El Volkswagen EcoRacer Prototype es uno de los prototipos de Volkswagen que más llaman la atención por su rareza, por lo menos en este siglo. Acostumbrados a unos diseños continuistas y poco arriesgados, la firma de Wolfsburgo se desmelenó en el Salón del Automóvil de Tokio en el año 2005. Allí presentó este Volkswagen EcoRacer Prototype, un concept car de Volkswagen que finalmente no salió a la luz… pero que podía haberse convertido en uno de los principales rivales del Mazda MX-5. Al menos eso es lo que dicen sus cifras sobre el papel.

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Volkswagen EcoRacer Prototype: todo un juguete

Divertirse al volante de un coche actual no es imposible, pero sí que es más complicado que en uno de hace 20 años debido al peso. Esto no supone un problema en el Volksawgen EcoRacer Prototype, un coche que para la báscula en 850 kg. Es decir, un peso pluma. Una de sus claves es que tan solo mide de largo 3,77 m, por 1,74 m de ancho y 1,21 de alto. Recuerda, sin ningún tipo de dudas, al Renault Spider. Ese pequeño deportivo francés de 3,79 m de longitud que, curiosamente, pesaba unos 150 kg más que este diminuto alemán.

Pero su secreto no es solo en que sea un coche muy corto. Una carrocería realizada en fibra de carbono juega un papel importantísimo en la ligereza del conjunto, pero a su vez es rígida. Este material también está presente en los refuerzos de seguridad del Volkswagen EcoRacer Prototype o en el difusor trasero. Mientras tanto, cuenta con algunas partes del paragolpes fabricadas en aluminio, un material que también pesa muy poco y que absorbe muy bien las vibraciones y los golpes.

Volkswagen EcoRacer Prototype

Consumo de risa y prestaciones de deportivo

El motor del Volkswagen EcoRacer Prototype va a juego con su nombre, formado por las palabras ‘eco’ y ‘racer’. En primer lugar, el consumo medio homologado de este prototipo es de tan solo 3,4 l/100km. Casi catorce años después de su presentación en la cita asiática, esta cifra continúa siendo fascinante. De todas formas, lo que puede parecer una herejía a los más puristas es que se trata de un bloque TDI.

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En concreto, su cubicaje es de 1,5 litros, y ya en esos tiempos estaba adaptado a la norma Euro 5. La potencia que desarrolla este propulsor, que se encuentra ubicado en el centro del vehículo, es de 136 CV a 4.000 rpm. Por su parte, el par motor máximo lo alcanza entre las 1.900 y las 3.750 rpm, y está cifrado en 250 Nm. La relación de compresión, por otro lado, es de 17,2:1. La única transmisión disponible es una automática DSG de doble embrague.

Volkswagen EcoRacer Prototype

Sin embargo, lo característico de su motor TDI es su proceso de combustión, que aúna los beneficios de las mecánicas diésel y de gasolina gracias a la utilización de combustibles sintéticos. Con todo, el Volkswagen EcoRacer Prototype es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos y de registrar una velocidad máxima de 230 km/h.

El original diseño del Volkswagen EcoRacer Prototype

Incluso con un motor y unas prestaciones tan resaltables, es el diseño del Volkswagen EcoRacer Prototype lo primero que hace que este concept brille. Cuenta con unas formas exteriores muy originales, con unos voladizos muy cortos, unas entradas de aire en las aletas traseras muy prominentes y el conductor sentado en el centro del vehículo. La parrilla frontal es enorme y está custodiada por unos grupos ópticos delanteros formados por dos faros redondos en disposición vertical. Detrás, las luces tienen forma de ‘C’.

Pero lo verdaderamente llamativo de su aspecto es el techo. Es rígido y se puede quitar por completo, haciendo que el Volkswagen EcoRacer Prototype sea un descapotable. Eso sí, siempre con un montante trasero que le da un aspecto ‘targa’ y que no tiene la luneta al ras, sino escondida en su interior. Además, el parabrisas se puede sustituir por otro mucho más bajo destinado a las carreras… con el que hay que ponerse sí o sí el casco.

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En el interior, minimalismo en estado puro. Casi todo el habitáculo está recubierto de fibra de carbono a la vista, salvo los asientos y el salpicadero, que se encuentran forrados de cuero y Alcantara. De las pantallas digitales, mejor olvidarse, pues la diminuta consola central está formada por un par de salidas de climatización, por el botón ‘warning’ y por los mandos de la propia climatización. Destaca también que no haya freno de mano tradicional y un espejo retrovisor situado en el centro del salpicadero. En cualquier caso, un coche realmente curioso.

Volkswagen EcoRacer Prototype

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