Hubo un tiempo en el que la gran mayoría de los conductores solo pensaba en un motor diésel a la hora de comprar un coche nuevo. De eso no hace mucho tiempo. Pero las cosas han cambiado mucho en la última década. Ahora, el motor que inventara Rudolf Diesel ya no es la opción favorita. Sin embargo, este invento que hace que un motor diésel contamine como un eléctrico puede revolucionar la industria del automóvil.

Después de ser el motor preferido durante los 90, 2000 y parte de los 2010, el diésel quedó defenestrado tras episodios como el escándalo de las emisiones de Volkswagen en Estados Unidos en 2015, cuando la EPA descubrió que el fabricante alemán introdujo durante años un chip que modificaba las emisiones para, así, cumplir la normativa anticontaminación.

Rechazo al diésel

A partir de entonces, el motor diésel se llenó de “mala prensa” y los distintos fabricantes empezaron a acelerar la electrificación de sus respectivas gamas. La propia Volkswagen cambió radicalmente su estrategia y ahora es una de las marcas que más apuesta por los motores el coche eléctrico.

Por otro lado, diversas autoridades gubernamentales, tanto en Europa como en el resto del mundo, empujadas, en muchos casos, por asociaciones ecologistas, comenzaron a anunciar la prohibición de los motores diésel a medio plazo, así como la aplicación de restricciones al tráfico a vehículos de combustión, especialmente, los movidos por gasóleo.

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Este mismo año, la Unión Europea ha aprobado, finalmente, la prohibición de los motores de combustión interna en 2035. A partir de esa fecha, todos los coches nuevos que se vendan deberán ser eléctricos. A todo este negro panorama, hay que añadir la entrada en vigor próximamente de la nueva normativa de contaminación Euro 7, que pondrá las cosas todavía más difíciles, tanto a los motores diésel como de gasolina.

El invento que hace que un motor diésel contamine como un eléctrico

Sin embargo, cuando parecía que estaba ya sentenciado de muerte, este invento que hace que el motor diésel contamine como un eléctrico puede cambiar el paradigma actual de la industria automotriz. O, al menos, brindar una segunda oportunidad a un tipo de propulsor que, conviene recordar, ha reducido sus niveles de contaminación enormemente a lo largo de los últimos 20 años, con soluciones como la válvula EGR, el filtro antipartículas y el AdBlue.

El responsable del invento se llama Laurent Geulin, director de la compañía francesa Conception avec Intelligence Artificielle (CIA). Este empresario ha creado un dispositivo llamado Compact Carbon Catcher (CCC), capaz de capturar las partículas y el dióxido de carbono resultantes de la combustión. El invento ayuda a reducir sustancialmente las emisiones nocivas en el tráfico rodado, lo que contribuiría a disminuir los niveles de contaminación del automóvil.

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El dispositivo Compact Carbon Catcher consiste en una caja que retiene el CO2 y las partículas finas que emite el combustible, como resultado de la combustión, dando como resultado la expulsión de oxígeno y agua. Va alojado en la salida del tubo de escape para limpiar los gases antes de mezclarse con el aire de la calle.

Está inspirado en equipos industriales que reducen las emisiones en centrales eléctricas y otras plantas industriales, pero nunca se había aplicado al automóvil, hasta ahora. Precisamente, aquí radica la importancia del invento de Geulin, quien asegura que se puede instalar en todo tipo de vehículos, tanto coches particulares, como camiones y hasta barcos.

Así funciona el dispositivo CCC

El invento que hace que un motor diésel contamine como un eléctrico consiste en dos prototipos: el primero es una pequeña caja ubicada en el hueco de la rueda de repuesto y el segundo es otra caja más grande, de unos diez centímetros. El sistema limpia el aire que sale del coche antes de que llegue al exterior, evitando que el aire contaminado salga a la atmósfera.

Esos prototipos se deben rellenar periódicamente con los agentes activos que separan la contaminación del aire y requieren drenarlos para extraer el carbón acumulado durante varios procesos. El dispositivo se probó en un pick-up que producía unas emisiones de CO2 de 270 gr/km y las redujo hasta solo 49 gr/km, un valor equivalente al de un coche eléctrico.

El invento francés ya cuenta con la aprobación judicial para ponerlo en marcha en la industria del automóvil y, según medios locales, Geulin ya ha iniciado conversaciones con la compañía Bosch para discutir sobre el proyecto. El futuro de la industria automotriz parece que pasa por el coche eléctrico, pero, hasta que sea una realidad, este invento que reduce significativamente las emisiones del motor diésel puede ayudar a conseguir una movilidad más limpia.

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