Una de las clases más conocidas de Mercedes-Benz es, sin duda, la SL, cuyo origen se remonta al icónico Mercedes 300 SL Gullwing (prueba). En los años 70, apareció la tercera generación de este coupé/roadster y la más longeva de todas. Pero, además del SL, también nació la versión coupé, mucho menos conocida. Esta es la historia del Mercedes SLC (1971), el desconocido SL coupé que cumple 50 años.

El Mercedes-Benz SL R107 cumple 50 años

El estreno se produjo en el Salón de París de 1971. Se trataba de un vehículo deportivo, coupé y muy elegante, que combinaba la conducción dinámica con el confort, ideal para realizar viajes largos. El modelo exhibido en la cita parisina fue un 350 SLC, aunque más adelante aparecieron los 450 SLC y 500 SLC.

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Mercedes SLC

 

La producción del SLC fue consecuencia de la decisión del Consejo de Administración de la marca, unos años antes, de crear el sustituto del exitoso ‘Pagoda’, la segunda generación del SL. Por aquel entonces, el fabricante se encontraba trabajando en la nueva generación del Clase S, que vería la luz en 1972. Lo más lógico, habría sido aprovechar la base del nuevo Clase S para crear el SL y el SLC, pero esto habría significado que el modelo no estaría terminado hasta mediados de los 70.

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No querían esperar tanto. Así que el departamento de fabricación de carrocerías en Sindelfingenm encabezado por Karl Wilfert, desarrolló de manera extraoficial una variante coupé del SL (R107). El Consejo dio el visto bueno e inició la producción del nuevo coupé. De esta forma, solo seis meses después de presentar el SL, llegó el turno para el SLC, en octubre de 1971.

Mismo diseño que el SL

Mercedes SLC

En el plano estético, las diferencias entre el SLC y el SL eran mínimas. El frontal era idéntico, hasta el parabrisas. A partir de aquí, la cosa cambiaba. El coupé era un poco más alto y largo. Visto de perfil, la distancia entre ejes era más larga para que pudiera albergar mejor los cuatro asientos (el SL era biplaza). La batalla creció en 360 milímetros, hasta un total de 2.82 centímetros.

En comparación con el SL, el portón del maletero estaba ligeramente curvado en dos direcciones. Como en todos los coupés grandes de la marca de la estrella, las ventanas laterales eran totalmente retráctiles, sin tener contacto con el pilar B, lo que le daba un aspecto más elegante al coche.

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Sin embargo, el espacio entre las puertas y los pasos de rueda traseros era muy pequeño, lo que significaba que había muy poco espacio también para retraer completamente las ventanas laterales traseras. Así que se decidió dividirlas en dos secciones con lamas.

Motorizaciones basadas en una arquitectura V8

El Mercedes SLC tenía una gama de motores basados en un bloque V8. Comenzaba con el motor 3.5 litros (M116), disponible inicialmente en las series W108 y W109, así como en las variantes coupé y cabriolet de la serie W111. Fue montado en el 350 SLC, entregaba 200 CV y aceleraba de 0 a 100 km/h en 7 segundos, marcando una velocidad punta de 210 km/h.

En 1972 apareció el 450 SLC, con 225 CV, y un año más tarde legó un modelo menos potente, con 185 CV, con un motor 2.8 litros del 280 SLC. Ya en 1977, Mercedes lanzó el 450 SLC 5.0 litros, que desarrollaba 240 CV, como modelo superior de gama, que se diferenciaba por tener el capó y los paragolpes de aluminio.

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La gama de motores sufrió algunas modificaciones más tarde, debido a las normas de emisiones más restrictivas. En cuanto a la transmisión, montaba un cambio automático de convertidor de par de tres velocidades que fue sustituida por otra de cuatro marchas en 1980. La versión 280 SLC equipaba un cambio manual de cinco relaciones.

Priorizando la seguridad

Mercedes SLC

El SL estaba desarrollado con pilares A más fuertes para superar las normativas de seguridad más estrictas en la época, sobre todo, en Estados Unidos. Eso le permitió obtener la homologación en aquel país, incluso sin disponer de una barra al estilo del Porsche 911 Targa (prueba).

El SLC se benefició de este diseño. Su cuerpo de seguridad también consistía en un conjunto de suelo formado por láminas de diferentes espesores para dar al vehículo el comportamiento seguro que se buscaba. El tanque de combustible se colocó delante del eje trasero para protegerlo de colisiones. El nuevo volante de cuatro radios con amortiguador de impacto estaba envuelto en espuma de poliuretano.

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El coupé pesaba alrededor de 50 kg más que el roadster correspondiente. El rendimiento de conducción de ambas variantes fue casi idéntico, debido a que el coeficiente de resistencia del SLC era ligeramente inferior al del SL.

Asidua participación en competiciones

Entre la época dorada de las Flechas de Plata, en los años 50, hasta la entrada en el Campeonato Mundial Sportscar y en el DTM en 1988, la marca tuvo una significativa participación en rallyes de 1977 a 1980, como el rally de Londres a Sydney, la Vuelta a Sudamérica, el Safari de África Oriental, el Rally de Costa de Marfil o el Bandama Rally. También tuvo algunas participaciones en campeonatos de turismos, como el Grand Prix de Nordschleife en 1980 con el Mercedes-Benz 450 SLC AMG, de 375 CV.

Mercedes tiene una larga tradición de grandes coupés a lo largo de su dilatada historia, aunque este no es precisamente uno de los más conocidos. Puede que haya hecho menos ruido que otros, pero, 50 años después, no hay duda de que el Mercedes SLC es uno de los deportivos más elegantes que han salido de Sindelfingenm.

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