El amplio portfolio del fabricante de Ingolstadt incluye todo tipo de carrocerías, versiones, motorizaciones y propulsiones. Es raro no encontrar un vehículo que se adapte a las necesidades y gustos del cliente -el precio es el que quizá no se ajuste a todo mortal-.

Un ejemplo bastante claro es el coche de esta prueba, el Audi SQ5 Sportback; un todocamino coupé, con motorización V6, movido por gasóleo, ayudado por microhibridación, con tracción a las cuatro ruedas y una puesta a punto deportiva. Sin duda, una buenísima carta de presentación a la que se une un diseño realmente atractivo al que le pone la guinda su techo descendente.

prueba del Audi SQ5 Sportback

Pero lo mejor está debajo del capó: un propulsor V6 3.0 TDI con doble sobrealimentación capaz de rendir 341 CV y de entregar un par máximo de 700 Nm. Una auténtica bomba.

Hay un turbocompresor tradicional y un compresor eléctrico que funciona a 48 V, de ahí que el parabrisas luzca la etiqueta ECO. Además, para esas personas que estigmatizan el diésel, equipa dos catalizadores SCR con dosificación de Adblue para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx).

Pero antes de entrar y poner a prueba este sugerente motor, como un león rodeo a la presa. El paragolpes delantero trae unas grandes entradas de aire con aletas verticales que, como la unidad equipa paquete de estilo negro, pasan algo más desapercibidas, pero incrementan la imagen deportiva del SUV.

Suman, y mucho, el difusor con las cuatro salidas de escape cromadas con forma ovalada, aunque no sean reales, las llantas de 21″ ‘Offset’ de 5 radios en V en Negro Antracita (2.360 euros) -de serie son de 20″- y el color Verde Distrito (1.360 euros) de la carrocería.

Pero, por supuesto, también merecen una mención especial los pilotos opcionales con tecnología OLED digital y sus tres firmas lumínicas diferentes -los faros Matrix LED vienen incluidos con el precio base- que pueden dejar embelesados hasta a un mismísimo mago. ¿Magia? No, paneles emisores de luz de apenas un milímetro de espesor -los LED requieren profundidades de entre 20 y 30 milímetros-.

Abro la puerta y mientras me acomodo, observo el puesto de conducción. Ninguna tacha. Materiales de primera y muy buenos ajustes; es Audi. Además, el diseño es prácticamente el mismo que el que fue presentado en 2017, pero el paso del tiempo, en su caso, no se nota.

interior del Audi SQ5 Sportback

Agradezco que exista la posibilidad de elegir un volante totalmente redondo y no por exigencias del guión el achatado por la parte inferior (160 euros). Lo siento, no soy de los de este último tipo, y menos en un coche en el que no tienes problema de espacio para las piernas.

Equipa la pantalla del MMI touch, que es de 10,1 pulgadas con el sistema MIB 3, y mantiene el cuadro de instrumentos digital 12,3 pulgadas con tres modos de visualización: Dynamic, Sport y Classic. Opcional es el head-up display (1.370 euros).

Respecto al espacio en las plazas traseras, el techo descendente hace que para la cabeza pierda 2 cm. A pesar de esta merma, los pasajeros viajan con hueco suficiente tanto para la cabeza como para las piernas, que es igual que el que ofrece el Q5.

Por su parte, el de carga cubica 500 litros y solo pierde 10 litros si se compara con el maletero del que no tiene techo con caída. Eso sí, independientemente de la carrocería, la banqueta trasera plus (490 euros) permite la regulación longitudinal de la distancia y cuenta con respaldos ajustables en inclinación para conseguir un mayor volumen.

Es hora de darle vidilla a este cuerpo. Enciendo el Audi SQ5 Sportback y comienzo la prueba dinámica. Desde el primer momento me doy cuenta de lo bien y bonito que suena el escape.

También el motor, que a pesar de ser diésel -el SQ5 nació diesel, se convirtió a gasolina en 2018 y ha vuelto a la senda del gasóleo-, el trabajo de sus seis cilindros consigue una sensacional melodía.

prueba del Audi SQ5 Sportback

Pero no todo es sonido, porque también funciona a las mil maravillas en la zona baja, media y casi hasta el corte. Sus 700 Nm de par máximo están disponibles desde las 1.750 rpm y hasta las 3.250 rpm, mientras que toda la potencia, los 341 CV, aflora desde las 3.800 vueltas hasta las 4.000, 1.000 antes del corte. Pero como sube tan rápido, esa disminución de pegada casi no se aprecia.

