Qué es conducción autónoma

¿Qué es la conducción autónoma? Todo lo que necesitas saber

¿Qué es la conducción autónoma? A continuación, vas a encontrar todo lo que necesitas saber para estar al día de lo que es ya el futuro escrito de la movilidad personal. Desde los diferentes niveles de autonomía de un coche hasta las responsabilidades y el marco legal en nuestro país con respecto a esta tecnología.

Si el coche eléctrico es el futuro, la conducción autónoma es el siguiente eslabón en la cadena de la evolución del sector automotriz. Cada vez son más los fabricantes que se suman al desarrollo de sus propios sistemas y tecnologías en lo que parece ser una carrera por ofrecer productos que hagan más sencillos y seguros los desplazamientos personales del mañana. En este especial vamos a tratar de exponer todos los aspectos relevantes que afectan a esta tecnología y resolver dudas importantes que cada día surgen. Pero ¿qué es la conducción autónoma?

La conducción autónoma es una modalidad de conducción que consiste en el manejo del vehículo sin el control activo de un conductor cuando su tecnología esté activa. Un vehículo autónomo está considerado como tal cuando está equipado con la suficiente tecnología que permita su manejo sin precisar de forma activa el control o supervisión de un conductor, tanto si dicha tecnología autónoma estuviera activa o desactivada, de forma permanente o temporal.

Qué es conducción autónoma

Uno de los sistemas más avanzados que actualmente se comercializa en materia de conducción autónoma es el Autopilot de Tesla, el cual, en su versión 2.0, ya ofrece un nivel de autonomía de 3 sobre 5, los cuales definiremos a continuación. Uno de los vehículos recientemente presentados que se suma a esta tecnología es el Audi A8 2017, mientras que el Mercedes Clase S y el BMW Serie 7 (prueba) de última generación ya ofrece tecnologías avanzadas en este campo.

Cómo funciona un coche autónomo

El funcionamiento de un coche autónomo es complejo y requiere de un período de tiempo prolongado para su completo desarrollo, ya sea para evolucionar la tecnología como para adaptar las diferentes normativas de circulación y crear tanto nuevas leyes como un código ético que regule los aspectos de la conducción autónomo, las responsabilidades y los códigos de actuación ante diferentes situaciones.

Un coche autónomo puede estar equipado tanto con un motor de térmico como eléctrico, aunque debe estar equipado con una transmisión automática. Sin embargo, a nivel de hardware encontramos diferentes componentes electrónicos que no están disponibles en un coche convencional. A menudo, están equipados con un amplio surtido de cámaras de vídeo que tratan de controlar el entorno alrededor del vehículo, lo que propicia que contemos con sistemas como el de visión 360º, la vista de pájaro o diferentes asistentes de seguridad.

Qué es conducción autónoma

Las cámaras se instalan en el cristal delantero, el parachoques frontal, los laterales (generalmente en las aletas y/o espejos retrovisores) y en la zaga. Estas cámaras están apoyadas por una batería de radares y sensores como los empleados en los sistemas de aparcamiento, aunque con mayor capacidad. Uno o varios radares se encargan de monitorizar el entorno y crear una imagen digital a tiempo real de la carretera, la cual es comparada vía GPS para contrastar su idoneidad e, incluso, aportar información a los sistemas de navegación compartidos como los de Tesla en los que puede determinar la posición exacta, por ejemplo, un bache o badén, para que otros vehículos autónomos conectados puedan evitarlos.

Gracias a la información recopilada por cámaras, sensores y radares, los diferentes sistemas de asistencia a la conducción, tales como el control de crucero adaptativo, el asistente para el cambio de carril, la frenada de emergencia, el control de ángulo muerto, el asistente para atascos o el sistema de mitigación de daños en caso de colisión, pueden actuar de forma correcta, ya que debemos tener en cuenta que la conducción autónoma se basa en el correcto funcionamiento sincronizado de estos y otros sistemas de seguridad y asistentes a la conducción.

Niveles de conducción autónoma según NHTSA

En 2013, la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) trató de definir los niveles de conducción autónoma en la que se basarían los vehículos tomando como referencia para determinar cada grado la capacidad que tenía el coche para actuar en la conducción cotidiana. Para ello se determinaron cinco grados (de 0 a 4) que definían los niveles de conducción autónoma para los coches que estaban a punto de llegar.

– Nivel 0: Vehículos sin autonomía. Este nivel es el que afecta a los coches generales que hemos conocido hasta el momento, en el que no encontramos sistemas de ninguna clase, ya sea de seguridad o de asistencia a la conducción, por lo que toda la responsabilidad recae sobre el conductor.

Qué es conducción autónoma

– Nivel 1: Información y alertas. El vehículo mantiene informado en todo momento al conductor y equipa sistemas específicos de seguridad como el control de estabilidad o el ABS, aunque siempre con la actuación del conductor presente.

– Nivel 2: Detección y respuesta. Aparecen los primeros asistentes de conducción que son capaces de trabajar al unísono. Los más destacados son el control de velocidad de crucero adaptativo para el desplazamiento frontal y el asistente para el cambio de carril para los desplazamientos laterales, los cuales suelen estar apoyados por otros sistemas menores como el detector de ángulo muerto o el sistema de frenada de emergencia. Por su parte, sigue contando con la actuación del conductor casi en todos los momentos y su utilización se limita a autopistas. La NHTSA estimaba que este nivel era alcanzable ya en 2013.

