A finales de los noventa y antes de que se hiciera famoso gracias a los modelos de Bugatti y Bentley, Volkswagen usó su motor en W en algunos prototipos… y en un puñado de modelos de la casa alemana y de Audi. Así fue cómo nació el Volkswagen Passat W8, un coche discreto que en su interior albergaba un surrealista propulsor.

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Ferdinand Piëch, CEO de la marca de Wolfsburgo en aquella época, concibió el motor original: una unidad compuesta por tres bancadas de seis cilindros VR6 configuradas en forma de W inclinada. El W18 debutó en un ‘concept car’ de Bugatti, pero fue con el Bugatti Veyron (W16) y con Bentley (W12) cuando demostró que era viable en el mercado.

La intención práctica de los alemanes era ofrecer alternativas compactas y potentes para los motores V6 y V8 más grandes. Dicho y hecho: Volkswagen buscó la manera de adaptar ese concepto a las versiones más pequeñas de su propia gama. Y lo hizo con el W8, o lo que es lo mismo: dos bloques de cilindros VR4 cuyo ángulo era de 15 grados y que estaban dispuestos en un cigüeñal común en un ángulo de 72 grados.

Volkswagen Passat W8

Volkswagen Passat

Aquel motor entregaba 275 caballos de fuerza y ​​370 Nm a 2750 rpm. Sin embargo, lo más importante era su tamaño: gracias a él, el W8 se podría montar transversalmente debajo del capó de los coches que tenían tracción delantera. A priori, el Volkswagen Passat (prueba) podía parecer una opción poco probable para este inusual bloque, pero encajaba perfectamente en el compartimiento que, hasta entonces, solo podía acomodar un V6 como máximo.

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El Volkswagen Passat W8 dio a los de Wolfsburgo la oportunidad de competir de tú a tú con otros sedanes de gama alta que tenían una potencia mayor sin dejar de presentarse como una compra de valor. No en vano, la marca lo anunció exactamente como lo que era: “Un puente hacia el sector del lujo, que probablemente atraerá a los conductores que buscan alto rendimiento y calidad en un coche sutil y asequible”.

Volkswagen Passat W8

El modelo más caro hasta el momento

Por 33.500 euros de la época, el W8 Passat estaba equipado, de serie, con una transmisión automática de cinco velocidades y tracción total. En aquel momento, era el modelo más caro producido por Volkswagen y, a pesar de ello, era competitivo frente a la oferta de otros fabricantes premium cuyos productos eran mucho más caros.

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Al mismo tiempo, era una versión diferenciada del Volkswagen Passat con detalles específicos como los faros bixenón, ventanillas tintadas, aislamiento térmico, control de distancia de aparcamiento o un interior revestido en cuero con detalles de madera y un potente sistema de audio. A esto hay que añadir que el Volkswagen Passat W8 tenía una versión con formato de camioneta.

Aquel un coche discreto que en su interior albergaba un loco motor generó conversación, pero no cuajó entre los compradores. En 2004 sólo se habían vendido unas 11.000 unidades y Volkswagen decidió suspender el Volkswagen Passat W8 y con él, el propulsor. Eso sí, el Volkswagen Passat puede presumir de haber sido el único coche de la marca que usó aquel W de ocho cilindros.

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