Antes de 2023, los 150 municipios que hay en España con más de 50.000 habitantes deberán contar al menos con una. Las áreas en las que los automóviles de combustión interna tendrán restringido el acceso, como la suspendida Madrid Central o la ZBE de Barcelona, dejarán de ser cosa de las dos grandes ciudades para convertirse en parte habitual del paisaje urbano en nuestro país. Cada una con su propio símbolo, conocido por los habitantes del lugar, pero no por los de fuera. Por eso, la DGT ha decidido crear una señal para las Zonas de Bajas Emisiones, que sea igual para todos.

Como puede verse en la imagen, se trata de una muy similar a la R103, que prohíbe la entrada “a vehículos de motor, excepto motocicletas de dos ruedas”. Solo que, en este caso, se incluyen unos puntitos para representar los humos que salen del tubo de escape. En la parte inferior, se informa de qué distintivos ambientales están excluidos de la prohibición, algo que determina cada entidad local.

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La Dirección General de Tráfico asegura en un comunicado que ha creado este nuevo diseño “tras las peticiones realizadas por operadores de transporte” y por los propios ayuntamientos “de contar con una señal armonizada para todas las ciudades españolas”. La idea es evitar así el caos de tener casi 200 señales distintas repartidas por toda la geografía.

El organismo también recuerda que la Unión Europea ya instó a los gobiernos “a publicar definiciones y protocolos comunes de información” sobre las ZBE. El objetivo, explican, es “que las ciudades sean seguras, saludables y competitivas”. Y que “los residentes, operadores de transporte, repartidores y visitantes de las zonas urbanas conozcan con antelación las restricciones vigentes y puedan gestionar su movilidad”.

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Además de publicar la nueva señal para las Zonas de Bajas Emisiones, la DGT pide a los municipios que le informen de las calles que forman parte de las mismas, para incluirlas en su plataforma DGT 3.0 y en el Punto de Acceso Nacional de información de tráfico. De este modo, “los fabricantes, los navegadores y las aplicaciones de movilidad podrán conocer el grado de restricción que afecta a sus itinerarios”, apuntan. Y así podrán recomendar las rutas más inteligentes.

Todo esto deriva de la reciente ley de Cambio Climático, que entró en vigor el pasado 22 de mayo. Esta norma obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a crear Zonas de Bajas Emisiones antes de 2023. Y también a aquellos de más de 20.000 habitantes que tengan incumplimientos en materia de calidad del aire, y a los territorios insulares.

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