A cualquier amante del mundo de la automoción que se precie le gustan los coches clásicos japoneses. Bueno, los nipones y cualquiera que se ponga por delante. En esta selección te vamos a desvelar varios de los más deseados por los coleccionistas que proceden del país del sol naciente. Así que si te gusta alguno, date prisa, porque lo más seguro es que su precio crezca a lo largo de los próximos años.

Mitsubishi Eclipse

coches clásicos japoneses

Mitsubishi tiene un tesoro en el Eclipse. Un coupé deportivo mítico de la firma japonesa y cuya segunda generación está despuntando en precios actualmente. La versión más deseada es la que cuenta con un motor 2.0 de cuatro cilindros sobrealimentado por turbo, aunque el que dispone de tracción a las cuatro ruedas también se encuentra muy valorado. ¿Lo recuerdas de Fast and Furious?

Nissan 300ZX

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Uno de coches clásicos japoneses más famosos de Nissan es el 300ZX, al que también se le conoce como Fairlady Z en el país nipón. Cuenta con un propulsor V6 biturbo de 3,0 litros de cilindrada que roza los 300 CV de potencia y los 380 Nm de par motor máximo. Con esto consigue pasar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos, y lo mejor de todo es que tiene un diseño espectacular.

Mazda RX-7

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Este RX-7 cuenta debajo del capó con uno de los mayores activos que Mazda ha tenido en su larga trayectoria: el motor rotativo. Con sus dos turbocompresores, entrega más de 230 CV de potencia y gracias a una carrocería de aluminio (y por ende un bajo peso) y el motor central delantero este coupé japonés es una máquina de sensaciones. Si no fuera por diversos problemas de fiabilidad, sería el coche deportivo definitivo.

Honda NSX

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Cuando al NSX se le pasó a conocer como 'el Ferrari japonés', fue por algo. Este Honda estaba fabricado de aluminio y contaba con 270 CV de potencia, cortesía de un motor V6 de 3,0 litros. Su comportamiento dinámico era muy radical. Sin embargo, la diversión que ofrecía al volante estaba fuera de toda duda. Es uno de los coches clásicos japoneses más cotizados a día de hoy.

Toyota Supra

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Este Toyota es otro de esos coches de A todo gas que se han convertido en todo un icono. La cuarta generación, que es la que ves en la imagen, es la más atractiva por estética de toda su historia. O al menos así se le considera, a pesar de que sea algo subjetivo. Su motor biturbo de 3,0 litros y 320 CV también tiene buena parte de culpa. Su valor no hace más que aumentar a medida que pasan los años.

PRUEBA: Toyota Supra A80 (1994)

Subaru Impreza 22B

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Subaru fabricó el Impreza 22B en el año 1998 para celebrar su 40 cumpleaños, así como tres títulos consecutivos del Mundial De Rallyes. Esta variante de 2,2 litros eroga 280 CV de potencia, y es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos. Pero también tenía algunas 'chuches', como unas llantas de aleación específicas de 17 pulgadas y una suspensión firmada por Bilstein.

Mitsubishi 3000 GT

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El Mitsubishi 3000GT estaba movido por un 3.0 V6 de 320 CV. Equipaba una suspensión específica y un sistema de tracción a las cuatro ruedas que le convertía en un deportivo japonés estable, pero también muy cómodo en marcha. Lo cierto es que es considerado un adelantado a su tiempo. Ahora bien, eso también le provocó algunos problemas de juventud, lo que mermó su fiabilidad.

Toyota Celica GT-Four

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El Toyota Celica GT-Four es también uno de los grandes éxitos de la firma japonesa a finales del siglo pasado. Hubo tres generaciones, siempre movidas por un 2.0 sobrealimentado por turbo que empezó con una potencia de 190 CV... y se despidió de nosotros con 252 CV de fuerza. Es uno de los modelos más buscados de esta lista al ser un auténtico coche de rally homologado para circular por la vía pública.

Mazda MX-5

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El (prueba) Mazda MX-5 es el descapotable más vendido del mundo. Su bajo peso en combinación con su sistema de propulsión trasera y un cambio de marchas delicioso le convierten en todo un 'caramelito'. Encontrar una unidad de la primera generación, ya sea con el 1.6 de 116 CV o con el 1.8 de 128, en buen estado, es casi misión imposible. Y si lo consigues, verás que los precios están por las nubes. Diversión pura y dura.

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