El Lancia ECV2 es uno de los grandes protagonistas de los coches de rallye del Grupo S. Un nuevo conjunto de normativas para competir en rallyes que intentase restar algo de peligrosidad al Grupo B. Y es que en este estaba habiendo demasiados accidentes, con víctimas mortales incluidas. Para impedir más desgracias en un futuro, la FIA pensó en reducir la potencia de los coches del Grupo S. Sin embargo, el desarrollo de los modelos estaba enfocado al Grupo B… para limitarlos después. Así fue como nació, entre otros, este Lancia ECV2, un coche solo apto para los pilotos más experimentados.

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‘Hijo’ del Lancia ECV1… y más aerodinámico

Para comprender la construcción del Lancia ECV2 hace falta explicar cómo era el Lancia ECV1, su antecesor. Fue presentado en el Salón del Automóvil de Bolonia en 1986, cuando el fin del Grupo B ya estaba cantado. Se convirtió en todo un icono entre los coches de rallye nada más ser presentado gracias a elementos como un chasis compuesto de materiales ligeros y duraderos -principalmente kevlar, aluminio, fibra de vidrio y fibra de carbono- o un propulsor biturbo de 1,8 litros que entregaba 600 CV… con un peso de tan solo 930 kg en la báscula. Su imagen era muy parecida a la del Lancia Delta S4 del Grupo B, pero sus dimensiones eran más contenidas.

Lancia ECV2

Fue únicamente dos años después cuando salió a la luz el Lancia ECV2. Un coche de rallye que mejoraba a su predecesor en todos los aspectos. El desarrollo del Lancia ECV2 surge de un acuerdo de colaboración entre la firma italiana y la también transalpina Abarth. Uno de los cambios más notables frente al ECV1 es la recolocación de los radiadores y del intercooler con el fin de mejorar el rendimiento… y su motor. Por cierto, las siglas ECV responden a Experimental Composite Vehicle, que traducido al castellano viene a significar algo como ‘vehículo compuesto experimental’.

Un diseño adelantado a su tiempo

El diseño del Lancia ECV2 se distingue a simple vista gracias a su aerodinámica, que estaba mucho más cuidada. Frente a las cuadradas formas de la carrocería del Lancia ECV1, el Lancia ECV2 exhibía unas líneas más redondeadas y menos angulosas en el frontal. Además, en el capó tenía dos entradas de aire enormes. Eso sí, en el resto del coche mantenía una silueta musculosa, culminada por un alerón tremendo cuya eficacia fue probada en el túnel del viento y que se ubica en la parte baja de la luneta trasera.

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Los colores de Martini Racing le dan un toque muy especial y están presentes en las taloneras, cubriendo la distancia entre ejes, y uniendo los faros traseros. Justo en la parte lateral, antes de las ruedas posteriores, incluye un vinilo decorativo en el que se puede leer el nombre del modelo. Llama poderosamente la atención la práctica ausencia de los voladizos traseros, pues la longitud del vehículo casi se termina al llegar a los neumáticos de detrás.

El Lancia ECV2, con motor Triflux

El motor del Lancia ECV2 -y el del ECV1- es de tipo Triflux. Esta denominación obedece a la forma en la que están colocadas las válvulas y a la forma en la que pasa el aire por el motor. Además, las válvulas de escape y de admisión se encontraban colocadas una en cada lado de la cabeza del cilindro, lo que hacía que se enfrentasen en diagonal y que estuviesen separadas de los colectores. Lo que se consiguió con ello es que cada colector de escape fuese asociada a uno de los dos turbos y que las temperaturas estuviesen equilibradas, en vez de contar con la parte de la admisión fría y la del escape caliente.

De esta manera, cuando se circulaba a baja velocidad la respuesta del propulsor era muy buena debido a que uno de los turbos estaba cerrado, forzando a los gases a entrar por el otro. Mientras tanto, cuando se le exigía al motor más potencia y revoluciones, la turbina del otro turbo comenzaba a funcionar de forma paulatina, y el otro seguía en marcha en paralelo. Con todo esto se logró eliminar el ‘lag’, incrementando el rendimiento. El responsable del desarrollo de este motor fue el que sería jefe de la Escudería Ferrari de Fórmula 1 a principios de los ’90, Claudio Lombardi.

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En total, la potencia del Lancia ECV2 alcanzaba aproximadamente los 600 CV, aunque no es oficial y se comenta que podría llegar incluso a los 650 CV. Todo ello pesando unos 900 kg. El resultado es una aceleración de 0 a 200 km/h en menos de 10 segundos. Una locura. A pesar de no ser tan conocido como otros modelos míticos de Lancia como el Stratos o el Delta Integrale, el Lancia ECV2 es una auténtica obra de arte.

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