Bravo por esas marcas valientes. Bravo por esos fabricantes como Hyundai que se atreven a sacar coches deportivos que, por descontado, tendrán menos ventas que, por ejemplo, un SUV. Da igual, querer es poder y la firma coreana ha querido regalarnos el coche de la prueba, el Hyundai i30 Fastback N Performance.
En estos más de diez años que llevo como periodista del motor, con cientos de automóviles probados, son pocos los vehículos que logran sorprenderme, pocos los que quiero que vuelvan a pasar por mis manos. Quizá sea porque la gran mayoría pertenecen a los mismos conglomerados y lo comparten casi todo: plataforma, motores y hasta botones. Pocos coches son diferentes. Éste lo es.

Hace tiempo, la firma coreana sorprendió con la versión coupé del i30, un regalo para los ojos por su línea y su diseño. Después volvió a conseguir las mejores críticas con la versión más radical de su compacto. ¿Por qué no unir estas dos ideas? ¿Qué podía salir mal? Con esos ingredientes... Nada.
Solo hace falta echar un leve vistazo para ver que su diseño ha ganado aún más enteros gracias a los paragolpes sobredimensionados, a las taloneras en negro, al alerón de techo, al llamativo difusor, que acoge la luz de freno con forma triangular inspirada en los vehículos de competición; y a las llantas de 19 pulgadas. ¡Soberbio!
En el interior también se respira el mismo aire racing gracias a su cuadro de instrumentos exclusivo, al pomo en cuero perforado, a sus asientos deportivos y al volante, con los botones para seleccionar los modos de conducción. Nada varía respecto a la versión de cinco puertas, nada excepto el espacio para la cabeza de los pasajeros de la segunda fila, algo obvio debido a la caída del techo. Aún así, con mi 1,78 m son dos dedos los que separan mi testa de rozarlo. El hueco que sigue siendo destacado es el de las rodillas, no así el de los hombros si viajan tres personas, que es la tónica en el segmento -incluido en los superiores-; por lo menos, la plaza central no es incómoda y el túnel de transmisión es bastante bajo.

La característica que varía tratándose de un coche de tres volúmenes en lugar de dos es el maletero. La capacidad ha crecido hasta los 450 litros, lo que supone 55 más que el i30 hatchback. Es realmente profundo, tiene formas regulares y la boca de carga no es excesivamente alta. Lo que más me ha llamado la atención, imagino que como a ti si has mirado las fotos, es la barra de torretas situada detrás de los respaldos traseros, elemento que te da una ligera idea de la naturaleza del vehículo sin haberlo arrancado.
Pero sería una pena no encenderlo, porque su sonido en frío es espectacular -también con el bloque caliente-. Apago la radio antes de pulsar el botón; no quiero que el locutor de turno o alguna música con tintes reguetoneros interrumpa ese momento. Su bloque de cuatro cilindros y 1.998 cc consigue que su escape emita una grave melodía. Pulso el botón N, situado a la derecha del volante, y el sonido aumenta de nivel; todavía más ronco, como si se hubiese ventilado cuatro cajetillas de tabaco.
En ciudad no es el deportivo más cómodo, ni mucho menos. Tienes otras opciones más usables como el (prueba) Volkswagen Golf GTI TCR. Eso sí, su suspensión en modo Normal no es un castigo, ni para tus riñones ni para tus pequeños cuando vuelvas de recogerlos del colegio. Pero en carretera de curvas y en modo N... Aquí sí que no hay una opción por tipo de carrocería y precio mejor (36.350 euros).

Su sonido y su empuje, sobre todo a partir de las 2.800 vueltas, te exigen ir más rápido, y su autoblocante y cómo gira de plano, te queman aún más. Hundo el pedal derecho y cuando la aguja está a punto de tocar el corte, cambio y ¡pum! Petardeo. Lo bueno es que es fácil de llevar. Lo malo, que casi no ves el límite y el velocímetro parece que no tiene fin... Y eso que una barra de colores te indica cuándo se acerca el corte. Y es que todo pasa muy rápido subido en este deportivo. Freno, reducción con su cambio rápido, preciso y de recorrido bien corto y la función Rev Match hace el punta tacón por sí sola, poniendo la aguja donde debe y el sonido como quiero.
https://youtu.be/gUis9VpjA2Q
Quemada la adrenalina suficiente, doy por finalizada la prueba del Hyundai i30 Fastback N Performance. Pulso el botón de apagado, me quito el cinturón y suspiro. Dentro, con su sonido aún retumbando en mi mente y con el olor a freno y neumático en el ambiente, pienso: menuda versión se ha sacado de la manga la firma surcoreana. Si llevase sombrero me lo quitaría...
Como hombre que soy no diferencio entre el azul turquesa y el verde aguamarina. Lo que sí sé diferenciar es entre un coche y un cochazo, y este lo es.

| A destacar | A mejorar |
| Sonido | Interior muy parecido a la versión base |
| Estabilidad en curva | Plaza central trasera |
| Respuesta de su motor |
| Ficha técnica Hyundai i30 Fastback N Performance | ||
| Motor | Cilindrada | 1.998 cc |
| Cilindros | 4 en línea | |
| Potencia Máxima | 275 CV / 6.000 rpm | |
| Par Máximo | 378 Nm / 2.000-4.500 rpm | |
| Transmisión | Caja de Cambios | Manual, seis velocidades |
| Tracción | Delantera | |
| Suspensión | Delantera | Tipo McPherson / Resorte helicoidal / Barra Estabilizadora |
| Trasera | Paralelogramo deformable / resorte helicoidal / Barra estabilizadora | |
| Dimensiones | Longitud | 4.455 mm |
| Anchura | 1.795 mm | |
| Altura | 1.419 mm | |
| Distancia entre Ejes | 2.650 mm | |
| Alimentación | Tipo de Alimentación | Inyección directa / turbo |
| Peso | Peso | 1.516 kg |
| Prestaciones | Velocidad Máxima | 250 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h | 6,1 seg | |
| Consumos WLTP | Urbano | N.D. |
| Extraurbano | 8,3 l/100 km | |
| Combinado | N.D. | |
| Emisiones | Emisión CO2 | 188 g/km Euro 6 |
| Precio | Precio final | Desde 36.350 euros |
Fotos: Álex Águilar













































