En 1966, la marca del tridente acudió al Salón de Turín con una novedad muy importante, un coche que se acabaría convirtiendo en uno de sus modelos más icónicos: el Maserati Ghibli. Este GT cumple ahora 55 años y fue el modelo que inició una tradición en la firma italiana, la de denominar a sus creaciones con un nombre de viento.

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Esta tradición se mantiene hoy con el Grecale, el último modelo de Maserati que veremos el año que viene, un SUV más pequeño que el Maserati Levante. Ghibli es un viento poderoso y cálido procedente del norte de África, que arrastra una gran cantidad de arena. Este fue el nombre elegido para denominar el deportivo italiano en 1966, dada su velocidad y el calor de sus especificaciones técnicas y estilísticas.

Maserati Ghibi: 50 años del viento africano

Maserati Ghibi

Maserati llevó al Motor Show de Turín un precioso coche con una imagen muy deportiva, pero sin estridencias. Una de sus principales características era la escasa altura de su elegante capó, para lo cual, fue necesario equipar el motor con un sumidero seco, una solución que solo se utilizaba en las carreras. También se montó un chasis tubular.

El diseño fue obra de Giorgetto Giugiaro que, por aquel entonces, trabajaba en Ghia. La seña de identidad que introdujo Giugiaro fue la integración de los volúmenes: no había distinción entre la carrocería y el habitáculo, no estaban separados ni superpuestos, sino que se unieron formando una sola superficie. Las líneas eran geométricas y tensas, pero transmitían una sensación de rigidez.

Faros escamoteables y un pilar trasero triangular

Maserati Ghibi

Otras características del Ghibli fueron sus originales faros escamoteables, utilizados por primera vez en la marca italiana. Además, lucía una parrilla frontal muy delgada con el logo del tridente en el centro. La vista lateral realzaba la esbelta línea del Ghibli: un capó largo y bajo, un parabrisas muy inclinado y proporciones perfectas sin decoración superflua.

El pilar trasero triangular adquirió su propia identidad, convirtiéndose en un componente icónico y recogido más tarde por otros modelos de la marca. El interior muestra dos asientos y una instrumentación en la que prevaleció el diseño original sobre los componentes individuales.

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Bajo el capó, montaba un motor V8 de 4.7 litros y 330 CV, seguido posteriormente de una versión más potente de 4.9 litros. El resultado fue un Gran Turismo que se mantuvo fie a un diseño exclusivo, estilo lujoso y un correcto equilibrio entre potencia y confort.

El ejemplo a seguir para Henrry Ford II

Maserati Ghibi

Tras su presentación, el Maserati Ghibli fue lanzado al mercado en 1967 y, un año después, ofreció una transmisión automática de manera opcional, así como una caja manual de cinco relaciones. A partir de 1969, lanzó la versión descapotable, llamada Spyder.

Entre 1967 y 1972, se vendieron un total de 128 Ghibli Spyder y más de 1.200 con carrocería coupé. Uno de ellos fue adquirido por Henrry Ford II, nieto del fundador de la marca norteamericana, que lo colocó en un vestíbulo del Centro de Desarrollo de Productos de Ford en Detroit, como ejemplo a seguir y fuente de inspiración.

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