Los coches icónicos de competición y del 'motorsport' no abundan. Existen una serie de modelos que tienen un aura especial, que están mitificados gracias a su buen hacer en el mundo de las carreras. En este artículo hemos reunido varios de los más importantes. Modelos que perviven en el recuerdo a pesar del paso del tiempo y de la llegada de las nuevas tecnologías.

Porsche 956

coches icónicos de competición

El primero de los coches icónicos de competición que conforman esta lista es un Porsche. Stefan Bellof completó un tiempo por vuelta en el circuito de Nürburgring de 6 minutos y 11,13 segundos durante la sesión clasificatoria para los 1.000 km en dicho trazado alemán. Un récord que sigue vigente a día de hoy.

Lo obtuvo a bordo del Porsche 956, así que imagina el potencial de este modelo cuando realizó eso en la década de los años '80. Asimismo, este coche fue campeón en las 24 Horas de Le Mans en cuatro ocasiones consecutivas, entre 1982 y 1985. Estaba propulsado por un motor de 2,6 litros y 6 cilindros con más de 600 CV de potencia.

Nissan GT-R R32

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¿El nombre de Godzilla te suena de algo? Efectivamente, así es como se conoce con 'cariño' al impresionante (prueba) Nissan GT-R. Un coche que comenzó a llamarse así hace años, con la puesta en escena de la versión Skyline R32 y su dominio en todo tipo de eventos automovilísticos en Asia y Australia.

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Destruyó a cualquier oponente que se le ponía por delante y ganó 29 campeonatos japoneses de turismos (JTCC). El 100% de los que participó en la década de los '90. Estaba propulsado por una variante modificada del motor RB26DETT, un bloque de 2,6 litros con unos 550 CV de potencia... en un coche de aproximadamente 1.250 kg de peso.

BMW M3

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Al igual que pasó con el Skyline R32, el primer modelo de la saga M3 de BMW, el (prueba) BMW M3 E30 exhibió un dominio incontestable en lo que respecta a las competiciones automovilísticas. Su nombre tiene las letras doradas en varias modalidades, lo que le convierte en uno de los coches de competición más versátiles.

En este sentido, seguramente el único coche al que se pueda comprar es al Porsche 911. Bajó el capó del M3 de competición, cuyo peso no superaba los 950 kg en total, había un motor de gasolina de 2,3 litros de cilindrada capaz de erogar más o menos 300 CV a 8.200 rpm.

Porsche 917

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Si hablamos de coches icónicos de competición, ya ves que nos ha sido completamente imposible meter un solo Porsche. El Porsche 917 también era de obligada figuración en esta lista; un modelo con el que la firma de Stuttgart se proclamó campeón en Le Mans y en varias carreras más de resistencia.

En su iteración final estaba propulsado por una mecánica V12 turboalimentada de 5,4 litros de cilindrada que superaba la cifra de 1.000 CV. Con él, era capaz de superar los 380 km/h de velocidad punta, dato difícil de alcanzar en la actualidad... y conseguido en los '70. Hubo varias configuraciones llamativas, pero el Pink Pig y el Gulf Livery se llevan la palma.

Ford GT40

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El (prueba) Ford GT son palabras mayores, pero si hablamos del Ford GT40 nos referimos a uno de los coches de competición más conocidos que han existido jamás. El modelo americano que puso en jaque tanto a Ferrari como al gran Enzo no necesita demasiadas presentaciones.

En el año 1966, después de varios años de perseverar, Ford se hizo con el campeonato de las 24 Horas de Le Mans y repitió la victoria durante los dos años siguientes. Hay diferentes versiones del GT40, y las últimas iban dotadas de un poderoso motor V8 de 7,0 litros de cilindrada.

McLaren F1

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El F1 es uno de los McLaren más importantes de toda la historia de la marca británica, y quizá el que más. Cuando hizo su debut, prácticamente redefinió lo que era un hiperdeportivo. Se convirtió en el coche más rápido del mundo y se aferró a su corona durante mucho tiempo.

McLaren pensó que correría en el campeonato FIA GT y construyó el F1 GTR que se hizo con el primer puesto en las 24 Horas de Le Mans de 1955, superando a muchos rivales especialmente diseñados para ello. La variante más extraña de este inglés fue la GTR Long Tail.

Lancia Stratos

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Cuando salió, el Lancia Stratos era un extraño en el mundo de la automoción. Un vehículo que fue construido con el único propósito de dominar el panorama de los rallyes... y el primer coche en hacerlo. Podríamos decir que se trata del Lancia más icónico fabricado jamás.

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Aun así, habiendo modelos como el Lancia 037, esta es una afirmación muy atrevida. Pero seguimos pensando igual. Este pequeño y peculiar italiano ganó el campeonato mundial de rallyes durante tres años seguidos en la década de los años '70.

Mazda 787B

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Este Mazda no solo es uno de los coches icónicos de competición que deberías tener en cuenta, sino que probablemente estemos ante el modelo de carreras japonés más célebre de todos los tiempos. Aun así, su currículum no parece tan glorioso como el de otros modelos de este ranking.

Solo ha ganado una vez las 24 Horas de Le Mans, y hay quien sostiene que tuvo suerte. Pero es especial. Tiene un motor rotativo R26B de 2,6 litros y logró imponerse a todos sus rivales, los cuales contaban con un bloque convencional. No parece que fuese por casualidad o suerte.

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