El Grupo B es considerado la edad dorada del Campeonato del Mundo de Rallyes. Coches vitaminados, normas poco restrictivas y la casi ausencia de apego por la vida dieron como resultado uno de los espectáculos automotrices más sonados de toda la historia. Solo estuvo en activo cinco años, pero sirvió para que muchos coches del Grupo B llegaran en versión de calle como unidades de homologación. Uno de los que no llegó a tiempo fue el Mitsubishi Starion Group B de 1984, aunque la marca japonesa lo intentó.

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Mitsubishi comenzó a planificar una versión del Grupo B del Starion en 1984, con una producción planificada de 200 versiones de calle para cumplir con las demandas del proceso de homologación. Esta versión de homologación estaría basada en el Starion coupé e introduciría cambios sutiles como muestran estas imágenes.

Mitsubishi Starion Group B (1984)

Mitsubishi Starion Group B

Si bien el estilo es algo más deportivo que el del Starion estándar, es bastante sutil si lo comparamos con sus rivales, el Ford RS200 o el Audi Quattro. Los cambios principales se concentraban en los pasos de rueda ensanchados y en grupo óptico delantero integrado, en lugar de los faros escamoteables originales. Todos los vehículos incluirían, además, una placa numerada para identificar a las 200 unidades.

El Mitsubishi Starion Group B también tenía tracción a las cuatro ruedas en lugar de una configuración de propulsión trasera como la que equipaba el Lancer 2000 Turbo al que iba a reemplazar en competición. Se cree que la potencia rondaba los 350 CV y que el peso sobre la báscula se detenía en los 1.000 kilos. No era tan potente como otros coches del Grupo B, pero su relación peso-potencia lo haría lo suficientemente competitivo.

Unos plazos de homologación que no se cumplieron

Mitsubishi Starion Group B

El Starion Group B incluso llegaría a competir como prototipo en el Rallye 1000 Pistes de 1984. Sin embargo, nunca llegó a la línea de salida de una carrera del WRC debido a los plazos de homologación. Mitsubishi había planificado su homologación para competir en 1986, el mismo año que el Grupo B fue cancelado debido a una serie de trágicos accidentes mortales que acabaría con la vida, entre otros, del piloto finlandés Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto en el Tour de Corse.

A pesar de que el proyecto no llegó a buen puerto, Mitsubishi decidió aprovechar todo el trabajo de ingeniería para desarrollar un nuevo coche. El siguiente coche de rallye en la historia del fabricante de los tres diamantes fue el Galant VR-4 del Grupo A. Tiene el honor de ser el primer Mitsubishi en ganar el campeonato, lo que animó a la compañía a desarrollar el Lancer EVO. En los años siguientes, Mitsubishi y su departamento de competición Ralliart se convertirían en uno de los referentes dentro del Mundial.

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