– Nivel 3: Conducción semi-autónoma. En este nivel, el vehículo ya toma el control de la dirección, los frenos y el acelerador, siendo capaz de monitorizar en todo momento las condiciones y requerimientos de la carretera. Mientras tanto, el conductor queda relegando a un segundo plano en el que es un mero espectador que debe permanecer alerta para tomar el control del vehículo en caso de fallo del sistema. Se estimaba que este nivel sería alcanzable en 2020.

Qué es conducción autónoma

– Nivel 4: Conducción totalmente autónoma. Este último nivel sería en el que el vehículo tomaría el control total de la conducción, siendo diseñado para este cometido, aumentando la seguridad, monitorizando las condiciones de la carretera y siendo capaz de controlar vehículos con pasajeros y otros totalmente autónomos sin ocupantes. El conductor no participa en la conducción en ningún momento. Esta tecnología se alcanzaría a partir de 2025.

Sin embargo, en 2014 otra organización decide establecer su propia clasificación en base al papel que desempeña el conductor en la conducción, es decir, su grado de implicación con la misma. La NHTSA decidió abandonar su clasificación y adaptarse a éste nuevo estándar de la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE por sus siglas en inglés) un año más tarde.

Niveles de autonomía según SAE J3016

Cabe mencionar que el estándar J3016 establecido por la SAE en 2014 es un código de actuación o buena conducta que, es decir, no es una normativa a seguir por parte de todos los fabricantes, sino una especie de guía que no está regulada por ningún organismo oficial, aunque las marcas finalmente se han basado en esta escala de seis niveles mientras que otras organizaciones, como la NHTSA antes mencionada, también se han acogido a ésta.

– Nivel 0: Vehículos sin automatización. Como pasa en los niveles de conducción autónoma establecidos por la NHTSA, la SAE fija el primer nivel como el que recoge a todos los coches sin ningún tipo de asistencia ni sistemas de seguridad, siendo el conductor el responsable en todos los aspectos en los que se desarrolle el trayecto.

Qué es conducción autónoma

– Nivel 1: Asistentes a la conducción. Este nivel es en el que aparecen los asistentes a la conducción cada vez más presentes en los vehículos de marcas generalistas. Estos asistentes se dividen en dos dependiendo del tipo de desplazamiento: horizontal o lateral. El control de velocidad de crucero adaptativo se ocupa del primero y el asistente para el cambio de carril del segundo. Sin embargo, son los coches equipados con este sistema (de serie o como extra) que no son capaces de combinarlos al mismo tiempo los que entran en este nivel. Por su parte, el conductor es quien toma la decisión en todo momento del tipo de desplazamiento a realizar, requiriendo una supervisión total y constante, aunque otorgando cierto grado de comodidad y reduciendo sutilmente la implicación del conductor en algunas maniobras.

– Nivel 2: Semi-autonomía. El nivel 2 es una evolución del nivel 1, ya que engloba a todos aquellos vehículos que son capaces de combinar las funciones de los sistemas de control de velocidad de crucero adaptativo y el asistente para el cambio de carril, apoyado por otros sistemas como el detector de ángulo muerto o el sistema de frenada de emergencia. Este nivel permite al conductor estar cierto tiempo sin sujetar el volante ni tocar los pedales, aunque sigue requiriendo de la total atención del mismo en caso de fallo.

Qué es conducción autónoma

– Nivel 3: Autónomo controlado. En este nivel encontramos un grado de automatización en el que el vehículo es capaz de monitorizar el entorno para determinar cualquier imprevisto y actuar en consecuencia. Esto le permite cambiar de carril, frenar en caso de posible colisión cuando otro vehículo se cruce en nuestra trayectoria y mantenerse dentro de las líneas que establece la calzada. El conductor sigue siendo un elemento necesario ya que el sistema requerirá de su actuación cuando detecte alguna laguna en su correcto funcionamiento. Es en este nivel en el que se encuentra el sistema Autopilot 2.0 que ya ha debutado en el Tesla Model S P100D (prueba) o la carga tecnológica que da vida al nuevo Audi A8 2017 y su sistema de inteligencia artificial.

– Nivel 4: Alta automatización. En este nivel, el humano empieza a ser prescindible debido a que cuenta con sistema de respaldo que le permite actuar en caso de que se produzca un fallo y poder conducir hasta una situación de riesgo mínimo. El sistema cuenta con detección y respuesta ante objetos y eventualidades de manera completa, aunque el conductor aún no está del todo relegado en sus funciones, ya que pueden darse situaciones en las que se vea obligado a intervenir para preceder en el trayecto.

Qué es conducción autónoma

– Nivel 5: Automatización total. En este caso ya no es necesaria la presencia del conductor. El vehículo es capaz de ocuparse de los desplazamientos longitudinales y laterales de forma totalmente independiente, está preparado para responder ante eventualidades, no es necesaria la intervención de un conductor en ningún momento y no se dan situaciones de limitación del funcionamiento del sistema. En prototipos que nos adelantan el futuro de este tipo de coches, destaca la ausencia de pedales y volante. No existen vehículos de producción que formen parte de los niveles 4 y 5 de automatización.

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