La trayectoria comercial del Citroën Ami llegaba a su fin con el ocaso de los años 70 y la firma de los dos chevrones necesitaba de un coche compacto que lo reemplazara. En el Salón de París de 1978, Citroën presenta el Visa, un vehículo diseñado para rivalizar con modelos que estaban gozando de una gran aceptación como el Volkswagen Golf o el Renault 5. Sin embargo, el público no adoptó el Visa con la misma emoción y la compañía francesa debía actuar para que éste no se convirtiera en todo un fracaso comercial. A principios de los 80, el prometedor éxito del Grupo B serviría de trampolín para el Visa si se desarrollaba un prototipo radical a la altura. En 1982, nace el Citroën Visa Lotus.

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El proyecto surgiría un año antes, en 1981, cuando los ejecutivos de Citroën deciden participar en el Campeonato del Mundo de Rallyes, en la emergente categoría del Grupo B. Pero esto era más fácil decirlo, que hacerlo. La firma gala tenía la base del Visa para el desarrollo de un prototipo radical a la altura de los coches que participarían en el campeonato, como el Audi quattro, el Peugeot 205 T16, el Renault 5 Turbo o el Lancia 037, pero no tenía las herramientas necesarias para conseguirlo.

Citroën Visa Lotus (1982), el origen del prototipo del Grupo B

Citroën Visa 1978
Citroën Visa (1978)

Citroën Sport decide entonces iniciar un proyecto para la fabricación de varios prototipos para el Grupo B. Esta fase de tanteo con diferentes fabricantes tuvo como resultado un total de ocho prototipos diferentes con potencias que iban desde los 145 CV hasta los 290 CV. Sin embargo, ninguno de ellos era lo suficientemente solvente e interesante para llevarlo a competición. Salvo uno.

Entre las opciones que barajaban, se encontraba la asociación con Lotus, quien contaba entre sus filas con los mejores ingenieros del mundo. Sin embargo, había un problema que ni siquiera los británicos podían solventar. El Visa Club sobre el que Citroën quería basar el prototipo no tenía el suficiente potencial como para superar al resto de prototipos del Grupo B.

Citroën Visa Lotus

Hablamos de un pequeño motor bicilíndrico de apenas 652 cc y 35 CV alimentado por carburadores con el que era impensable que el Visa, ni ningún prototipo desarrollado a conciencia, superara los tramos variados de los diferentes rallyes que conformaban el campeonato. Lotus entonces toma la decisión de donar un motor propio para este proyecto, y en Citroën se fijan en su máximo rival a batir, el Renault 5 Turbo, para ubicar la mecánica del Visa.

Mecánica Lotus, carrocería Citroën

El motor elegido por Lotus fue una unidad sobrealimentada de 2.174 cc y cuatro cilindros en línea que se alojaría en el centro del chasis de un Lotus Esprit. De este modo, se conseguía un gran reparto de pesos, pero esta decisión conllevaba una serie de reformas y modificaciones para hacer viable el proyecto. Y es que el Citroën Visa estaba concebido como un coche de motor y tracción delantera, por lo que su carrocería, el único elemento exterior que ofrecía Citroën, no estaba preparada para alojar el motor en posición central longitudinal.

Citroën Visa Lotus

En este punto entra en juego la astucia de Citroën, quien decide modificar radicalmente la carrocería del Visa. Todos los elementos fueron modificados en una u otra medida. El frontal se carenó, se equipó un nuevo parachoques, una nueva parrilla que perdía su fondo negro, un capó con cinco tomas de ventilación en la parte central y unas aletas delanteras ensanchadas. Pero el cambio más grande se realizó en el tren posterior.

La anchura se incrementó radicalmente en los guardabarros traseros para integrar entradas de aire que nutrieran de aire la admisión y ayudaran a mantener baja la temperatura de la bahía del motor. Esto también permitía aumentar el ancho de vías, incrementando la estabilidad del vehículo. Ya en la zaga, desde donde se aprecia mejor la nueva anchura de los guardabarros, encontrábamos un nuevo parachoques con dos salidas de escape y un pequeño spoiler ubicado bajo la luneta posterior.

Citroën Visa Lotus

El interior fue despojado de cualquier elemento superfluo, conservando tan solo una pareja de asientos de carreras con arneses de seguridad, un volante de competición y una jaula antivuelco obligatoria. Esto ayudó a mantener el peso a raya, bajando de los 1.000 kg en la báscula, lo que era clave para hacer un coche competitivo, mientras que unas enormes llantas con neumáticos de carreras eran todo lo que necesitaban para llegar al Grupo B.

También estaba el hecho de contar con una potencia de unos 210 CV cortesía del motor del Esprit. Por su parte, el equipo decidió aportar algo de la cosecha francesa al proyecto del Citroën Visa Lotus de 1982, la transmisión manual de cinco velocidades del Citroën SM. Una vez concluido el prototipo, el sueño de Citroën de llegar a la máxima categoría de los rallyes parecía al alcance de la mano, pero todo se acabaría torciendo en la siguiente fase del proyecto.

Unas pruebas deficientes y unos elevados costes de producción

Citroën Visa Lotus

Llegados a este punto, Citroën veía los frutos de su apropiada asociación con Lotus. El Citroën Visa Lotus era una realidad, un prototipo que ahora tenía que enfrentarse a la segunda fase de su programa de fabricación, las pruebas de desarrollo. Sin embargo, la historia toma un giro inesperado cuando los ingenieros de ambas marcas inician las pruebas y detectan que los resultados son deficientes y que realmente estaban lejos de ser competitivos.

A todo esto, se unen unos costes de producción demasiado elevados para la compañía de los dos chevrones, por lo que en Citroën deciden archivar finalmente el proyecto y competir con un BX 4TC. Este coche no llegaría hasta la temporada de 1986 (la última del Grupo B), y tan solo participó en los rallyes de Montecarlo, Suecia y Acrópolis, con un sexto puesto como mejor resultado en Suecia, el único rallye que además lograron completar.

Citroën Visa Lotus

En cuanto al Visa Lotus desarrollado cuatro años antes, pese a que Citroën logró la homologación del modelo para el Grupo B, al final nunca llegó a participar activamente. El sueño de la firma de los dos chevrones de desvanecía mientras observaban como Audi, Peugeot, Lancia y Renault, entre otros, se disputaban las victorias y campeonatos de constructores y pilotos.

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El Citroën Visa Lotus fue finalmente trasladado al conservatorio de Citroën en Francia, donde permanece hasta nuestros días. Si bien es cierto que la compañía no tuvo el mejor inicio en el mundial de rallyes, más tarde llegaría a dominar el campeonato y a conseguir numerosas victorias gracias, en parte, a pilotos de la talla del Sébastien Loeb, entre otros. Además, el proyecto del Visa Lotus no fue en vano, ya que inspiró a modelos como el Visa Chrono, el GTi o el Citroën Visa 1000 Pistes, aunque esta ya es otra historia.

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