Dicen que nada se inventa, que todo se reinventa. Podemos asegurarlo con el coche eléctrico, cuyas primeras unidades datan de la primera mitad del siglo XIX. También con el 'coche del pueblo', calificativo que tuvo el honor de recibir el Escarabajo y, posteriormente, el Golf. Ahora lo hace el vehículo de la prueba, el Volkswagen ID.3, que a pesar de ser un concepto totalmente diferente, guarda ciertas similitudes con sus ancestros. ¿Te suena un 'todo atrás' barato en la compañía de Wolfsburgo? Exacto, el Beetle. ¿Te resulta familiar un automóvil asequible capaz de transportar a una familia con su equipaje? Correcto, el Golf. Y es que el ID.3, a pesar de ser un coche eléctrico hecho "para millones y no para millonarios", permite realizar con él largos trayectos gracias a su holgada autonomía.
Este nuevo integrante de la gama inicia el tercer gran capítulo en la historia de Volkswagen -de ahí el número tres en el nombre-, una nueva etapa en la marca, la de la electromovilidad. Por eso, además de ser el primer modelo en estar desarrollado sobre la plataforma modular de propulsión eléctrica (MEB) del Grupo Volkswagen, con las ventajas que ello conlleva y de las que te hablaré más adelante; y de adoptar el renovado logotipo, también acoge el nuevo lenguaje de diseño de la familia ID. Exhibe unos faros de nuevo cuño que marcan profundamente el frontal. Asimismo, su conjunto carece de florituras, como también de parrilla: "Somos una marca que hemos nacido sin parrilla", manifestaba el jefe de diseño del Grupo Volkswagen, Klaus Zyciora. Pero el no adoptar líneas de diseño muy marcadas o trazos imposibles no quiere decir que el coche carezca de atractivo o de personalidad. No lo hace y aplica con éxito esa máxima de "menos es más".
Lo mismo que su habitáculo, donde impera el minimalismo, la tecnología y, cómo no, la ausencia de botones físicos. De hecho, los tres únicos existentes son los de encendido y apagado, del que se podría haber prescindido, y los dos de los elevalunas eléctricos delanteros. No quiero confundirte, porque sí, sí se trata de un compacto de cinco puertas con sus respectivas ventanillas, lo que pasa es que la compañía alemana ha decidido suprimirlos, obligando al conductor a tocar un botón táctil en ese mismo panel para luego utilizar los de las delanteras; poca usabilidad veo ahí y sí más distracciones. Lo mismo ocurre con los pulsadores táctiles que exigen desplazar el dedo para subir o bajar el volumen o la temperatura del climatizador, como ya ocurre con el (prueba) Volkswagen Golf 8 o el (prueba) SEAT León 2020.
La calidad percibida es bastante buena, pero los materiales son más propios del Volkswagen Polo. Es cierto que la parte media del salpicadero está realizada en materiales gomosos, pero el resto de él, así como los paneles de las puertas, están fabricados con plásticos duros.
Continúo la prueba del Volkswagen ID.3 analizando su habitabilidad. La plataforma MEB permite conseguir un espacio muy generoso para los ocupantes. A pesar de tener la misma longitud del Golf, sus cortos voladizos y su gran batalla -es de 2,76 m, solo dos centímetros menos que el (prueba) Passat 2020-, brindan muchísimo espacio para las piernas. Con mi 1,78 m de altura, son cuatro los dedos que separan mi cabeza de rozar con el techo. Y al carecer de túnel central, el piso es plano, con lo que el pasajero del asiento de en medio puede viajar de forma más cómoda, eso si el respaldo no le resulta duro debido al apoyabrazos con posavasos que oculta.
Además de por su espacio, gracias al cual se han instalado múltiples huecos portaobjetos, cosa que agradezco, la gran superficie acristalada hace que la sensación de amplitud aún sea mayor.
Salgo de las plazas traseras para comprobar su maletero. La apertura funciona como la de cualquier Volkswagen con motor de combustión: jugando con el logotipo. El portón, que está fabricado en plástico y acero, me descubre un amplio espacio de carga que se caracteriza por sus formas regulares; lástima que al abatir los asientos, acción que se hace de forma muy fácil al pulsar un botón, no quede una superficie plana. Son 385 litros los que cubica, cinco más que el Golf. Y, además, cuenta con una trampilla que facilita transportar elementos de gran longitud, como, por ejemplo, unos esquís.
Volkswagen adelanta al resto de marcas con coche eléctrico al ofrecer muchas variantes de potencia, batería -y por ende autonomía-, y acabados. Por ahora no hay nada igual en el mercado. Y es que el vehículo de la prueba, el Volkswagen ID.3, está disponible con potencias comprendidas entre los 126 y los 204 CV y autonomías que van de los 333 a los 549 kilómetros
Prueba del Volkswagen ID.3 Pro Performance
En carretera me llama la atención lo bien insonorizado que está. A pesar de montar unas grandes llantas de 19 pulgadas con neumáticos ecológicos, el ruido de rodadura es mínimo. El aerodinámico es más acusado, pero he de decir que las rachas de viento durante la prueba son constantes.
