Ser ‘el primero de’ siempre da caché. Valoramos a los pioneros, es inevitable, porque tuvieron la capacidad de innovar en su día, de atreverse con algo que hasta nunca se había hecho, y así abrir puertas hasta entonces cerradas para el resto. Es por eso que, pese a que los que vengan detrás seguramente perfecciones la fórmula y sean todavía mejores, reverenciamos a los originales porque fueron los que lo hicieron posible. Hoy en día estamos más que acostumbrados a ver prototipos, pero el primer concept car de la Historia fue el que marcó el camino a seguir.

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Se trata del Buick Y-Job Concept, un modelo de 1937 que, visto desde la perspectiva actual e incluso desde la de aquella época, parece un vehículo bastante normal, alejado de las locuras que suelen acompañar a los prototipos de hoy en día. Sin embargo, era todo un adelantado a su tiempo.

La idea tras este descapotable parte de Harley J. Earl, primer jefe de diseño de General Motors (que solo ha tenido siete en total), y de su equipo GM Styling. El objetivo de Earl con este modelo era, por un lado, ofrecer una esperanza de futuro en el desolado ambiente que reinaba tras la Gran Depresión y, por otro, combinar su visión del mundo del automóvil con tecnologías que marcaran el camino de la marca en años venideros.

El primer concept car de la Historia

En muchos casos esto suena a palabras grandilocuentes, pero el Y-Job lo hizo realidad: como primer concept car de la Historia, la mayoría de los dispositivos con los que contaba solo pudieron hacerse realidad en los modelos de producción más de una década después, en los Buick de los años 50.

La base del descapotable era el chasis de un Buick Century, que se alargó hasta los 5.300 mm de longitud, se ensanchó y se rebajó. El encargado del diseño fue George Snyder y quien lo construyó fue el jefe de ingenieros de GM de aquella época, Charlie Chayne.

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Su diseño era (y es, porque sigue conservándose y es perfectamente funcional) una auténtica delicia: el negro brillante le da mucho lustre a las formas redondeadas y alargadas de la carrocería, los cromados de parrilla, paragolpes, ventanillas y laterales le aportan clase, y las pequeñas ruedas de 13 pulgadas, con tapacubos limpios y el lateral del neumático blanco dejan más que claro que es hijo de su época.

Pero ahí para la referencia vintage, puesto que el apartado tecnológico y las soluciones que empleaba no eran para nada comunes para los años 40: montaba un motor de 140 CV asociado a una caja de cambios automática, el techo duro se descapotaba mediante un sistema eléctrico, los faros eran escamoteables, los tiradores de las puertas estaban integrados en la carrocería y los elevalunas eran eléctricos.

El primer concept car de la Historia

Con tales avances, no es de extrañar que el propio Earl se lo quedara como coche propio y que lo utilizara a lo largo de toda la década siguiente, hasta el momento en que sus adelantos pasaron a estar presentes en los coches de serie de la marca. Durante todo ese tiempo recibió modificaciones de diversa índole de forma paulatina.

Ahora el siempre afortunado Jay Leno ha tenido la posibilidad de conducir el Buick Y-Job, el primer concept car de la Historia.

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