El Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT que he probado es uno de esos coches que hacen casi todo bien. Un producto redondo que ejemplifica a la perfección el salto de gigante que ha pegado Hyundai. Porque esta marca surcoreana ha conseguido situarse entre los mayores fabricantes del planeta gracias a vehículos como este. Un coche que planta a cara a sus rivales alemanes, estadounidenses y japoneses, situándose como una de las opciones más interesantes, como veremos a continuación.

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Porque es eficiente gracias a su tecnología de hibridación ligera; cómodo gracias a su amplio habitáculo y eficaz cambio automático; versátil gracias a su capaz maletero; seguro gracias a sus múltiples sistemas y asistentes de conducción; o divertido gracias a la combinación que ofrece entre motor y puesta a punto. Y lo mejor quizá sea el hecho de que el i30 N Line 1.5 T-GDI DCT ofrece todo esto a cambio de un precio muy competitivo: desde unos 23.500 euros con todos los descuentos aplicados.

Atractivo y equilibrado, así es el Hyundai i30 N Line 2021

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT zaga

Basado en la tercera generación del i30 (información), el Hyundai i30 N Line 2021 de la prueba se ha beneficiado de la última actualización a la que ha sometido la marca al modelo. Cambios con los que han conseguido hacer de este vehículo un modelo un poco más atractivo y equilibrado partiendo de una base que ya de por sí era buena. Así, nos encontramos ante un compacto de cinco puertas con unas dimensiones exteriores muy similares a las de un Volkswagen Golf 8 (prueba).

Con respecto a su predecesor, el nuevo i30 destaca principalmente por el renovado aspecto de su frontal. En esta zona, los diseñadores de la marca han colocado unos nuevos grupos ópticos con una firma luminosa en forma de uve, unos faros con los que adquiere una mirada más profunda y agresiva. También hay una parrilla más amplia, que ahora se extiende hacia los laterales integrándose en un paragolpes de nuevo cuño.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT delantera

Este último tiene entradas de aire más grandes en sus extremos que, en el caso del acabado N Line, incorporan piezas aerodinámicas en color negro a modo de contraste. Esta terminación, que es la que hemos probado, añade a esta zona una sección inferior con una entrada de aire sobredimensionada y una rejilla con un patrón de malla en 3D. Cambios que, según Hyundai, contribuyen a aumentar la eficiencia aerodinámica del modelo.

En la vista lateral, el Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT presenta unas llantas de aleación de 18” con neumáticos Michelin Pilot Spor 4 que rellenan a la perfección los pasos de rueda. Y si continuamos avanzando hasta la zaga, nos encontramos con unos pilotos con un aspecto diferente y con un parachoques nuevo. Incorpora un difusor en su parte inferior, unas salidas de aire (no funcionales) o una salida de escape doble en la parte derecha.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT interior

En cuanto al habitáculo, el acabado N Line suma a todo lo que lleva cualquier Hyundai i30 numerosos elementos específicos. Hay, por ejemplo, unos asientos deportivos que no solo sujetan muy bien el cuerpo, es que además tienen una imagen muy lograda y son cómodos. Otros detalles destacados del interior son el volante deportivo de diseño N, los pedales metálicos, la palanca de cambios N o las costuras en rojo.

Del interior me ha gustado la calidad general, los ajustes o la amplitud. Es un espacio muy agradable para pasar horas y horas durante un viaje. Las plazas delanteras son especialmente confortables gracias a esos asientos que sujetan el cuerpo como un guante.  Y en la segunda fila hay abundante distancia para la cabeza o las piernas, por lo que podrás llevar tanto a adultos como a niños sin dificultad alguna. El maletero tampoco se queda atrás con sus casi 400 litros y eso que la batería del sistema de hibridación ligera resta algo de espacio.

Características técnicas y equipamiento

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT motor

Debajo del capó del Hyundai i30 N Line de la prueba encontramos un motor 1.5 turboalimentado de cuatro cilindros en línea. Con culata y bloque de aluminio, desarrolla una potencia máxima de 160 CV a 5.500 vueltas y un par motor de 253 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm. Una mecánica con buena respuesta en la zona baja y media del cuentavueltas y que resulta eficiente gracias, entre otras cosas, a su sistema eléctrico de 48 voltios de hibridación ligera.

Este proporciona 12 kW de potencia adicional en determinadas circunstancias, como por ejemplo al acelerar, ayudando así a reducir el consumo y las emisiones. Es por ello que el Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT se beneficia de la etiqueta ECO de la DGT. Gracias a ella podrá acceder al centro de las grandes ciudades cuando se activan los protocolos anticontaminación.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT sistema multimedia

El motor de gasolina 1.5 T-GDI puede asociarse indistintamente con una caja de cambios manual o con una transmisión automática DCT de doble embrague. Esta última es la que montaba la unidad probada, un cambio que es muy rápido y eficaz. Se puede manejar de forma secuencial desde la propia palanca o desde las levas que integra el volante.

