probada está en un estado excelente de conservación. Quiero destacar también el espacio en las plazas traseras. Porque para alguien de 1,90 metros de altura no hay problemas a la hora de acomodar las piernas o la cabeza.

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En el asiento central, a pesar de que hay un buen mullido, molesta el túnel central a la hora de colocar los pies. ¿Y el maletero? Pues da la talla. Cuenta con 455 litros de capacidad mínima. Las formas son regulares (hasta cierto punto) y aun siendo un cuatro puertas la boca de carga es más que aceptable. Así que sí: el equipaje de una familia te cabe sin problemas.

Conclusión y precio del Mazda6 MPS

En el momento de su comercialización costaba aproximadamente 35.000 euros, cifra muy lejana de coches similares actuales. En este momento puedes encontrar unidades de segunda mano en buen estado por algo menos de 15.000 euros, y si te ha convencido lo que te he contado y además te encaja un modelo de este tipo, sin duda te recomiendo su compra.

Tienes que tener en cuenta que va a gastar una cantidad considerable de combustible. Pero a cambio cuenta con la etiqueta C de la DGT. Y además hay espacio para disfrutar con familia y amigos, y sacarte también alguna que otra sonrisa en solitario. Porque en esta prueba del Mazda6 MPS he corroborado que los coches de principios de siglo estaban hechos de otra pasta principalmente, por emociones y transmisión de felicidad al volante.

Ficha técnica Mazda6 MPS
Motor Cilindrada 2.261 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia máxima 260 CV / 5.500 rpm
Par máximo 380 Nm / 3.000 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa. Turbo.
Transmisión Caja de Cambios Manual, 6 velocidades
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados / 320 mm
Traseros Discos / 314 mm
Dimensiones Longitud 4.765 mm
Anchura 1.780 mm
Altura 1.430 mm
Distancia entre ejes 2.675 mm
Maletero Volumen 455 litros
Peso Peso 1.665 kg
Prestaciones Velocidad máxima 240 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 6,6 seg
Consumo
NEDC
Combinado 6,6 l/100 km
Velocidad baja N.D.
Velocidad media N.D.
Velocidad alta N.D.
Velocidad muy alta N.D.
Emisiones Emisiones de CO2 245 g/km / Etiqueta C
Precio Precio oficial 35.240 euros

 

Valoración
Mazda6 MPS
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Víctor Delgado
Desde pequeño pasaba de todo lo que no fuera una revista de coches, un 'problema' del que aún no me he curado ¿Si me dan a elegir? Motor de gasolina delante, yo en el centro y la propulsión detrás.
prueba-mazda6-mpsTener el privilegio de conducir una berlina deportiva de otra época como este Mazda6 MPS supone un emocionante viaje a un pasado reciente en el que las pantallas y la conectividad todavía no dominaban el sector de la automoción. Un sector que se centraba en ofrecer unas sensaciones inigualables y capaces de hacer felices a cualquiera que disfrutase conduciendo.

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