A su lograda forma de absorber las irregularidades de la calzada se suma la comodidad de sus asientos, que equipan apoyabrazos en sus extremos interiores.
No es un coche deportivo, pero podría serlo. Porque, además de acelerar de 0 a 60 km/h en el mismo tiempo que el (historia) Golf GTI, tiene una respuesta muy buena en los virajes, puesto que el centro de gravedad es muy bajo al estar las baterías alojadas en el piso. Se suma la diversión de llevar un coche de propulsión con el motor detrás, como si de un Porsche 911 se tratase. Acompaña una dirección rápida y bastante precisa y una suspensión que mantiene la carrocería sin apenas oscilaciones laterales. Y aunque los frenos traseros son de tambor, la ejecución es satisfactoria.
Y si no te pasas con el pedal derecho, puedes lograr un consumo medio 16,6 kWh, que es lo que hemos obtenido durante el recorrido, que ha combinado ciudad y carretera a partes iguales.
Finalizada la prueba del Volkswagen ID.3 Pro Performance, me dispongo a devolver el vehículo, y por ello me dirijo al centro de la ciudad, lugar donde es el rey gracias a su etiqueta 0 emisiones. De camino, activo el navegador y la velocidad de crucero adaptativa con el asistente predictivo de eficiencia, con lo que el vehículo se adapta a los acontecimientos inminentes y actúa de forma automática. Se acerca una curva pronunciada, como me avisa la pantalla del sistema de infoentretenimiento, y el coche reduce la velocidad solo. Pero este no es el único sistema que puede equipar, porque también están disponibles el asistente de atascos, el ‘Emergency Assist’, protección de ocupantes predictiva en conjunto con el ‘Front Assist’ y los faros Matrix LED IQ Light con control ‘Light Assist’ para luz larga. Porque el 'Head-up-Display de realidad aumentada', que puede proyectar la información en el parabrisas, en tres dimensiones y a una distancia de entre tres y diez metros, se incluirá en breve en el sistema gracias a una actualización. Y sí, este coche está conectado a Internet y puede recibir actualizaciones para tenerlo al día, como presume Tesla.
Lo que no consigue Elon Musk con sus automóviles es que todo el coche se produzca con energía 100% renovable, desde sus componentes, pasando por el montaje, hasta su achatarramiento. Además, la marca se encarga de las baterías después de su vida útil mediante el reciclaje o su reutilización en conceptos Second Life. Por algo el ID.3 es el primer coche CO2 neutral.
Momento de la carga
El precio del Volkswagen ID.3 Pro Performance (425 km y 204 CV) parte 36.145 euros -sin descuentos ni ayudas-, cantidad similar a la de un Golf bien equipado con menos potencia, mientras que el ID.3 Pro S (549 km y 204 CV) comienza en 40.615 euros. Desde el de acceso, el equipamiento de serie incluye: asistente de frenada de emergencia ‘Front Assit’, ‘Lane Assist’, control por voz, ID.Light, luces traseras LED, ‘Air Care Climatronic’ y faros LED con modo de luz de cruce automático, entre otros elementos.
| Ficha técnica Volkswagen ID.3 Pro Performance | ||
| Motor | Tipo | De imanes permanentes |
| Cambio | 1 marcha | |
| Potencia máxima | 150 kW (204 CV) | |
| Par máximo | 310 Nm | |
| Autonomía | Kilómetros | Hasta 425 km |
| Batería | Tipo | Iones de litio / 58 kWh |
| Tiempo de carga | n.d. | |
| Suspensión | Delantera | McPherson Resorte helicoidal Barra estabilizadora |
| Trasera | Paralelogramo deformable Resorte helicoidal Barra estabilizadora | |
| Frenos | Delanteros | Discos ventilados |
| Traseros | Tambor | |
| Dimensiones | Longitud | 4.261 mm |
| Anchura | 1.809 mm | |
| Altura | 1.568 mm | |
| Distancia entre ejes | 2.771 mm | |
| Maletero | Volumen | 385 litros |
| Peso | Peso | 1.794 kg |
| Prestaciones | Velocidad máxima | 160 km/h |
| Aceleración 0-100 Km/h | 7,3" | |
| Consumo | Combinado | 15,5 kWh/100 km |
| Velocidad baja | n.d | |
| Velocidad media | n.d | |
| Velocidad alta | n.d | |
| Velocidad muy alta | n.d | |
| Emisiones | Emisiones de CO2 | 0 g/km - Etiqueta 0 |
| Precio | Precio oficial | Desde 36.145 euros |
Fotos: Mikel Prieto Productions
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| Puntuación | |
| RESUMEN Volkswagen quiere cambiar la electromovilidad y el primer paso es este ID.3. Ha creado un buen producto, de precio ajustado para tratarse de un coche eléctrico y capaz de realizar viajes largos gracias a sus 549 kilómetros de autonomía. | 4 PUNTUACIÓN GENERAL |