En cuanto al equipamiento, el acabado N Line viene de serie con una dotación muy amplia. Destacan elementos como el sistema multimedia con pantalla táctil, el cargador inalámbrico para teléfonos móviles, climatizador bizona, selector de modos de conducción, sistema stop-start o los múltiples sistemas o asistentes de seguridad, como la función de reconocimiento de señales de tráfico, la frenada automática de emergencia o el control de salida de carril.

Así va el Hyundai i30 N Line 1.5 TGDI DCT

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT trasera

Con la llave en el bolsillo, abro la puerta y subo al puesto de conducción. Piso el pedal de freno, rematado en metal, presiono el botón de arranque y en un suspiro el motor 1.5 turbo cobra vida. Arranca con rapidez y facilidad gracias al sistema de hibridación ligera de 48 voltios, pero lo más llamativo es lo silencioso que resulta. No suena y tampoco vibra.

Muevo la palanca de la caja de cambios DCT hasta la posición ‘D’ y comienzo a moverme. Desde los primeros metros percibo una respuesta amortiguada, con una caja de cambios que se esfuerza por llevar la marcha más larga posible y un acelerador que interpreta a su manera las órdenes que transmito a través del pie. Pero enseguida me doy cuenta de que esto se debe a que voy en el modo de conducción ECO, en el que se busca la máxima eficiencia posible.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT tres cuartos delantera

Así que recurro a un botón que hay junto a la palanca de cambios para seleccionar el modo Normal y pruebo suerte. Ahora la respuesta es mucho más directa, con un motor que se nota con más energía, una dirección menos filtrada y un cambio que parece acertar siempre con la marcha escogida.

La diferencia es más notable incluso cuando opto por activar el modo Sport. Al hacerlo, las grafías del cuadro de mandos adquieren una imagen más deportiva, la dirección se endurece y el tacto del acelerador se vuelve más preciso. Mecánica y cambio maridan a la perfección, con la primera entregando sus 160 CV y 253 Nm como lo hacen los motores turbo y la segunda cambiando a la velocidad del rayo.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT cuadro mandos

Me habría gustado que el motor estirara un poco más arriba, pues no merece la pena pasar de 6.000 revoluciones por minuto. Pero a cambio tiene una gran respuesta a bajas vueltas, como demuestra el hecho de que el par máximo esté disponible desde solo 1.500 revoluciones. Sea como sea, el tren delantero es capaz de digerir todo ese rendimiento sin muchas complicaciones incluso en las curvas más lentas.

Por el silencio de rodadura y la amplitud del habitáculo, el Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT es perfecto para afrontar largos viajes. En estas circunstancias es capaz de gastar poco combustible, pues no ha sido complicado obtener medias de consumo de carburante de poco más de 5l/100km en vías rápidas. Y su cambio automático y sistema híbrido también hacen que brille en zonas urbanas, donde rara vez hemos sobrepasado la barrera de los 7 l/100km.

Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT piloto

No tengo ninguna duda de que el último i30 es el mejor compacto que ha fabricado jamás Hyundai y posiblemente uno de los mejores vehículos -en general- que han producido. Un producto redondo, con un comportamiento confortable pero ágil, un consumo de combustible ajustado, un equipamiento amplio y una imagen de lo más atractiva.

Ficha técnica Hyundai i30 N Line 1.5 T-GDI DCT
Motor Cilindrada 1.482 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia máxima 159 CV a 5.500 rpm
Par máximo total 253 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa, turbo
Transmisión Caja de Cambios Automática doble embrague
7 velocidades
Tracción Delantera
Suspensión Delantera Independiente McPherson
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Independiente multibrazo
Resorte helicoidales
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos macizos
Dimensiones Longitud 4.340 mm
Anchura 1.795 mm
Altura 1.455 mm
Distancia entre ejes 2.650 mm
Maletero Volumen 395 - 1.301 litros
Peso Peso 1.282 kg
Prestaciones Velocidad máxima 210 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 8,6 seg
Consumo Combinado 6,2 l/100 km
Velocidad baja 7,8 l/100 km
Velocidad media 6,1 l/100 km
Velocidad alta 5,5 l/100 km
Velocidad muy alta 6,5 l/100 km
Emisiones Emisiones de CO2 140 g/km Euro 6 - Etiqueta ECO DGT
Precio Precio oficial 29.970 euros (sin descuentos)

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