Casi desde los albores de la industria automotriz, el volante y los pedales se convirtieron en la solución más eficaz para las tareas de control del vehículo. Una rueda que gira sobre su propio eje para gestionar la dirección del vehículo y unos pedales para controlar el acelerador, el freno o el embrague (en muchos coches incluso el freno de estacionamiento, entre otras funciones). Pero, los ingenieros jamás han dejado de estudiar nuevas soluciones para el conductor y, antes de que cualquier control desaparezca ante la llegada del coche autónomo, se han contemplado otros mecanismos prácticos como el que idearon los ingenieros de Mercedes, que crearon un prototipo del SL con joysticks en 1998 para estudiar esta tecnología.

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El concepto de eliminar el volante y los pedales en un coche parecía algo utópico a mediados de la década de 1990. Por ello, como sigue ocurriendo hoy en día, cualquier vehículo que prescindiera de ellos era rápidamente catalogado como prototipo. Esto ocurrió con el Mercedes F200 Imagination Concept, un estudio de 1996 que portaba dos joysticks en lugar de volante y pedales para controlar el vehículo, o lo que es lo mismo, la antesala de un modelo mucho más cercano a la producción que nacería tan solo dos años más tarde.

Mercedes creó un prototipo del SL con joysticks en 1998 para estudiar esta tecnología

Mercedes F200 Imagination Concept 1996
Mercedes F200 Imagination Concept (1996)

Concretamente, en 1998 la compañía alemana revela un Mercedes SL R129 al que había retirado pedales y volante, y en cuyo lugar habían instalado dos joysticks, uno a cada lado del puesto del conductor, que gestionaban tanto la dirección, como la aceleración y la frenada. Este mecanismo, que era completamente funcional en el Clase SL, se implementó con el único fin de estudiar la tecnología drive-by-wire.

¿Qué es el concepto drive-by-wire? Básicamente, se trata del uso de sistemas eléctricos o electromecánicos para realizar las funciones del vehículo que hasta ahora se conseguía por medios meramente mecánicos. Por ejemplo, una dirección eléctrica reemplazó a la dirección mecánica, el pedal del acelerador electrónico o incluso el selector de la caja de cambios, que en muchos coches de producción es totalmente electrónico, es decir, no está conectado mecánicamente al cambio, sino a una centralita que transfiere la instrucción directamente a la transmisión.

Mercedes SL R129 joysticks 1998
El prototipo del SL R129 con joysticks se puede ver en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart

Volviendo al Mercedes SL con joysticks creado en 1998, la firma de la estrella denominó este sistema como sticks laterales y rápidamente fue comparado con los controles de los videojuegos y los de los aviones. “Un puente técnico hacia la aviación”, lo denominaban en el departamento de marketing de Mercedes-Benz. El prototipo, que forma parte de la colección del Museo Mercedes en Stuttgart, Alemania, se podía conducir, acelerar, girar, frenar, tocar el claxon y activar los intermitentes directamente desde los joysticks ubicados a cada lado del asiento del conductor, uno sobre la consola central y otro en el panel de la puerta.

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Técnicamente, se podía conducir tanto con uno como con los dos joysticks. “El R129 con sticks laterales fue el resultado completamente operativo de muchos años de investigación sobre la conducción sin volante y pedales en Mercedes-Benz”, argumentaba la propia compañía. “Proyectos como este SL controlado electrónicamente son una expresión de la voluntad constante de innovación, y atestiguan el hecho de que Daimler asume la responsabilidad del desarrollo permanente del automóvil como un sistema de movilidad de vanguardia”.

Mercedes SL R129 joysticks 1998
Los joysticks controlaban la dirección, la aceleración, los frenos, los intermitentes e incluso el claxon

Los joysticks del Mercedes SL permitían eliminar bastantes componentes dentro y fuera del vehículo, como el volante y los pedales, y simplemente bastaría con mover los sticks de un lado a otro para mover la dirección. En este caso, los ingenieros de Mercedes utilizaron el espacio adicional en el salpicadero del R129 para agregar una bandeja extraíble con una estación de trabajo móvil de finales de los 90.

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Sobra decir que esta tecnología jamás llegó a materializarse en un vehículo de producción que los compradores de Mercedes pudieran encontrar en los concesionarios, y mucho menos circulando por las carreteras. Un sistema de joysticks requeriría de un largo y complejo proceso de homologación para cumplir con las exigencias de seguridad de la Unión Europea, pero demuestra que la conducción sin volante ni pedales es una realidad desde hace mucho tiempo, y Mercedes no fue la única compañía en atreverse a innovar en este campo.

Fuente: The Drive

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