Además, y como novedad, el intercooler, que ahora es de aire y agua en lugar de solo aire, está situado en el centro de la V que forman los cilindros en lugar de detrás de los paragolpes para que el recorrido del aire de admisión sea menor y, por tanto, alcanzar antes la presión de sobrealimentación idónea -la turbina del turbo también es más pequeña-.

PRUEBA: Audi Q8 60 TFSIe quattro

El caso es que es una maldita bala, como pone de manifiesto su aceleración de 0 a 100 km/h en solo 5,1 segundos. Pero es que también recupera en un abrir y cerrar de ojos. Parte de la prueba del Audi SQ5 Sportback ha transcurrido por la N-230, bajando de Baqueira a Lérida, una carretera con tramos con curvas con tramos cortos donde se permite adelantar. Pues bien, la entrega de su V6 consigue que hasta superar a camiones de larga longitud sea en juego de niños. Pisotón, da igual el modo de conducción, y maniobra hecha antes de que te des tú cuenta y el que viene de frente.

barrido de la prueba del Audi SQ5 Sportback

Colabora su cambio automático Tiptronic, de convertidor de par, que es tan rápido que no echarás en falta el S tronic de doble embrague. Como el del (prueba) Audi S8 2022, es capaz durante 40 segundos desacoplar el embrague para que el coche avance con inercia, sin retención del motor, mejorando el consumo; porque todo no iba a ser deportividad.

Sí, ofrece una conducción dinámica, aunque es cierto que está un paso por debajo del Porsche Macan (pruebas), el mejor SUV deportivo del mercado, pero le sigue de cerca. Y es que el SQ5 gestiona muy bien las curvas con una suspensión que consigue que la carrocería se mantenga firme sin comprometer la comodidad de los pasajeros.

Ayudan el diferencial deportivo posterior (1.885 euros) y la tracción quattro, que en condiciones normales el 40% de la fuerza es enviada a las ruedas delanteras y el 60, a las traseras, aunque en casos de necesidad, las primeras pueden recibir hasta un 70% y las traseras, un 85%.

prueba del Audi SQ5 Sportback

Pero en carretera también se comporta de diez. Debido a su buena insonorización tienes que andar con cuidado para no superar con creces los límites legales de la vía, a no ser que quieras pernoctar en la ‘pensión rejas‘.

El precio del Audi SQ5 Sportback asciende a 85.165 euros e incluye grupos ópticos LED, llantas de aleación de 18 pulgadas, asientos deportivos S line tapizados en cuero y microfibra, portón trasero eléctrico, Audi drive select, velocidad de crucero, Audi parking system plus, sistema de frenado de emergencia, climatizador de tres zonas, Audi virtual cockpit de 12,3″ y pantalla de 10,1 con el sistema MMI Navegación plus, entre otros elementos.

prueba off-road del Audi SQ5 Sportback

Ficha técnica Audi SQ5 Sportback
Motor Cilindrada 2.967 cc
Cilindros 6 en V
Potencia máxima 341 CV / 3.800 – 4.000 rpm
Par máximo 700 Nm / 1.750 – 3.250 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa
Admisión Variable
Turbo Compresor de
geometría variable
Transmisión Caja de Cambios Automática, 8 velocidades
Convertidor de par
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos ventilados
Dimensiones Longitud 4.689 mm
Anchura 1.893 mm
Altura 1.633 mm
Distancia entre ejes 2.824 mm
Maletero Volumen 500 / 1.470 litros
Peso Peso 2.085 kg
Prestaciones Velocidad máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 km/h 5,1 seg
Consumo
WLTP
Combinado 8,2 l/100 km
Velocidad baja 11,3 l/100 km
Velocidad media 8,4 l/100 km
Velocidad alta 6,9 l/100 km
Velocidad muy alta 7,9 l/100 km
Emisiones Emisiones de CO2 214 g/km Euro 6d – Etiqueta ECO
Precio Precio oficial Desde 85.165 euros

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