El Grupo B, el Campeonato Alemán de Turismos, los superdeportivos más emblemáticos de todos los tiempos y los mejores años del Rally París-Dakar o la Fórmula 1, todo ello en una década en la que los límites los ponían unos locos entusiastas del mundo del motor, con creaciones que hoy son casi impensables, pero que hace más de tres décadas eran factibles. Entre los muchos proyectos que surgieron entonces también tenemos extrañas colaboraciones que no se han vuelto a repetir. Por ejemplo, ¿sabías que Porsche una vez instaló el motor V8 del 928 en un Mercedes Clase G?

Como lo oyes. Hoy dos grandes rivales, en la década de 1980 realizar un cambio de motor en un coche de la competencia y utilizarlo en competición oficial no era tan descabellado como suena. Este Mercedes Clase G tiene muchas razones por las que ocupa un lugar muy especial en el Museo Porsche en Stuttgart, Alemania, ya que en lugar de un motor Mercedes equipa un motor Porsche de ocho cilindros de uno de los deportivos de la época transaxle de la compañía alemana.

Mercedes Clase G Motor Porsche V8

Pongámonos en contexto. El Rally de los Faraones fue una de las varias competiciones off-road en las que Porsche tomó partida y, aunque no lo creas, aún no existía el Porsche Cayenne o el Porsche Macan (prueba), por lo que los deportivos más emblemáticos del fabricante eran adaptados para hacer frente a las duras condiciones del desierto. Este rally, que es muy similar al Rally Dakar, es de tipo rally raid y se celebra exclusivamente en Egipto.

A mediados de los años 80, Porsche necesitaba un coche de asistencia que acompañara a su Porsche 959 de rally a lo largo de los miles de kilómetros que tenían que trascurrir en la carrera. Debía ser un vehículo con capacidad para transportar recambios, a dos mecánicos, tuviera un claro enfoque todoterreno y que fuera lo más rápido posible para que, en caso de avería, el coche de asistencia estuviera lo más cerca posible para realizar la reparación en la mayor brevedad.

Para ello, Porsche acudió a Mercedes y adquirió un Clase G, aunque debía ser modificado para ser rápido, ya que le resto de atributos lo cumplía (y cumple) entonces. Para ello, los cirujanos del departamento de Porsche Motorsport decidieron realizar un trasplante de corazón al 4×4. La unidad elegida fue un bloque V8 de 5.0 litros procedente del Porsche 928 S4 en un año en el que el deportivo con motor delantero registró un récord de ventas con 5.356 unidades matriculadas en todo el mundo.

El resultado era un todoterreno con 320 CV de potencia y capaz de alcanzar los 180 km/h de velocidad punta mientras seguía los pasos del Porsche 959. Además, cumplió con el desafío de cruzar la línea de meta en segundo lugar, justo después del 959 ganador del rally. Siempre es interesante cuando un fabricante toma el motor de otra compañía, especialmente cuando hablamos de un V8 Porsche en un Mercedes Clase G. Pero esta no fue la única que vez que algo así ha tenido lugar, ya que a principios de los 90, el Mercedes 500 E fabricado a mano nació con la ayuda de Porsche.

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