A mediados de febrero de este año, el Felicity Ace, un carguero que transportaba casi 4.000 coches del Grupo Volkswagen desde Europa a Estados Unidos, sufrió un incendio. El barco acabaría hundiéndose a unas 230 millas náuticas del sur de las Azores con su preciada carga a bordo. Los coches no se pudieron rescatar, pero Bentley solventó el desastre de los 189 coches que se hundieron en el fondo del mar en solo seis meses con una rápida actuación de sus fábricas y concesionarios.

El Felicity Ace partía del puerto alemán de Emden el 10 de febrero con 1.944 Audi, 1.117 Porsche, 561 Volkswagen y 85 Lamborghini a bordo en dirección a América del Norte (aquí te dejo la lista completa de los coches que transportaba el barco). A esta preciada carga había que sumar los 189 Bentley que previamente se habían transportado desde Inglaterra a Emden para su viaje transoceánico.

bentley 189 coches hundidos

Entre los modelos de la firma de Crewe se encontraban varios Continental, Bentayga y Flying Spur, muchos de los cuales habían sido debidamente personalizados por Mulliner siguiendo las exigencias de los clientes. Y es que 151 de los 189 coches de Bentley que se hundieron con el Felicity Ace ya estaban vendidos.

Bentley solventó el desastre de los 189 coches que se hundieron en el fondo del mar en solo seis meses

El barco estaba previsto que atracara en Rhode Island el 23 de febrero, peo una semana antes se declaró un incendio cuando el buque estaba a unas 90 millas náuticas al suroeste de las Azores y a unas 900 millas al oeste de Portugal. No fue posible controlar el fuego, cuyo origen es aún un misterio, aunque se atribuye a los coches eléctricos e híbridos con batería de litio que estaban siendo transportados.

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Tras varios días en los que los equipos de rescaten lanzaban agua para apagar las llamas, el barco se aseguró para ser remolcado a tierra. Sin embargo, el 1 de marzo el Felicity Ace, que se escoraba a estribor, acabó hundiéndose en aguas turbulentas. Se cree que el buque se encuentra a unos 3 kilómetros de profundidad, cargado de coches del Grupo Volkswagen que no fueron rescatados ni están asegurados, por lo que podrían acabar esparcidos por el lecho marino.

PRUEBA: Bentley Flying Spur Mulliner W12

Antes de que esto ocurriera, cuando los equipos de salvamento aún trataban de controlar el incendio, en Bentley decidieron poner en marcha un plan de contingencia para reponer rápidamente los coches que se iban a perder. La compañía inició una rápida comunicación con sus distribuidores en Estados Unidos, los cuales se pusieron en contacto con los clientes que estaban esperando sus coches.

La rápida actuación de Bentley y sus concesionarios

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Auto Recent cuenta cómo el concesionario Bentley Miami actuó tras saber que los 20 Bentley que había comprado no iban a llegar a sus clientes. Juan Hinestrosa, gerente de ventas del concesionario, explica que las reacciones de sus clientes no fueron de indignación, que “los compradores se lo tomaron muy bien” y en su opinión cree “que la gente ha cambiado un poco su temperamento después de la COVID-19, la gente se volvió más comprensiva”.

El concesionario pudo hablar rápidamente con sus 20 clientes que esperaban los coches que habían encargado meses atrás y establecer un cronograma para que estuvieran informados de cuándo iban a recibir los reemplazos de sus coches. También brindaron la oportunidad de cambiar su pedido, aunque tan solo un cliente decidió modificar el color exterior. Tanto concesionario como fabricante mantuvieron los precios intactos para todos sus clientes a pesar de la inflación que vivimos desde hace meses.

Obrar el milagro de fabricar 189 coches artesanalmente en seis meses

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Reemplazar casi 200 coches hechos artesanalmente y a medida en un plazo de seis meses iba a ser una tarea complicada. Sin embargo, poco después del incendio, Rusia invadió Ucrania, por lo que Bentley decidió utilizar los espacios de pedido de sus clientes rusos, que ya no iban a recibir los coches, para fabricar los reemplazos. China, por otro lado, atravesaba un momento de baja demanda, por lo que se ofreció a construir algunos de los vehículos.

Este terrible accidente, que puede tener consecuencias para el medio ambiente, también supuso un desafío para los fabricantes de coches que, además, llevan más de un año combatiendo la escasez de microchips que ha provocado grandes retrasos y listas de espera para recibir un vehículo nuevo, así como un brutal incremento del precio de los automóviles. Pese a todo ello, Bentley logró solventar una delicada situación en tiempo récord.

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