Desde tiempos inmemorables, el hombre ha soñado con surcar el cielo y los océanos con todo tipo de artilugios. Nacieron los aviones y los barcos para cumplir esta función, pero desde hace más de un siglo, con la llegada de los automóviles, los ingenieros se han afanado para crear un coche capaz de circular por el agua (y también por el aire). Esta es la historia del Volkswagen See-Golf, un loco proyecto que tuvo como resultado el primero Golf Cabrio anfibio de la historia.

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El primer Volkswagen Golf Cabrio vio la luz en 1979, tan solo cinco años después de que naciera el Golf Mk1 y tres años después del ya mítico Volkswagen Golf GTI (conoce su historia). Era una época en la que la industria del automóvil buscaba reinventarse con vehículos más pequeños, prestacionales y accesibles al gran público. Tras el éxito del Golf, Volkswagen decidió crear un divertido descapotable con su carrocería y en 1983 vería la luz la variante más loca y atrevida de todas.

Volkswagen See-Golf: el sueño de Volkswagen de surcar los mares

En el verano de 1982, los entusiastas de Volkswagen decidieron combatir el calor acudiendo en masa al Lago Wörth en Reifnitz, en la región austríaca de los Lagos de Carintia. En el lugar se celebraría la primera edición del conocido ahora como Wörthersee Tour, un evento donde se elegiría al mejor Volkswagen Golf GTI personalizado de toda Europa. Este evento pasaría a celebrarse anualmente y contaría desde el principio con una gran implicación por parte de Volkswagen.

Para su segunda edición, en 1983 los ingenieros del Departamento de Investigación y Desarrollo de Volkswagen AG decidieron ser creativos y crear el See-Golf. Se trataba de una versión anfibia del icónico compacto que tomaba la carrocería de un Golf Cabrio como base. El prototipo único estaba impulsado por un motor de 1.781 cc y cuatro cilindros puesto a punto por los famosos preparadores en Oettinger, logrando entregar 150 CV a 6.100 rpm, cifra que contrastaba con los 77 CV que ofrecía el motor original de 1.588 cc.

Volkswagen See-Golf

El Volkswagen See-Golf mantenía inalterada su carrocería de color blanco, así como su tren motriz original. Sin embargo, añadía un complejo sistema de pontones a ambos laterales de la carrocería. Se trataba de un mecanismo accionado hidráulicamente que plegaba o desplegaba ambos pontones para que el vehículo quedara ‘flotando’, literalmente, sobre el agua. Un eje de transmisión equipado con una hélice bajo el agua se encargaba de impulsar el coche anfibio.

Volkswagen jamás publicó las cifras oficiales de rendimiento del See-Golf, pero aseguró que alcanzaba una velocidad máxima de 30 km/h sobre el agua. El prototipo del Golf anfibio, que puedes ver en el vídeo en acción, causó un gran revuelo en el Wörthersee Tour de 1983, incluso permitiendo que un esquiador acuático pudiera recorrer las aguas del Lago Wörth.

Volkswagen See-Golf

Pero este no fue solo un loco proyecto de la compañía con sede en Wolfburgo. Los ingenieros de Volkswagen trabajaron arduamente en la investigación de la tecnología de los motores marítimos, y el Volkswagen See-Golf se empleó para estudiar las necesidades de la construcción de motores para la navegación, así como para obtener información valiosa acerca del rendimiento del motor con esfuerzo máximo y carga constante. De hecho, Volkswagen Marine, que en 2012 pasó a ser Mercury Diesel, fabricaba propulsores de cinco, seis y ocho cilindros para embarcaciones.

Fuente: Volkswagen AG

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