A lo largo de 2022, Porsche ha celebrado el 50º aniversario de uno de sus modelos más legendarios y emblemáticos, el Porsche 911 Carrera RS 2.7. Vio la luz en 1972 y se caracterizaba por su novedoso y, al principio, controvertido alerón, que se ganó el apelativo de ‘cola de pato’. Sin embargo, tardó muy poco en convertirse en un icono del diseño y la aerodinámica.

El Porsche 911 Carrera RS 2.7 (esta es su historia) nació con el objetivo de construir 500 unidades para homologar la versión de carreras que debía competir en el Grupo 4. Algunos pensaron que no llegaría ni a las 100 unidades vendidas, pero fue tal el éxito que al final se construyeron 1.580 ejemplares.

De criticada a icono del diseño: así nació la ‘cola de pato’ del Porsche 911 Carrera RS 2.7

Casi todo lo que es nuevo recibe críticas al principio y, más tarde, esas críticas se convierten en aceptación por parte del público. La historia está llena de ejemplos, como el arte. Que se lo digan a Picasso, Van Gogh, Monet, Renoir, Matisse y toda la generación de artistas de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, que fueron criticados hasta la saciedad y hoy están en los museos más importantes del mundo.

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Las primeras personas que miraron con recelo la zaga de aquel Porsche fueron los responsables del departamento de ventas. Debían dar salida a 500 unidades del 911 RS 2.7 y no las tenían todas consigo. De hecho, pensaban que no serían capaces de convencer a más de cien clientes. En aquel momento fue cuando surgió la denominación “Entenbürzel” o ‘cola de pato’, por la similitud que guardaba el alerón con ese animal.

El alerón diseñado por Tilman Brodbeck y Hermann Burst

Como recogen los compañeros de Top Gear, todo empezó en 1971, cuando Peter Falk, responsable de la división de motorsport de Porsche, decidió contratar a Hermann Burst para trabajar en el desarrollo del Porsche 917. Burst era un ingeniero con experiencia aerodinámica desde que entró en el túnel de viento en 1967 para realizar unos estudios en la Universidad para diferentes marcas, como Mercedes y Audi, y también hizo estudios sobre aeronáutica.

El éxito en Le Mans fue rotundo y Burst se unió al equipo de desarrollo de un nuevo modelo de calle, una variante más deportiva del Porsche 911, equipada con un motor de 2.7 litros para homologarlo como coche de carreras del Grupo 4.

cola de pato Porsche

Por su parte, Tilman Brodbeck, ingeniero aeronáutico, se incorporó a Porsche en octubre de 1970, con solo 26 años, y diseñó junto con Hermann Burst la ‘cola de pato’ que ya se ha hecho legendaria. Brodbeck explica en Christophorus, la revista para clientes de Porsche, que “por aquel entonces, el 911 y muchos otros coches tenían un diseño muy característico: eran planos por abajo, abovedados por arriba y terminaban en punta en su extremo posterior. Este tipo de forma genera elevación”.

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En efecto, esa fuerza ascendente generada por el aire habría impedido al 911 RS 2.7 alcanzar la velocidad en curva que sí permitían su motor y su chasis. Los ingenieros se dieron cuenta rápidamente de las consecuencias negativas que tendría esa terminación de la parte trasera en las prestaciones del coche. Un argumento que, a la postre, acabaría convenciendo también a los expertos en ventas y en diseño.

Los beneficios de la «cola de pato»

cola de pato Porsche

El túnel de viento puso de manifiesto aquel problema. La solución pasaba por añadir un elemento aerodinámico capaz de contrarrestar esa fuerza ascendente que se generaba. Con un alerón provisional que se diseñó a partir de alambre y finas planchas de metal, en apenas dos días de ensayo se consiguió reducir el coeficiente de elevación Cz nada menos que en dos tercios, hasta quedar en 0,08.

Al mismo tiempo, se mejoró el valor Cx y la velocidad máxima subió 4,5 km/h, hasta los 240 km/h, una cifra notable para la época. Puede parecer poco, pero para un nueveonce con apellido RS era algo extraordinario. No hay que olvidar que, a menudo, en la competición todo se decide por centésimas de segundo. Eran tantas las ventajas que aportaba la ‘cola de pato’, que hasta los más críticos dieron su brazo a torcer.

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Cuando el 911 Carrera RS circulaba a alta velocidad, el alerón generaba 100 kg de carga y hacía que la zaga se hundiera. Esto obligó a desarrollar también un alerón delantero que proporcionara presión positiva y redujera la resistencia al aire. En realidad, esta pieza ya se instalaba en los modelos de 2.5 litros de 1971. Estaba construida en fibra de vidrio que permitía rebajar le peso delantero y, para compensarlo, colocaron un depósito de gasolina de 85 litros.

Un icono del diseño que tuvo sus inconvenientes legales

Como curiosidad, además de los recelos iniciales en el departamento de ventas, Porsche tuvo que superar otros escollos a lo largo del desarrollo del famoso alerón. En concreto, se las tuvo con el gobierno alemán, quien consideró que el alerón podía ser peligroso para los ciclistas que se acercaran por detrás y denegó el permiso para fabricarlo. Pero la marca llevó el caso a juicio y ganó.

“Al final, los 500 vehículos que hacían falta para la homologación del 911 Carrera RS 2.7 en el Grupo 4 se vendieron más rápidamente de lo esperado”, recuerda Brodbeck. Efectivamente, los aficionados de Porsche le cogieron el gusto a aquel alerón y a hacer vueltas rápidas en los circuitos. Y ese elemento aerodinámico se convirtió en novedad absoluta para los coches de calle. Así nació la ‘cola de pato’, que figura con el número 2238704 en el Registro de Patentes de Alemania, con fecha 5 de agosto de 1972.

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