Puede que el Bugatti Chiron lleve ya más de un año acaparando titulares y autoproclamándose como el rey de los hiperdeportivos (aunque luego Koenigsegg le baje los humos de manera regular con el Agera RS), pero no sería nadie, ni siquiera posible sin su predecesor: el Bugatti Veyron. Y es que este fue el modelo que inauguró la era moderna de los hiperdeportivos.

Floyd Mayweather pone a la venta sus dos Bugatti Veyron

Un coche que estuvo produciéndose durante 10 años, del que se fabricaron 450 unidades divididas en diversas variantes y en multitud de series especiales. Pero todo tiene un comienzo, y el de su historia se encuentra en 1998. En aquellas fechas en Grupo Volkswagen estaba dándole vueltas a la idea de expandir el negocio e internarse en el mercado del lujo, pero no con un vehículo cualquiera, sino con una máquina de altas prestaciones. El primer paso fue hacerse con los derechos de Bugatti.

Todavía quedarían 7 años para ver el primer Veyron de producción, pero durante todo ese tiempo la marca fue mostrando adelantos que demostraba que, aunque pareciese una locura, estaban haciendo realidad el sueño de crear el coche más rápido del mundo.

Vídeo: Bugatti Veyron vs Rimac Concept_One

Bugatti EB 18-4 Veyron Concept (1999)

Volkswagen quiso dejar sus intenciones claras desde el principio, así que se inspiró en el exitoso pasado de competición de Bugatti, algo que quedó patente desde la elección de su nombre. Pierre Veyron fue un piloto de la marca que cosechó bastantes victorias durante la década de los años 30, constituyendo su mayor triunfo el alzarse campeón de las 24 Horas de Le Mans en 1939.

La nomenclatura también aportaba otro dato interesante, y es que ese 18-4 hacía referencia a que el motor original era un 18 cilindros que se repartían en tres bancadas. Tenía 6,3 litros de capacidad, era atmosférico y entregaba una potencia de 555 CV y 650 Nm de par máximo, cifras considerables pero que palidecen con lo que vino después. A nivel de diseño ya estaba bastante avanzado y adelantaba de manera bastante fiel como sería el modelo de producción.

Bugatti EB 164 Veyron (2004)

El proyecto siguió adelante y en el Salón de Ginebra de 2001 se desveló que el modelo entraría a producción, que comenzaría en 2003. Sin embargo una serie de problemas retrasaron ligeramente las fechas y además se produjeron diversos cambios en  el deportivo.

Evolucionó estéticamente hasta su forma final, fácilmente reconocible por el acabado bitono de la carrocería, la forma del frontal, los peculiares pilares traseros y las dos ‘jorobas’ en la zaga. Lo más importante fue la elección del motor definitivo, un bloque W16 con cuatro turbos y dos intercooler que entregaba 1.001 CV de potencia y 1.250 Nm de par máximo. Se asociaba con una caja de cambios secuencial de siete marchas con levas y la tracción integral se encargaba de digerir toda la fuerza para volar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.

Pesaba 1.888 kilos, lo que le daba una relación peso/potencia bastante buena de menos de 2 kg/CV. Lógicamente la exclusividad tenía un precio: un millón de euros.

Las llantas del Bugatti Veyron… en gemelos

Bugatti Veyron (2005)

En 2005 se puso a la venta de manera oficial y, como era de esperar, las peticiones (reservadas a los bolsillos más pudientes) llegaron por decenas. Un vistazo a su hoja técnica deja todavía más claro que el Veyron no era un vehículo para cualquiera.

Medía 4.462 mm de largo, 1.998 mm de ancho y 1.204 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.710 mm. Proporciones atléticas que, junto al diseño, mantenían le mantenían pegado al suelo. Contaba, además, con un tanque de combustible de 100 litros de capacidad, algo que puede parecer exagerado, pero en realidad no lo era, ya que homologaba un consumo mixto de 24,1 l/100 km, que seguramente era más elevado, y que en conducción urbana se disparaba hasta los 40,4 litros.

También se completó su ficha de especificaciones, igual de espectacular que el resto de datos. Su velocidad máxima era de 407 km/h, necesitaba 7,3 segundos para pasar de 0 a 200 km/h y 16,7 para alcanzar los 300 km/h desde parado. Tampoco se quedaba corto a la hora de frenar, y es que se clavaba en seco dese los 100 km/h en solo 31,4 metros.

  • Seguiremos actualizándolo con todas las versiones del Bugatti Veyron, precio

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